Comentario de Libro: Correspondencia entre Sigmund y Anna Freud Paidos, Barcelona, 2014

Este interesante libro, publicado primero en ingles en 1996 y luego en castellano entrega información nueva sobre la relación epistolar entre dos figuras centrales en la historia del psicoanalisis: Sigmund Freud y su hija Anna.

El espectro cronológico recorrido va entre los años 1913 y 1940, donde ambos corresponsales vivieron los hechos que cambiaron la fisonomía de Europa y la historia global para todo el siglo XX.

El libro es una descripción viva de como el creador y la sistematizadora del concepto de “mecanismos de defensa” los empleaban cotidianamente mientras en su alrededor se gestaba y desarrollaba la persecución nazi que llevó a la Shoah y a la muerte de buena parte de su familia en campos de externio. Todas las hermanas de Freud murieron en Theresienstadt o Treblinka. Mientras esto se gestaba, sus cartas se referían a viajes, a conseguir alojamiento en buenos hoteles o a arrendar cuartos en casas de familia en los mismos paises donde se libraba la guerra mas destructiva en la historia de la humanidad: la Gran Guerra. El profesor Robert Wiener calcula que en esa Guerra murieron en total 8,5 millones de personas, de los cuales 3,3 militaron en los ejercitos de los Poderes Centrales, y 1,2 en Austria, el pais donde vivían los Freud. La etnia a la cual ellos pertenecían partió 1913 con 8,5 millones de judios, y términó después del final de la 2a Guerra con 3,5 millones de sobrevivientes: en el Holocausto murió el 63% de los judíos de Europa. Los Freud eran una familia pequeño burguesa que trataba de mantener sus rutinas mientras en su alrededor caían imperios milenarios.

Uno puede por otro lado ver como las décadas entre 1913 y 1940, fueron años de éxito no solo profesional y academic para Sigmund Freud, sino financiero, conseguidos a través de la práctica privada de la profesión de psicoanalista, ademas de la publicación sistemática de libros, que recolectaban sus publicaciones y presentaciones científicas en Congresos. La depreciación de la moneda austríaca unida a sus ingresos en dólares y libras traídas por sus clientes anglosajones lo hacían senirse, por primera vez en su vida, millonario, aunque lo fuera en depreciadas Kronen austríacas.

La mayoría de las cartas se escribían en las épocas de las vacaciones sea de invierno, sea de verano. Uno puede constatar como Freud mantenía su trabajo-holismo, escribiendo incansablemente en sus dias de veraneo. La vida era simple y en familia, caminando, almorzando con su mujer, hijas o familiares, y jugando “tarot” con sus amigos.

Además de esta vida intima familiar, repetitivamente satisfactoria, se puede ver también como la red social de los Freud le suministraba muchos de sus pacientes. Los parentescos, a veces tan directos como sus hijos, sobrinos o nietos, y otras politicos mas distante: esta red geográficamente amplia, llegaba a Alemania, Hungría, Rusia y al imperio Turco Otomano.

Esta malla social en un grupo étnica y socialmente entrelazado, que proporcionaba contactos científicos, profesionales y surtía de pacientes a los analistas jóvenes, se ha repetido en la historia íntima de la Asociación Psicoanalítica Chilena, Desde los tiempos de su fundador, Ignacio Matte, ha habido también una red entrelazada de parentescos, amistades y contactos profesionales. Los analistas de mas años conocemos a estas familias extendidas y en nuestra práctica hemos vivido dentro o participado en ella.

Sin embargo, bajo la aparente placidez de cartas sobre compras de utensilios decorativos para el hogar, precios austeros de lugares vacacionales, y un sentido del humor sutil y profundo, Freud estaba ya viviendo un duelo: el de su enfermedad progresiva y el de la disolución del mundo en el cual creció. El diagnostico de su cáncer de paladar en 1921 y sus primeras operaciones, cuya iatrogenia ha sido cuidadosamente estudiada en nuestro medio por Gustavo Figueroa, se fue complicando con sucesivas recaidas, nuevas operaciones, y creciente dolor fìsico hasta su muerte en 1940. El crecimiento del nacional socialismo primero en Alemania y luego su extension por contiguidad y dando metastasis distantes (hasta en nuestros países), llevó a la muerte de muchos de sus parientes, de sus pacientes y de los colegas que no alcanzaron a refugiarse en las Américas o en el Reino Unido. A pesar de resistirse, Freud fue salvado por el embajador Americano Bullitt y por la princesa Maria Bonaparte, que prácticamente lo obligaron a salir de Viena.

Un libro digno de ser leido para conocer los aspectos humanos y el contexto socio-cultural en el cual vivió y murió Sigmund Freud. Recomendable para analistas en formación, para psiquiatras y psicólogos que verán como Freud fue un hombre profundo no solo en teorías y conocimientos, sino en humanidad.

Dr Ramon Florenzano

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