La familia es la unidad biológica de la especie humana. El homo sapiens pertenece a una rama de primates que vive en y cria a su progenie en familia. Somos una especie gregaria, lo que ya decía Aristoteles con su defición del humano como un zoon politikon: un animal politico, un animal urbano. Se puede polemizar con esta realidad, inscrita en la naturaleza humana, tomando puntos de vista constructivistas o socio-culturales, que plantean que podemos construir nuestras relaciones o formar familias conceptuales, no biológicas. Cuando la familia biológica no existe, o se distancia, surgen alternativas tan dignas, pero mas complejas, como las familias adoptivas, o las familias ideologicas. La mayoría de los humanos vivimos en familia, lo que tiene consecuencias tanto para los hijos como para los adultos que comparten un espacio físico y se quieren los unos a los otros.
Una implicancia de lo anterior es que los individuos, si bien son legalmente responsables de sus propias decisiones, tienen que tomar en cuenta la opinion de sus parientes al escoger pareja, al buscar modos de ganarse la vida, y a pedirles ayuda para resolver problemas de convivencia. En una sociedad individualista, y en un sistema legal que considera que cada persona es responsable de sus actos, parece lo lógico que cada uno asuma las consecuencias de éstos. No solo las sociedades modernas son meritocráticas, sino que tanto en el Imperio Romano como en el Turco Otomano se buscaron modos de evitar que las grandes familias patricias en el primero, o pertenecientes a la dinastía otomana transmitieran a sus hijos sus situaciones de privilegio o poder sociales. Los visires, los genízaros otomanos, asi como los cónsules o tribunos romanos tenían que demostrar por sus logros politicos o militares que eran dignos de sus roles sociales. En la Iglesia Católica Romana, sucesora después del Edicto de Constantino de las costumbres imperiales, los Cardenales son los equivalentes de esta meritocracia: los Principes de la Iglesia son también los primus inter pares, que ayudan al Papa en el gobierno de la iglesia universal.
Otra manera de mostrar la afirmación de que la unidad biológica primaria de los homínidos es la familia, es el hecho de que una y otra vez encontramos que quienes detentan el poder politico o económico tratan de favorecer a sus parientes. No son solo los notarios o los parlamentarios quienes frecuentemente tienen puestos semejantes a los de sus padres u otros parientes: en muchos de los escándalos en los que se plantea que alguien ha usufructuado ilícitamente de su puesto público o privado, vemos que esto se ha hecho transfiriendo de modo ingenioso fondos a familiares, a pesar de las políticas anti-nepotismo que tienen los estatutos administrativos o las medidas precautorias que tienen las sociedades comerciales al respecto. Un presidente de Chile en el siglo XX inmortalizó esta realidad al decir: “Primero estan mis parientes, luego mis amigos, y finalmente los demás”. Esta realidad se ha visto no solo en Chile, sino en en el resto de Latinoamérica en las últimas décadas.
El daño a terceros por efectos del alcohol es un ultimo ejemplo de lo anterior. En este caso no es ya el favorecer, sino el hacer la vida mas difícil a las familias. La posición liberal individualista plantea que cada uno es libre de utilizas sustancias químicas, mas legales o menos legales, ya que el daño por enfermedad física o mental, o la muerte por accidentes del tránsito o de otra índole es auto-infligida. Las investigaciones recientes en las que hemos participado muestran que las consecuencias del consumo de alcohol u otras sustancias tóxicas las pagan generalmente los familiares cercanos, sean en terminos de otras enfermedades, de costos de peor calidad de vda o de gastos excesivos en la recuperación del adicto o dependiente al alcohol.