Presidentes, elecciones y psicoperfiles

En un articulo reciente el New York Times opina acerca de la legitimidad de las opiniones técnicas, de psiquiatras o psicólogos, acerca de la salud mental de los candidatos a la presidencia. La postulación de Donald Trump preocupa a muchos y los descalificativos de “narcisista”, “psicótico” o “antisocial” están a la orden del día.

En los Estados Unidos las agrupaciones de expertos difieren: la APA de psiquiatras hace décadas estableció la “Goldwater Rule”, que dice que ningún psiquiatra puede entregar a los medios opiniones sobre un líder (o sobre ninguna persona), sin que lo haya entrevistado personalmente. El ejemplo histórico mas conocido fueron las exhaustivas entrevistas realizadas por psiquiatras militares a los dirigentes nazis juzgados en Nuremberg (Jack El-Ai, El Nazi y el Psiquiatra, Planeta, 2014). Por su parte, la APA de psicólogos ha señalado el interés nacional de los “perfiles psicológicos”, utilizados por el propio gobierno de EUA para la captura de Saddam Hussein u Osama Bin-Laden. Estos perfiles “por encargo” pasan asi a ser parte de la toma de decisiones estratégica o electoral.

El diagnostico médico se basa en la entrevista clínica, cuya confidencialidad solo puede levantar el entrevistado (con excepción de casos judiciales). La muerte de la persona es el límite de lo anterior, y se han hecho estudios de artistas o grandes personajes históricos. Los multiples análisis de Juana de Arco, Napoleón o Vincent Van Gogh son ejemplos. Estando vivo, se ha dicho que el propio sujeto renuncia a su privacidad cuando abre su intimidad a entrevistas de medios de comunicación.

 

El género pato-biográfico ha hecho multiples interpretaciones psicológicas o psicoanalíticas desde Sigmund Freud (Leonardo da Vinci y el president Woodrow Wilson ) hasta los psicoperfiles de presidentes actuales o futuros. ¿Son estas legítimas o éticas? Erik Erikson desarrolló multiples estudios biográficos de personajes históricos extintos. Jefferson, Lutero o Gandhi fueron cuidadosamente analizados por el. En esa linea, hemos escrito acerca de próceres de nuestra independencia, como Bernardo O`Higgins, San Martín o Lord Cochrane. Desde esta perspectiva santos tales como Ignacio de Loyola, Teresa de Avila o la misma Santa Juana han sido contrastados con el Cristo de Elqui o el vidente de Villa Alemana.

Todos estamos de acuerdo de que el uso, por la prensa o por profesionales de salud mental de términos técnicos, tales como “histérica”, “psicótico”, o “narcisista” en forma superficial es banal o inapropiada. Se usa la etiqueta para descalificar a la persona, no para ayudarla, que es el objetivo final del diagnostico.

Las elecciones norteamericanas que se avecinan, sea en Norteamérica, sea en nuestro continente seran una prueba de la prudencia usada en este plano. En Chile se han hecho múltiples análisis de la capacidad ejecutiva, o de liderazgo de nuestros mandatarios. En las proximos meses veremos mas sobre esta polémica. Los publicistas y opinólogos tienen una perspectiva distinta a la de los profesionales de salud mental.

Ramon Florenzano

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