La polémica (parlamentaria, en grupos profesionales y en el debate publico) está que arde. El derecho a la vida, a disponer del propio cuerpo, las causales médicas del aborto, “hablemos de violación”. La pregunta por el orígen de la vida data en Occidente desde los comienzos de la historia escrita, y ya aparece en Grecia mítica y pre-socrática.
Las profesiones de la salud mental tienen también que aportar a este debate, dado que la experiencia clínica puede usarse para apoyar la perspectiva que uno escoja: desde el efecto traumatico de la violación, hasta el síndrome post-aborto provocado. La evidencia empírica, al estudiar el número de estos últimos muestra una tendencia al descenso en los últimos 50 años.
Desde una perspectiva de género, el machismo que aparece en todas las culturas estudiadas (desde Egipto en adelante) es visto como una rémora del pasado que impide a las mujeres hoy dia disponer de su propio cuerpo. Esto debe compatibilizarse con el mandamiento de la escritura hebrea, con su tajante “No matarás”.
Desde una perspectiva del poder, el género femenino plantea reivindicativamente hoy día que la mujer puede decidir sobre su útero, y no estar sujeta a la lacaniana “Ley del Padre”, que utiliza sus productos según sus necesidades biológicas: la mujer como objeto de uso, y la prole como herramienta productiva, sobre todo en culturas rurales.
El psicoanálisis, desde Freud ha insistido en la importancia del desarrollo fetal e intra-uterino, y las demostraciones de Bowlby acerca de la teoría del apego han sido ampliamente corroboradas por la investigación neuro-científica moderna. El apego al hijo no surge solo después del nacimiento de éste, sino viene desde las primeras semanas de vida. Las consecuencias traumaticas de cualquier aborto, espontáneo o provocado, surgen en las primeras historias clínicas de Freud, y han sido documentadas una y otra vez en los 130 años de historia del psicoanálisis desde entonces.
La consolidación de la identidad es una tarea de todo el ciclo vital, pero sus estadíos tempranos fueron precisados por Melanie Klein y sus seguidores, así coo las etapas del psiquismo temprano: Arnaldo Raskovsky, primero en Buenos Aires y luego en Sao Paulo elaboró el tema detalladamente.
Otro modo de formular la pregunta base es: ¿Cuál es la unidad básica del desarrollo humano? ¿El individuo o la familia? El in-dividuo alude etimológicamente a lo in-diviso, y el misterio de la co-creación de un nuevo ser a partir de la fusion de dos gametos, masculino y femenino lleva a la visión de los terapeutas sistémicos de que la unidad familiar surge previamente a la del individuo: la identidad del self parte es gestada en una celula que aparece en el cuerpo materno, pero que pertenece por lo menos a ambos progenitores.
¿Puede la ley positiva normar la naturaleza humana? Los constructivistas piensan que si, y las costumbres y las normas morales (de mores=costumbres) han variado históricamente. Uno de los aportes del Derecho Romano fue el rol central del Pater Familias, indiscutido por largo tiempo en la historia de Occidente, mientras que en las culturas orientales el derecho de los padres a exterminar a los hijos por razones de conveniencia familiar o social se mantuvo por mucho mas tiempo. La Matanza de los Santos Inocentes es un solo ejemplo de una costumbre que venía desde Egipto, y que se mantuvo hasta la Ley del Fratricidio instaurada por el imperio Turco Otomano en el siglo XVI, y mantenida hasta 1923.
El monarca absoluto decidía sobre la vida de sús súbditos, el Estado totalitario mantuvo su derecho a llamarlos a las armas, y a organizar las carnicerías industrializadas que fueron las grandes guerras europeas, y reaparece hoy dìa, normando acerca del asesinato de los inocentes de hoy dia.
El debate es complejo, pero tiene consecuencias nefastas: la muerte de un ser humano por decision de otro, por cercana que sea biològicamente la madre al hijo. Es importante mantener el respeto a la vida humana, desde su orígen hasta su final.