Curva de Gauss, Justicia e Hijos

Los atributos biológicos se distribuyen en forma gaussiana. La curva en campana tan estudiada por las estadísticas inferenciales se aplica a nuestros atributos físicos y mentales. Carl Friedrich Gauss (1777-1865) fue un niño prodigio, astrónomo, matemático y físico alemán, quien entre otras cosas describió la curva de distribución normal. Nacido en una familia campesina muy pobre, su talento innato fue reconocido por su maestro que lo recomendó al Duque de Brunswick, quien financió sus estudios y lo mantuvo en su corte para que pudiera desarrollar sus teorías. Hoy es conocido por la Ley de Gauss, central en el desarrollo del electromagnetismo, que posteriormente posibilitó que Maxwell desarrollara sus ecuaciones. Ademas, en su Teoría de los Números formuló la curva de distribución normal, que hoy lleva su nombre.

La vida de Gauss muestra varios elementos hoy interesantes. Las características físicas y mentales de los humanos, como en toda la biología, se distribuyen en forma gaussiana: desde la belleza fisica, pasando por la estatura, y llegando a la inteligencia, hay un continuo que en el ultimo caso va desde el retardo mental extremo a los superdotados como Einstein o el mismo Gauss. Quienes tienen una capacidad en forma superlativa, la demuestran desde pequeños, como Mozart para la música o Gauss para los números. Quienes no la tienen, pueden llegar a ser pianistas promedio o pasar con dificultad sus exámenes de matemáticas e incluso recibirse de ingenieros.

En ciencias sociales, una polémica típica para debate de los expertos es si la unidad de análisis es el individuo o la familia. Si bien biológicamente la envoltura de la piel nos hace in-dividuos (indivisibles), la gran mayoría de los humanos, y nuestros primos primates, vivimos en familias gregarias que cuidan a su progenie. Freud mostró que dentro de esta naturaleza humana hay motores que vienen desde el inconsciente, motores que pueden ser sexuales o agresivos, y que nos llevan a reproducirnos y a tratar de que nuestra prole salga adelante.

La prensa de hoy día muestra como los grandes plutócratas de nuestra larga y angosta faja de tierra incorporan de diversos modos a sus hijos no solo a la propiedad sino a la administración de sus bienes. Algunos los hacen comenzar desde abajo, otros los incorporan directamente a los directorios. Esto no sucede solo en el mundo del capital: vemos a diario como hijos de actores triunfan, hijos de cantantes son premiados. Incluso en el mundo socialista, los hijos de la nomenklatura sovietica tenían carreras que los llevaban a los Politburo rápidamente, o los llevan hoy a ser endiosados en Corea del Norte.

La curva de Gauss no se aplica solamente a los atributos positivos, como los antedichos. También puede hacerse con respecto a cualidades negativas. Tal como el hijo de un jardinero, como Gauss puede tener extraordinarias capacidades para las matemáticas, otros pueden tenerlas para dañar a sus semejantes, si tienen una capacidad fìsica extraordinaria, o ingenio para diseñar pirámides financieras que hacen que otros les confien sus ahorros. Si la unidad de análisis es el individuo, cada uno es responsible de sus actos. Si lo es la familia, los padres pueden destacarse por sus capacidades de liderazgo y llegar legítimamente a situaciones de poder o figuración social o económica, y los hijos pueden descollar por su capacidad de utilizar el poder, o gastar el dinero de sus padres.

En nuestra realidad, los hijos de políticos destacados tienen capacidades extraordinarias que hacen que rápidamente lleguen a ser contratados en puestos de importancia, o elegidos por votantes que reconocen sus capacidades personales. La familia protege a su progenie, y los coloca en las posiciones que le permite – a la familia- mantenerse en una posición de privilegio. Las familias Habsburgo, Borbón o Battenberg-Windsor descubrieron eso hace mucho tiempo en la historia europea.

Desde una mirada darwiniana, la selección natural, o sea la selección biològica de las características mas adaptativas en un medio ambiente dado, se ejerce a traves de la selección sexual. Esto significa que la elección de pareja se hace, teleológicamente, para mejorar las capacidades adaptativas de la propia familia a futuro. El amor a los hijos es un modo de sobrevivir, no necesariamente como individuos, sino como una rama de la propia especie.

Lo que se hereda no son los productos finales, ni los rasgos físicos o mentales, sino capacidades. Aquí es donde el ambiente es central: si la capacidad innata para las matemáticas de Carl Gauss no hubieran sido detectadas por su maestro rural Büttner, ni por su benefactor el Duque de Brunswick, quizá habría sido otro excelente jardinero. Los buenos establecimientos educacionales crean las situaciones de aprendizaje y las comparaciones a través de rankings de notas y de alumnos que permiten que los que pueden destacarse lo hagan. Las competencias deportivas o atléticas hacen lo mismo.

La solidaridad social pasa por la solidaridad familiar. Los países que salen adelante son los que tienen una trama social basada en familias fuertes y en sistemas de protección para los que –por las razones que sean-_ no cuentan con protección biológica de sus familias extendidas. Tienen también los caminos para que los individuos salgan adelante por su propio esfuerzo. La protección familiar incluye tanto a los hijos adoptivos como a los hijos que aun no pueden hacer valer su derecho a la vida por estar dentro del útero de sus madres.

Carl Gauss es un ejemplo interesante para tener en cuenta cuando los chilenos estamos pensando en como todos los ciudadanos pueden influir en nuestro futuro colectivo.

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