Sigmund Freud y Henri Bergson compartieron el ser ambos judíos y vivir en un país antisemita: Francia el primero y Austria el segundo. Freud fue inmigrante interno, al irse su padre desde Moravia a Viena siendo pequeño. Bergson era hijo de polaco e irlandesa. Ambos vivieron en París, donde Bergson nació en 1859, tres años después que Freud.
Sigmund Freud y Henri Bergson fueron distintos en la concepción materialista y anti-teísta del primero, quien centró todas sus primeras teorías en la convicción del iluminismo decimonónico de que en la razón estaba el futuro y el progreso de la humanidad, mientras que Bergson tomó el camino de defender la primacía del espíritu, ligando la materia al espacio, pero reivindicando la centralidad de la memoria en el espíritu, y atribuyendo su elan vital a éste. Freud fue lentamente aceptado en su pais y en el mundo germano-parlante, recibiendo tardíamente el Premio Goethe de Literatura. Bergson fue un estudiante brillante del Liceo Condorcet, profesor joven de filosofía en el College de France, y recibió en 1927 el Premio Nobel al cual Freud siempre aspiró.
Ambos escribieron una obra temprana e innovadora, que fue luego revisada y elaborada en su madurez: La Interpretación de los Sueños (1900) en el caso de Freud, y Materia y Memoria (1896) en el de Bergson. El primero escribió revisó varias veces sus modelos mentales, manteniéndose dentro de una tradición científica empírica, pero desarrollando a partir de 1914 una meta-psicología que muchos consideran filosófica. Bergson se consideró siempre filosofo pero fue estudioso de la teoría evolucionaria de Spencer, y muchas de sus teorías se basaron en los conocimientos sobre fisiología y neurología de su época.
La base filosófica de Freud estuvo en Kant, y en el idealismo alemán, pero su formación clínica se hizo en una corta estadía en Francia, donde conoció los fenómenos hipnóticos y asistió a las clases clínicas de Charcot. La relación entre la memoria y la acción la explica en 1895 en “Proyecto de una Psicología para Neurólogos”, donde plantea que cuando no hay conflicto se pasa directamente desde la senso-percepción a la acción motora. En los neuróticos, especialmente en las histerias, dice Freud que la memoria es detenida por la barrera de la represión, y no hace su curso normal hacia la descarga motora.
La base filosófica de Bergson es Descartes, y su distinción entre res extensa, el espacio material, y res cogitans, el intelecto pensante. Esta dicotomía cartesiana es contrastada en Materia y Memoria, donde la materia es espacial, y la memoria es espiritual, colocando al cuerpo en la interfase entre ambas: es evidentemente material, pero a través de la imaginación y de la memoria influye en el accionar presente y futuro del individuo.
Freud, en una famosa carta a su amigo Wilhelm Fliess, habló del “misterioso salto del alma al cuerpo”. Este salto es explicado por Bergson como un tránsito insensible, pasando de los recuerdos dispuestos a lo largo del tiempo, a los movimientos que delinean la acción naciente o posible en el espacio. El esquema freudiano es ilustrado por Bergson de modo diferente: donde Freud coloca la neurona, Bergson coloca al cuerpo.
Bergson distingue una memoria mecánica, cuando se aprende una lección en forma automática aprendiendo palabra por palabra, de la memoria instantánea de los recuerdos indelebles, que quedan grabados y fechados de una vez y para siempre. Las neurociencias actuales han explicado esta diferencia al distinguir entre memoria procedural y semántica. Freud estudió estos temas antes de desarrollar el método psicoanalítico, en sus años como neurólogo, al estudiar las afasias.
¿Que relevancia tienen hoy estos autores? Algunos los estiman obsoletos, pero en las Olimpíadas observamos a diario como el desempeño final de los atletas es producto de laborioso entrenamiento a lo largo de meses y años, que llevan a que en el momento de la competencia apliquen su memoria automática batiendo records. Al mismo tiempo, vemos como la situación emocional o ocurrencias del momento pueden bloquear a algunos, o hacer que otros se impongan en una competencia al intuir en el momento una respuesta imaginativa o creadora al desafio.
En clínica vemos a diario los problemas de la memoria, sea en los trastornos neuro-cognitivos, cada vez mas frecuentes, o en las reacciones al trauma y a los duelos, que requieren tratamientos complejos para superar recuerdos que vienen desde la niñez o adolescencia.
Los individuos son distintos de las sociedades, pero estas también deben aprender de las experiencias tanto positivas como traumáticas del pasado. Los pueblos que no conocen su historia, están condenados a repetirla. Los chilenos y todos los sudamericanos tenemos siglos de ensayos pero todavía no salimos del sub-desarrollo, material o mental.