La filosofía y la psiquiatría son iluminados por los aportes de Gilbert Simondon en Francia en la segunda mitad del siglo pasado. Este autor, que fue primero profesor de Filosofía de la Física en la Universidad de Poitiers, y luego de Metafísica en La Sorbona, desarrolló un profundo análisis del concepto de individuación, que el separó de las aproximaciones sustanciaistas o hilemórficas tradicionales. Se basó para ello en la idea de una pre-individuación como un sistema meta-estable que no procede de las primeras experiencias individuales, sino que implica una tensión interna del sistema que se mantiene hasta el final del proceso de individuación, que deviene desde el comienzo y prosigue hasta el final de la vida.
Su aproximación se basa en una reconsideración de las ciencias materiales, como la física o la química no ya desde sus comienzos en la Modernidad: tomó también los nuevos desarrollos en la primera mitad del siglo pasado, como la física cuántica de Einstein, los conocimientos de la cristalografía, o los aportes de la teoría general de sistemas de Von Bertalanffy.
El cruce de la filosofía se da no solo con la psiquiatría, sino con el psicoanálisis freudiano, que fue un intento deliberado de expurgar de aproximaciones espiritualistas a la psicología, para basarla en las neurociencias tal como estaban comenzando a desarrollarse a fines del siglo XIX: Freud intentó esto en sus obras primeras, pero desistió a comienzos de la Gran Guerra, pasando de la neuro-psicología a la meta-psicología. Así, sus conceptos abstractos de Libido y Tánatos pasaron a guiar su teoría estructural. La tensión interna requerida por Simondon está en los constructos de Ello, Yo y Superyó del psicoanálisis. A fines del siglo XX, se ha pasado dentro del psicoanálisis de las teorías del mundo interno a los desarrollos intersubjetivos e interpersonales.
Las teorías de los ciclos vitales individuales o familiares fueron otro aporte desde la psicología evolutiva psicoanalítica desarrollada por Erik Erikson primero y numerosos autores después, formando parte de las explicaciones actuales a diversas estructuras pisco-patológicas. A fines del siglo XX los enfoques narrativistas han invadido el campo de la historia, de la literatura, de la clinica y del diagnóstico psiquiátrico y psicoanalítico. En nuestro medio Anneliese Dorr y Cols han explicitado las aproximaciones narrativistas a la entrevista clínica.
El mundo externo está representado, tanto para el niño pequeño, como para el adulto medio o mayor, por su ambiente familiar. La teoría de sistemas familiares ha mostrado como los conflictos se mantienen trans-generacionalmente. Esta tensión se evidencia en los procesos de cruce de fronteras de las migraciones. En el caso chileno, un libro que muestra como nuestras características nacionales son mejor miradas desde fuera es “The Chilean Way” (Neil Davidson, Los Libros que Leo, Santiago de Chile 2010). En sus Crónicas 2000-2010, este inglés avecindado ya largamente en Chile analiza nuestra crónica desconfianza y muestra como para los inmigrantes europeos la única estrategia de sobrevida es compartir nuestra reticencia a interactuar con extraños.
En la entrevista clínica a los migrantes que aumentan rápidamente en nuestro medio santiaguino, se puede ver como las fronteras son transitadas como un proceso de doble entrada: el migrante que está pensionado entre sus ganas de adaptarse a las costumbres y lenguaje locales, y su apego al país que dejó, y el clínico, muchas veces proveniente también de familias migrantes hace algunas o muchas generaciones, pero que representa la norma que decide si el extranjero es además loco o ex-céntrico: la mirada externa e interna se entre-cruzan.
En un siglo que presenció una vuelta intensa a lo material, con carnicerías en que los cuerpos de los “desnudos y los muertos” como llamó Norman Mailer a su primera y reconocida novela (Anagrama, Barcelona, 5ª Edicion 2015), resurgieron también espiritualismos evolucionados: primero el de Bergson, y después el de Simondon. Uno viene es post Gran Guerra, y el segundo es post II Guerra Mundial, La materialidad de los cuerpos hace que una y otra vez la filosofía nos lleve a elegir entre el vacío y la nada, o las búsquedas de sentidos trascendentes, sea después de esta vida, sea en el futuro de la historia.
Ramon Florenzano