La inmigración sigue conmoviéndonos en las noticias diariamente, con sufrimientos y muertes repetidos, especialmente de refugiados sirios. Ataques xenofóbicos que suponíamos superados reaparecen en los Estados Unidos, donde la mitad de los gobernadores declaran que no recibirán refugiados procedentes de Siria. Esto es llamativo en un país denominado por el psicoanalista e inmigrante Otto Lowenberg “un país sintético”, porque se formó a través de migraciones voluntarias desde diferentes lugares y etnias para crear una identidad nueva, la identidad americana.
El psicoanálisis tiene mucho que decir con respecto a las inmigraciones: surge de la mente de un inmigrante moravo en Viena, Sigmund Freud, y ha estudiado el tema de las migraciones hasta hoy dia. Vamik Volkan es un psicoanalista que nació en Chipre, y que ha sido Profesor de Psiquiatría en la Universidad de Virginia por 39 años. Actualmente retirado, es Senior scholar en la Fundacion Erikson en Stockbridge, Massachussetts. Volkan ha estudiado desde un vértice psicoanalítico a niños palestinos huérfanos en Túnez, a refugiados de la ex-Yugoslavia en Alemania, a refugiados en el Cáucaso procedentes de Georgia. Al dia siguiente del atentado terrorista en París participó en una reunión convocada por la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), sobre “Migración, Trauma Social e Identidad”. Allí se constató la creciente polarización de Occidente en relación al tema de los refugiados.
El psicoanálisis permite comprender la intensidad de los sentimientos hacia el Otro, hacia el extraño. Los límites entre el Yo y lo externo son centrales no solo en los trastornos lìmítrofes de personalidad, sino en la separación que hacen individuos, familias y naciones entre lo propio (somos chilenos, somos judíos o católicos, somos mejores en fútbol, etc) y lo ajeno (son peruanos, son musulmanes, son desordenados o narcotraficantes).
Hoy sabemos que la mente infantil es más activa de lo que se creyó, y desde más temprano. Ya Erik Erikson señaló que el mundo externo del niño habitualmente es su familia, y que su sentido de identidad aparece alrededor de esta, y que la realidad de los “grandes grupos” étnicos, nacionales o religiosos es un acontecer mucho más tardío en el ciclo vital. Sin embargo, el potencial de sentirse atraído por el Otro en un grupo fanático, sea guerrillero, terrorista o ideológicamente fundamentalista persiste hasta la vida adulta, y ese grupo es visto como una nueva familia.
Volkan usa la metáfora de la tienda de campaña de doble capa para explicar la doble identidad del terrorista, diciendo que todos tenemos una identidad limitada por la piel, como, que es nuestra identidad profunda, limitada por nuestra propia piel, y una segunda identidad más laxa, pero que puede albergar a muchos más individuos, con los que se comparte la identidad ancestral de la tribu, o de la ideología fanática. Esta identidad externa comparte símbolos, banderas, traumas o glorias pasadas. Cuando se activa la psicología de masas, estudiada por el propio Freud, la segunda identidad prima sobre la primera, individual. Al disolverse el grupo, se vuelve a ser un ciudadano común y corriente.
En la identidad amplia, se desarrollan sub-identidades, sean profesionales, sean políticas, sean religiosas. El mástil que mantiene la tienda en alto es la figura del líder, que pasa a ser necesario como sustento de la identidad grupal, y para señalar los objetivos, racionales o irracionales del grupo grande. En grandes grupos como ISIS, los objetivos por destructivos que sean, pasan a ser ejecutados sin reflexión individual. Estos objetivos son seguidos por centenares o miles de seguidores de la ideología fanática.
Si bien hay un termor racional de la entrada de hordas de refugiados de países en conflicto interno, entendible en ordenados ciudadanos de Alemania, Francia o Estados Unidos, dice Volkan, el temor más profundo, e irracional, es hacia la contaminación de la propia identidad por la del influjo masivo de “huéspedes”. Quienes logran mantener su propia identidad estable pueden aceptar la llegada de seres humanos en riesgo de sus vidas. Quienes se dejan contaminar por el temor a esr infectados por la identidad del Otro, son quienes se cierran adoptando posiciones proteccionistas y rechazan acoger a los refugiados.
Fuera de los desafíos logísticos que requiere la aceptación de una inmigración masiva, los psicoanalistas pueden, dice Volkan, contribuir con información acerca de los mecanismos primitivos que activan la llegada de Otros en grandes números, y la movilización de temores primitivos que llevan a una actitud defensiva o rechazante. Este es un tema que permite también ampliar la practica analítica sea clínica, sea de la extensión de las ideas psicoanalíticas a la cultura mayor.
La IPA asi como la APCH (Asociación Psicoanalítica Chilena) están buscando contribuir activamente al proceso de elaboración de las actuales migraciones, y el Instituto de Estudios Medico-Psicológicos ha desarrollado experticia en estos temas.
Dr Ramon Florenzano