Los años que corren nos recuerdan el concepto psicoanalítico de “reacción aniversario”: conductas del individuo que repiten algo que sucedió en su pasado. Ejemplo, la persona que hace un intento de suicidio incomprensible hasta que alguien se percata de que coincide con la fecha de la muerte de su madre.
Si las sociedades tienen memoria, pueden recordar sin recordar los conflictos que vivieron. Nos acercamos al bicentenario de nuestra independencia real (que fue el 12 de Febrero de 1818) en conflicto abiento entre grupos de chilenos, tal como en el año 1817, justamente después de la victoria de Maipú, los hermanos Juan José y Luis Carrera fueron fusilados en Mendoza, y poco después Manuel Rodríguez moría en Tiltil.
La historia se puede escribir como los choques entre individuos, entre naciones o entre sociedades. El choque entre las personalidades de cuatro próceres (O´Higgins y Carrera en Chile, San Martín y Alvear en Argentina) ha sido motivo de mi blog anterior. El contraste entre las personalidades impulsivas y las reflexivas, entre los militares aficionados y profesionales es otra tensión antigua y moderna.
Los golpes de estado son intervenciones militares rápidas con consecuencias lentas. El 18 de Brumario de 1799 un militar genial de 31 años, Napoleón Bonaparte, dio por terminada la Revolución Francesa e impuso el orden autoritario en el Primer Imperio. Infinidad de militares en Latinoamérica han tratado de imitarlo desde entonces.
José Miguel Carrera en Santiago y José de San Martín en Buenos Aires derrocaron a la Primera Junta de Gobierno en 1811 y al Primer Triunvirato en 1812. Diez años después, José Miguel Carrera había sido fusilado en Mendoza y José de San Martín era proclamado Protector del Perú: un fracaso y una victoria.
Freud escribió acerca de “Quienes fracasan al triunfar” en 1932; George Simondon en 1958 habló de la “neurosis del fracaso” señalando que cuando la captación de la realidad es rápida y equivocada no interviene el aprendizaje y hay una intuición puramente afectiva de la situación, sigue un negativismo general en la conducta subsecuente. Cita a Norbert Wiener, el creador de la cibernética, que decía que percibir es luchar contra la entropía de un sistema: es importante inventar y mantener una organización.
Chile es un sistema nacional que se independizó en 1818 no solo de la corona española, sino de las otras provincias del Virreinato del Perú. Chile como país independiente en la primera década de su existencia integró tres provincias de la antigua Capitanía General (Coquimbo, Santiago y Concepción) y perdió una (Cuyo, que había pasado en 1778 al nuevo Virreinato del rio de la Plata). Hoy vemos como las luchas geográficas, positivas y personales ponen a la vez en riesgo la unidad nacional que tanto costó inventar y mantener.
La historiadora Barbara Tuchman en “Como en un espejo lejano “ (REF) escribe sobre la historia de la peste en el Siglo XIV. Hoy vemos a la distancia como los conflictos que nos afligen como nación nos llevan a divisiones sociales profundas. Como en un espejo lejano, en los primeros años de nuestra independencia, el proyecto de unión nacional se arriesgó por lecturas y acciones precipitadas. Los que desconocen la historia están condenados a repetirla.
Ramon Florenzano