Los politeísmos son previos a las grandes religiones monoteístas que nos constituyeron culturalmente: previo a Jehovah, Dios y Alah, en el Mediterráneo Oriental las culturas helénicas elaboraron una compleja cosmogonía poblada por dioses, semidioses, héroes y humanos que interactuaban apasionadamente entre ellos. Muchas de estas figuras fueron posteriormente incorporadas por religiones posteriores, y Roma modeló a Júpiter a imagen y semejanza de Zeus, uno de los dioses centrales de la mitología griega. La Roma cristiana que reemplazó a la Roma pagana tomó muchos de sus mitos, que a su vez venían de la Hélade.
En el psicoanálisis freudiano, los mitos griegos son centrales. Lo mas evidente es el complejo de Edipo, tomado literalmente de la historia trágica de Edipo Rey de Tebas, que en forma ciega, o sea inconsciente, mata a su padre para desposar a su madre. La mitología griega re-aparece hoy día en la polémica global acerca del rol de la mujer y de las marchas feministas nacionales de los últimos meses. El modo como las mujeres luchan asertivamente por sus derechos son tomados en sucesivas comunicaciones de diversos psicoanalistas nacionales.
Pablo Santander, un psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Chilena (APCh) subraya en su lectura de la historia de Edipo el aspecto filicida, la historia del padre que intenta eliminar a los hijos, recordando la matanza de los Santos Inocentes, central en la vida de Jesucristo. El filicidio era una práctica instaurada desde tiempos pre-helénicos, representando un modo de mantener el poder indiviso entre los reyes. Muy posteriormente, los turcos otomanos lo instauraron como una ley: Suleimán el Justo proclamó la obligatoriedad de que el Sultán que ascendía al trono eliminara a sus hermanos.
La cosmogonía y la teogonía están muy ligadas en la mitología griega, como lo señala Katerina Servi (Mitologia Griega: Dioses y Héroes.la Guerra de Troya. La Odisea; Edoktike Athenon SA, Atenas, 1996). En la teogonía de Hesíodo los principios masculino y femenino estaban balanceados, y todos los dioses venían de Caos o de Gea. Zeus, que comenzó como un dios menor en los primeras teogonías, se transforma en central al ser el padre de múltiples dioses y diosas. Su esposa principal fue su hermana Hera, lo que muestra como la consanguinidad está no solo en el mito de Edipo. Zeus era el padre de las nueve Musas, de las tres Gracias, de las tres Moiras, encargadas de la administración de la muerte, y de las 25 Nereidas. Como se ve, no faltaban diosas femeninas en el Olimpo.
Entre los hijos de Zeus, destaca Dioniso, dios del vino y de la alegría, ante quien como señala Santander bailaban las Ménades (o Bacantes), libando y exhibiendo alegremente su sexualidad. La relación actual entre movimientos feministas y el temor a la mujer abierta y desinhibida viene también de Grecia. El temor atávico a la mujer liberada es un pre-juicio muy antiguo: ya en Creta hay grabados de tres Gracias pre-helénicas que rodeaban al rey de Knossos.
Angélica Lavín, también de la APCh, retoma algunas de las sugerencias de Pablo, y contrasta la visión falocéntrica de las tradiciones helena y romana, que es asumida por el cristianismo, acerca del rol central del principio masculino. Volviendo a Grecia, Angélica señala que, ya en la tradición de la escuela hipocrática (localizada en otra isla del Mar Jonico, en Knos), los principios masculino y femenino son diferentes. En la teogonía de Hesìodo, aparece Gea, como la Diosa de la Tierra, contrapuesta a Nix, la diosa de la Noche. Esta era realmente hija de Caos, y madre de las Moiras antes aludidas. La mitología griega es indudablemente falocéntrica, tal como lo fue Freud temprano; solo psicoanalistas posteriores, sea Karen Horney, sea Melanie Klein, han planteado tesis alternativas a la interpretación edipica canónica. El destino de Antìgona, heredera de la tragedia de Edipo Rey, aparece en Edipo en Colona, donde debe cuidar a su padre ciego y destronado. En clínica vemos a diario como los triunfos edipicos son derrotas pírricas: presagian destinos trágicos en las generaciones venideras.
Julia Lauzón, presidenta de la APCh, revisa sistemáticamente el feminismo como movimiento reflexivo y auto-consciente, con diversas autoras desde Francia pre-revolucionaria hasta nuestros días. Hace menos referencia que los autores anteriores a los aportes de la antigüedad clásica: el Siglo de Oro griego privilegió el rol de la razón, y de la lógica, que en muchos de los escritos masculinos mencionados parecían ser solo propios de los hombres. El aporte de Freud en este sentido fue el abrir la posibilidad de ser psicoanalistas a un género visto como mas pasional que reflexivo.
En la mitología griega es central el rol de Palas Atenea, la diosa de la sabiduría, mujer que no nace de otra mujer sino directamente de la cabeza de su padre, Zeus, quien la incuba durante nueve meses en su cuerpo. Tanto en la tradición helena como romana hay figuras señeras como la culta y viajera Vivia Sabina, sobrina nieta del emperador Trajano y conyugue de Adriano. En la tradición católica Santa Hildegarda de Bingen es un ejemplo, tal como en la Francia del siglo XVIII las esposas y amantes de reyes tenían salones literarios donde se discutían temas de avanzada. Volviendo a Zeus y al Edipo, hay que recordar que éste dios era un buen padre de familia. Casado con su hermana Hera, la Señora del Olimpo, respetable matrona que protegía a las mujeres casadas, niñas o viudas. Sin embargo, Zeus estaba constantemente escapándose del Olimpo para involucrarse con otras diosas, semidiosas o mujeres humanas, teniendo una gran cantidad de hijos que formaban parte del Panteón griego. A diferencia de la afirmación monoteísta de que los hombres fueron creados a imagen y semejanza de Dios, se ha dicho que los dioses griegos eran absolutamente humanos, y sus conductas estaban determinadas por sus amores y sus odios, por la Libido y el Tánatos freudianos. Hera, celosa y vengativa, estaba constantemente al acecho de las infidelidades de su marido, para exterminar a los hijos de sus correrías, y para tratar de mantener la paz doméstica. Acá está la estructura del triangulo edípico tan claramente enunciada por Freud en sus escritos clínicos.
Estoy de acuerdo con Julia que este tema da para mucho, y los profesionales del Instituto de Estudios Médico Psicológicos están organizando conservatorios acerca del rol de la mitología en las teorías y prácticas clínicas de psicólogos y psiquiatras.
Dr Ramon Florenzano Urzúa