Cuerpo, Leonardo y el hombre de Vitruvio

El cuerpo y su relación con el espíritu:  El dilema psicosomático ha preocupado a los filósofos desde Grecia hasta nuestros días: la solución hilemórfica aristotélica es re-planteada hoy en términos de neurociencia cognitiva y de genómica molecular.

La solución freudiana:. Los psicoanalistas, desde Sigmund Freud han deliberado acerca de lo que el llamó “el misterioso salto del alma al cuerpo”. El neuropsicoanálisis actual ha vuelto a explorar el rol de la memoria y de las representaciones y su localización cerebral.

La solución heideggeriana: la filosofía como basamento de las preguntas por estar arrojado en el mundo. Carlos Peña en “¿Para que sirve la filosofía?” recuerda como Heidegger re-sitúa el tema en términos fenomenológicos: el ser, arrojado al espacio externo, se desenvuelve a lo largo del tiempo.

La solución wittgenstentiana: la filosofía como lo que se puede decir, la estética y la ética como silencio: lo que no se puede hablar. Paralelamente a Heidegger, Ludwig Wittgenstein conceptúa lingüísticamente la filosofía, y más específicamente la metafísica, como el basamento de lo que se puede decir, a diferencia de la estética y de la ética, donde cada uno puede elaborar sus propias respuestas: en temas de gustos no hay nada escrito, y la norma moral no puede imponerse desde la autoridad. Solo cabe el silencio.

La necesidad de la filosofía es pues siempre vigente: estamos arrojados cotidianamente en un mundo práctico o empírico, y las preguntas filosóficas frecuentemente no tienen respuesta. Las aporías de Hume, corresponden al absurdo de los existencialistas como Camus.

Antes de las soluciones filosóficas o científicas, estuvo el cuerpo  mágico de los mitos griegos, el cuerpo espiritualizado del cristianismo, hasta llegar al cuerpo empírico de la ciencia actual. Un libro importante del siglo pasado fue “La Rama Dorada” de Frazer que es una visión del cuerpo desde la antropología. Este texto influyó en Freud en sus escritos socioculturales: Totem y Tabú, o Moises y el Monoteísmo utilizan ejemplos tomados de Frazer.

Lo anterior lo ejemplifica la vida y la obra de Leonardo da Vinci: Genio universal y símbolo del hombre renacentista, este florentino exploró el cuerpo desde fuera en su período formativo en los talleres de Andrea del Verrochio, y formó parte del gremio de los pintores en Florencia. Posteriormente se dedicó a la ingeniería militar, y al servicio de los Sforza ideó distintas maquinas bélicas que se usaron en las guerras de florentinos, milaneses y venecianos con los franceses. En cierto momento emigró a Roma, donde compitió en pintura con Rafael y Miguel Angel, y fue protegido por el papa León X de Médicis. Allí pintó “La ultima cena” y otras obras religiosas. Sin formación sistemática, aprende anatomía mediante disecciones y desarrolla un método para expresar el movimiento corporal y las emociones de sus retratados a partir de conocimientos anatómicos que el mismo elabora. Su técnica pictórica se basa en el contraste entre luces y sombras, y es un maestro en “sfumato” y en “ciaroscuro”. Al desarrollar su propio taller, primero en Florencia y luego en diversos lugares hasta sus últimos días en Francia, pasa a hacer esquemas lineales de sus ideas para que sus bosquejos fueran desarrollados por sus aprendices.

Leonardo estaba orgulloso de ser “iletrado”: siendo hijo ilegítimo criado en el campo por su madre, una campesina que lo tuvo a los 15 años, no aprendió ni latín ni matemáticas formales, sino que dedujo desde su experiencia directa sus días, que contrastó con la realidad mas que con elaboraciones teóricas. Se ha dicho que hizo su propia fenomenología. Esto lo escribió en sus “Cuadernos” de notas, que han sido estudiados en profundidad solo en los últimos 20 años, como lo relata su biógrafo Walter Isaacson (“Leonardo da Vinci: la Biografía”; Penguin Random House, Santiago de Chile, 2018). En sus período mas productivo, ya adulto, desarrolló disecciones anatómicas de adultos y niños, asi como de embarazos de animales y humanos, para estudiar las relaciones anatómicas, lo que luego utilizaría en su técnica pictórica y como escultor. Iba desde la realidad a la comprensión teórica, mas que desde el conocimiento intelectual a los hechos.

En sus cuadernos Leonardo se planteaba preguntas que luego intentaba contestar con su propia la práctica artística o ingenieril. Sus teorías sobre la visión y otros órganos de los sentidos precedieron por siglos los avances de la anatomía y la exploración mediante autopsias del interior del cuerpo humano. Sus tesis sobre el sentido común precedieron también las deliberaciones de los empiristas escoceses acerca de la confluencia de los diversos órganos sensoriales para dar una imagen integrada de una percepción.

Los cuadernos de Leonardo comienzan en 1487 y llegan hasta su muerte en 1530, y han sido estudiados sistemáticamente. En ellos se repiten el tema de la norma y las deformaciones: el hombre de Vitruvio fue el intento de resolver por un lado un tema matemático y geométrico que lo preocupó (la cuadratura del círculo) y por otra el diseñar el hombre perfectamente proporcionado. Se ha discutido quien fue el modelo para el símbolo posterior de la antropología del Renacimiento. Para algunos fue el propio Leonardo, quien de joven fue extraordinariamente atractivo, para otros era Salai, su paje y acompañante en sus viajes entre ciudades. En todo caso, en sus cuadernos describió prolijamente la relación de la cabeza con el tronco y las extremidades, asì como el largo de estas. En otros grabados exploró la anatomía de la musculatura y partes óseas subyacentes, así como las cavidades craneanas, torácica y abdominal por debajo de la piel del prototipo humano. Los escritos posteriores también han mostrado que esta declaración que terminaba con las visiones teocéntricas y mostraba al “hombre como la medida de todas las cosas”, era una visión antropocéntrica de un ejemplar masculino, y que la figura femenina fue tratada de un modo menos central por Leonardo como prototipo de belleza.

Leonardo inspiró no solo a artistas plásticos y a científicos desde el Renacimiento hasta nuestros días. Su huella en la cultura se refleja en múltiples ejercicios y técnicas que buscan desplegar al máximo nuestras potencialidades (“Gelb MJ. How to Think like Leonardo da Vinci: Seven Steps to Genius Everyday”. Random House, Nueva York, 1998). Entre estos, está su búsqueda de técnicas practicas para ponerse en contacto con la naturaleza y con nuestra anatomía para aprovechar el desarrollo evolutivo: en sus cuadernos se preguntaba tanto acerca de que existía dentro de la cavidad craneana, esperando encontrar allí el sitio de nuestra emociones, como el vuelo de los pájaros, tratando de diseñar sistemas mecánicos que permitirían volar a los hombres, diseñando el primer helicóptero y el primer avión, que no tuvieron existencia real hasta varios siglos mas adelante.

La psiquiatría y el psicoanálisis actuales se han basado en la fenomenología que que explora los síntomas desde la psicopatología (basándose en la epojé de Husserl y su aplicación a la clínica por Karl Jaspers) y el paso interpretativo dado por la psicología profunda de Freud, Jung o Klein. El psicoanálisis clásico se centró en el mundo intra-psíquico, y ha pasado en nuestros días al inter-subjetivismo de los psicoanalistas relacionales. El intento de Leonardo de profundizar en lo que está dentro del cráneo para poder encontrar no solo el asiento de las emociones sino el modo como éstas se traducen a través de la expresión motora, ha sido hoy abordada por el neuro-psicoanálisis, que intenta encontrar las bases bio-químicas y neuro-anatómicas de las teorías formuladas por Freud y sus seguidores. 13. Las miradas psico-biológicas anteriores abren preguntas hacia la sociología y el contexto socio-cultural amplio. Leonardo nació en el campo y emigró joven a una de las ciudades italianas mas desarrolladas en sus días, Florencia. Desde allí pasó a Milán, Pavía y Roma. En esta última, la antigua capital del imperio romano, llegó a ser uno de los principales colaboradores del papa León X. Finalizó sus días con una ultima migración, esta vez a otro país, Francia, donde prestó servicios a Francisco I, en cuyo entorno murió en 1530. El tema de las migraciones por lo tanto no le fue ajeno.

Dr Ramon Florenzano

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