Carlos Altamirano, la gesta de Prat y la confianza epistémica

Muere Carlos Altamirano Orrego, en los días en que se celebran las Glorias Navales Chilenas, y es velado en la sede del Partido Socialista chileno, en el cual militó. Vuelven a las páginas de los diarios los recuerdos de su famoso discurso del 9 de septiembre de 1973, que para historiadores de diversas posiciones marcó el comienzo del final de la democracia representativa que había imperado en Chile desde la década de los 1930.

Muere cerca del aniversario de la muerte heroica de Arturo Prat Chacón en la cubierta del Huáscar, en un gesto audaz que trajo el enrolamiento masivo del pueblo chileno en la Guerra del Pacífico. Prat y Altamirano comparten el haber sido abogados de la. Universidad de Chile, y haber participado en conflictos bélicos en forma valiente pero impulsiva. El abordaje del Huáscar fue un gesto heroico que volcó a la opinión publica chilena a luchar por la victoria sobre los vecinos del norte, y selló el destino final de la Guerra del Pacífico. El discurso de Altamirano, del 9 de Septiembre de 1973 que para algunos (Ver Comentario de Gonzalo Rojas “Altamirano contra Altamirano” (El Mercurio 22 de Mayo de 2019), llevó a una guerra interna, con muertos, prisioneros y torturas cuyos efectos vivimos hasta hoy día.

Carlos Altamirano venía de una familia tradicional chilena: fue nieto de Luis Altamirano Talavera, militar que participó en el golpe de Estado que derrocó a Arturo Alessandri Palma en 1925, y que a su vez fue suplantado por Carlos Ibáñez del Campo, en su primer período presidencial. Por el lado materno, era hijo de Sara Orrego Puelma, hermana del médico fundador de la tisiología chilena, el Dr Hector Orrego. Su hermano, Guillermo Altamirano Orrego, formó el primer servicio de psiquiatría infantil en un hospital pediátrico, en el Hospital Luis Calvo Mackenna. En el gobierno de Salvador Allende, independizó ese Servicio obteniendo del Presidente los terreno s del Sanatorio San Luis, en el cerro Navidad, en la Comuna de Las Condes, para formar un hospital psiquiátrico para niños y adolescentes, de clara inspiración psicoanalítica. Una de sus discípulas, la Dra Elena Castro, ha resumido esos años en su “Historia del Psicoanálisis de Niños y Adolescentes en Chile”, Reunión Científica Asociación Psicoanalítica Chilena 23 de mayo de 2019.

Durante su extensa vida, Altamirano tal como Prat, no solo estudió Derecho sino que enseñó sus temas de experticia, el Derecho Económico, en la misma Escuela donde Prat hizo clases. Prat pensaba retirarse de la política después de su desempeño en la comandancia de la Esmeralda, para volver a sus labores docentes y jurídicas. Altamirano en esa Escuela se hizo amigo de Clodomiro Almeyda, Andrés y Patricio Aylwin, y de otros políticos con los que tendría relaciones variables de cercanía o enemistad a lo largo de su larga vida.

En El Mercurio del 22 de mayo de 2019, un jurista actual, Gabriel Muñoz Riveros comenta acerca de los sucesos previos al 11 de septiembre de 1973 diciendo que “la izquierda chilena aparecía movida por un impulso suicida”. El antedicho discurso del Senador Altamirano para algunos precipitó los acontecimientos que terminaron con el ciclo democrático parlamentario, inaugurado en la Republica Socialista de Marmaduke Grove, Dávila en la década de los 30. Para Muñoz, tanto Allende como Altamirano fueron impulsivos y poco conscientes de la actitud de la mayoría de los chilenos que valoraban la estabilidad de las instituciones parlamentarias. Altamirano, en sus discursos previos en convenciones del Partido Socialista en Linares y Chillán, había tomado un camino que lo acercaba al proceso cubano y a los ejemplos populistas peruanos de Victor Raul Haya de la Torre. Este ultimo ha vuelto a re-aparecer en las notiicias recientes a raíz del suicidio de su discípulo favorito, el expresidente Alan Garcia.

6. La transmisión transgeneracional de los ciclos vitales se puede ver en la imbricación de las historias de personajes gravitantes en el imaginario nacional. El abuelo de Altamirano comenzó como Ministro del Interior del Presidente Alessandri Palma. Cuando este renunciò para ir al exilio, asumió la primera magistratura como Presidente Interino, y fue miembro de la Junta de Gobierno que lo reemplazó. Fue desplazado por otro de sus miembros, el coronel Carlos Ibáñez del Campo. Cincuenta años después, el nieto de Luis Altamirano trató de evitar otro golpe militar, que llevó a la instauración de una Junta de Gobierno, que fue reemplazada por una dictadura unipersonal, la de Augusto Pinochet Ugarte. En la gran crisis institucional de fines del siglo XIX, el Ministro del Interior del Presidente Balmaceda, don Belisario Prats Pérez, trató de evitar la lucha fratricida entre las facciones presidencialistas y congresistas, sin éxito. Su nieto, el general Carlos Prats González, aceptó ser Ministro del Interior del presidente Allende para evitar lo que se veía seria un enfrentamiento entre chilenos.

Los ejemplos anteriores muestran la endogamia de la clase dirigente chilena: don Belisario Prats era sobrino del presidente Jose Joaquín Pérez y yerno de don Andrés Bello. Carlos Altamirano y su hermano Guillermo como ya dijimos venian de una antigua familia criolla, eran parientes del presidente Jorge Alessandri Rodriguez por ambos lados (eran primos de Jose Pedro Alessandri Altamirano y su padre era don Carlos Altamirano Rodríguez). Por el lado materno, su tio el Dr Hector Orrego Puelma era el padre del Dr Hector Orrego Matte, quien también fue al exilio después de 1973. El Dr Orrego Matte era pariente del Dr Ignacio Matte Blanco, fundador de la Asociación Psicoanalítica Chilena. Diversos historiadores han señalado que la formación del “Estado en forma” como lo llamó Diego Portales, se debió a que Chile ha sido regido por el mismo grupo de familias desde la independencia hasta nuestros días.

La inmigración chilena, otro tema de creciente gravitación en nuestra historia reciente, viene desde la conquista española hace quinientos años, y ha variado desde entonces: los criollos dominantes después de la independencia en su mayoría eran de origen hispano, algunos como los Altamirano pasando por el Perú. Durante el siglo XIX y XX llegaron muchos inmigrantes desde diversos países europeos, en relación a las grandes guerras en ese continente. A fines del siglo XX, la inmigración ha vuelto a ser predominantemente hispanoamericana, sea peruana, o últimamente venezolana o haitiana. Los exilios han sido hacia esos países, como fue el caso de los Altamirano Orrego.

La historia del psicoanálisis es una de migrantes: El padre de Freud migró desde su Moravia natal hacia la capital del Imperio austro-hùngaro huyendo de los pogroms. Al final de su vida, debió huir nuevamente hacia Inglaterra para evitar la shoah. En el caso chileno, como señala la reciente «Historia del Psicoanálisis en Chile» de María de los Angeles Vergara, ha sido una de migrantes intelectuales o políticos que han fertilizado el desarrollo de esta disciplina en nuestro país. La larga vida de Carlos Altamirano es un ejemplo de maduración creativa: desde sus impulsivos actos juveniles hasta su rol en la renovación del socialismo como un sabio consejero en su edad avanzada lo demuestran.

Lo anterior muestra como la salud mental se nutre de los cambios en el contexto socio-político, y como las vidas individuales se ven afectadas por el vendaval de la historia. De los ejemplos anteriores debiéramos aprender a no temer al cambio, y buscar como promoverlo junto a la creatividad tanto en las terapias de nuestros pacientes como en la prevención de problemas actuales de la salud mental de los chilenos. El concepto de Peter Fonagy de “confianza epistémica” puede ser un aporte desde el psicoanálisis actual que ayude a avanzar en estos temas.

Dr Ramon Florenzano Urzua

Deja un comentario