Los eventos de las últimas semanas han sido denominados Cataclismo Social, y el hecho de que las movilizaciones sociales masivas no amainen, sorprende a muchos. Los mayores recordamos períodos semejantes hace cincuenta años, y los historiadores recuerdan «la revolución de la chaucha» en 1957 o las masas movilizadas por los discursos de Arturo Alessandri Palma en la década de 1920. Los modelos interpretativos varían dependiendo de quienes toman un foco individual, en la emergencia de estructuras cerebrales normalmente frenadas, o del «retorno de lo reprimido».
La compulsión a la repetición freudiana se aplica a individuos y sociedades. En su mas reciente novela histórica, Elizabeth Subercaseaux (La Patria Estremecida. Catalonia, Santiago de Chile, 2019), nos recuerda la historia de la escuela Santa María, en la cual mas de mil obreros de la salitrera San Lorenzo bajaron a Iquique, para presentar sus peticiones a los «capitalistas». Alli fueron enfrentados por el intendente Carlos Eastman y por el General Roberto Silva Renard, y finalmente ametrallados desde las puertas de la escuela. Esta masacre llevó a interpelaciones en el Congreso Nacional dirigidas por Arturo Alessandri Palma en contra del gobierno del presidente Pedro Montt, cuya dimisión pidió. Casi 120 años después, en lugar de Carlos Eastman está un alcalde de Santiago que es bisnieto del progresista de otrora, y de Silva Renard un general que trata de calmar los ánimos y no enardecerlos. Es necesario conocer la historia para que esta no se repita.
La tensión reprimida o suprimida por tanto tiempo hizo erupción, y tal como los terremotos liberan presiones internas en forma a veces catastrófica, la analogía social es que la represión o supresión de tensiones populares llevaron a estas grandes manifestaciones y seguidas por un tsunami que sorprendió a muchos.
La búsqueda del sentido de lo ocurrido motiva. a académicos, políticos y a todos los ciudadanos de este país cuyos cambios no reconocemos. Las explicaciones serán diversas para quienes siguen un modelo neo-liberal economicista, y para quienes prefieren una explicación sociológica critica del acontecer social.
Para los primeros, se trata de un aprovechamiento de un crecimiento sostenido en beneficio de unos pocos, que han profitado de éste en desmedro de los grupos mas vulnerables y desprotegidos de la sociedad. En esta interpretación coinciden moros. y cristianos. El Papa Francisco venia desde el comienzo de su pontificado predicando una preocupación por los niños, los ancianos, los discapacitados y los inmigrantes para evitar mayores desgracias.
Desde una perspectiva distinta, el rol protector del Estado en contra de la violencia de las masas descrito por Hobbes en su Leviatán, ha vuelto a mostrar su realidad, al surgir el rumor inconfundible de los grandes conglomerados humanos en movimiento, junto al temor de Moloch, el monstruo representado por un estado omnipresente y todopoderoso, defendido por un ejercito que respalda al gobernante. El color político de este es indiferente, pudiendo ser dictaduras fascistas o populistas, de las cuales hemos tenido en abundancia en el mundo en los últimos cien años.
Los puntos de acuerdo existen y los amigos de las encuestas y mediciones revelan que el espíritu reinante es uno de YA NO MAS, donde cada uno coloca su carencia preferida: valor del transporte, de los combustibles, de los peajes, de la salud, etc. La concordancia se da en el acuerdo de que este equilibrio social no puede mantenerse, y es necesario buscar un nuevo pacto social.
Sin embargo los profesionales de la salud mental sabemos que algunas de las conclusiones alcanzadas son rápidas: si bien la crianza en situaciones de pobreza e inequidad llevan a diversas consecuencias psicopatológicas, las depresiones, estrés laboral o familiar, o aumento de los suicidios no se relacionan solamente con factores externos. Los aspectos genéticos. y los estudios de ancestría chilenos nos muestran como la genómica molecular influye en la propensión a la esquizofrenia, la bipolaridad o al aumento de la suicidalidad.
Los psicoanalistas por su parte podemos recordar el poderoso insight freudiano acerca de la diferencia entre lo consciente, lo pre-consciente y lo inconsciente. El hecho aparente de que se ha juntado una masa nunca vista antes en las movilizaciones de los últimos días, no significa que no se esté suprimiendo en el pre-consciente muchos de los determinantes contextuales del descontento popular. Por debajo de éste, hay elementos reprimidos, no accesibles al análisis mediante las psicoterapias profundas, que develan los elementos no conscientes ni explicables por la psicopatología fenomenológica. El rol de padres drásticos y poco empáticos, violentos con sus parejas o con sus hijos, llevan a estructuras de personalidad de baja auto-estima y que resiente su fracaso comparativo frente a los mejor dotados, sea por herencia o por dotación biológica, y que en una o varias generaciones superan a los peor habilitados.
En este blog aludimos al dilema entre el foco micro del psicoanalista o el psicoterapeuta, y la mirada abarcadora del político o del ciudadano que quiere aportar en la construcción de una nueva sociedad o de un mundo nuevo. Mas que una nueva constitución, buscamos un nuevo espíritu que supere la desconfianza en el prójimo que congela cualquier intento reparatorio.
Ramon Florenzano
Director IEMP