Fernando Lolas, en su articulo “Perspectivas Bio-éticas en un mundo en sindemia» (Acta Bioethica 2020; 26 (1): 7-8) nos recuerda este vocablo, que alude al hecho de que no presenciamos una interacción causal simple entre un virus y un organismo, sino una compleja relación entre agentes causales, procesos sociales, y estados mórbidos de base. Es pues esta sintesis entre sinergia y epidemia los que nos tiene sumidos en una crisis de incertezas que afecta nuestra salud mental. Surgen las posibilidades de grandes crisis socio-ecoómicas o de cambios en la trayectoria depredadora del homo sapiens.
En blogs anteriores hemos comentado los escritos proféticos de Federico Nietzche, en su obra Genealogía de la Moral. Hoy nos referiremos a su Tratado III, donde habla de la antítesis entre lo dionisíaco (con su inmersión intensa en las sensaciones corporales, en los cambios químicos producidos por el alcohol y las drogas, y en la satisfacción libidinal del encuentro entre humanos) con lo apolíneo (la superación hacia arriba en sistemas conceptuales lógicos y racionales). Mas adelante, en “Así hablaba Zaratrusta” usa su metáfora evolutiva del camello, el león y el niño, en el cual muestra como la ultima visión es creativa e ingenua. En la vida de Nietzche su esfuerzo final de síntesis desembocó en la locura y en su muerte prematura.
Posteriormente a Nietzche, Freud retomó desde su método clínico, el psicoanalítico, el esfuerzo por mostrar vías de intervención terapéutica primero y preventiva después, en su distinción entre Libido y Tánatos, que fue elaborada por Lacan a mediados del siglo XX y profundizada por Gilles Deleuze y Feliz Guattari en su Anti-Edipo. Su visión amplía el individualismo freudiano al ámbito colectivo, y plantea una visión productiva del proceso analítico, al mirar los procesos mentales como “maquinicos” y siguiendo caminos fluidos o aberrantes. La patología sería una máquina que se desvía de su proceso productivo habitual. Esos autores dicen “las maquinas combustionan gastándose“. Es probable que la sindemia actual tenga que ver con desgaste de los caminos de Occidente.
El control social de los comportamientos de los individuos aumenta cuando se requiere un Estado que proteja a los individuos: esto se da en las emergencias físicas, biológicas como las pestes, y en las catástrofes bélicas. Este control se predica desde la protección de las personas, pero termina en general infligiendo un sufrimiento inequitativo: sufren mas los mas vulnerables. Las religiones prometen una recompensa a este sufrimiento, a veces en esta vida, como en el budismo, al aprender a sumergirse en un estado sin Yo. Esto a diferencia de los credos occidentales, en los cuales tanto los dioses helénicos como el dios sin nombre de la Escritura hebrea pueden entretenerse con el sufrimiento humano. El Dios cristiano proclama la aceptación de la misericordia del Creador, que ama tanto a sus creaturas que muere por ellas.
Para Nietzche, todas las religiones por diversos caminos buscan evitar el sufrimiento ofreciendo un camino en esta vida o en la venidera. Muchas se centran en insistir en la culpa, traída por el pecado, que debe expiarse ahora o en el futuro. Tanto los Estados terrenales como los credos religiosos se centran en el tema de la Schuld (culpa), que debe pagarse o en carne propia o en deudas temporales o pecuniarias.
En el caso de esta pandemia, el control sanitario de la población se hace para mantener a esta viva, frente al temido Coronavirus, símbolo de una muerte sin rituales y deshumanizada por la técnica. Las cuarentenas, los confinamientos y los cordones sanitarios eliminan las libertades individuales, y tal como en las guerras le entregan el control total a los representantes del Estado. Muchos de estos muestran un placer sádico en hacer sufrir a quienes están protegiendo.
El exceso de protagonismo aparece también en las autoridades sanitarias que deben velar por las medidas protectoras para la población, y en sus entrevistas explican su vocación como producto de privaciones y traumas infantiles diversos. Esto es comprensible, pero en términos freudianos se puede ver el mecanismo de desplazamiento: lo que sufrieron de niños, lo hacen sufrir a la poblacioin a su cargo. En la serie de Netflix “Desplazados” se puede ver como los guardianes de los inmigrantes indocumentados que llegan a Australia, se transforman en entes cada vez mas sádicos hacia sus protegidos.
David Goleman, a propósito de la actual pandemia, señala la relación entre esta y el miedo humano a la muerte que puede gatillar reacciones irreflexivas y elabora en la teoría de la angustia. Ya la definición freudiana de esta emoción en 1890 distinguía entre el temor normal a la muerte y el temor anormal a lo desconocido. La amenaza cierta de la muerte por un cataclismo telúrico como un terremoto lleva a descargas noradrenérgicas, y es una respuesta adaptativa para evitar la muerte. La respuesta anormal es huir sin una causa aparente. Goleman añade que desde su perspectiva (la de la “Inteligencia emocional”, que cumple ahora 25 años desde su formulación), la mejor respuesta al miedo es la reflexión, o sea mantener la calma. Esto, dicho en términos neuroanatómicos, significa mantener el control de la corteza pre-frontal sobre el resto del cerebro, y no responder impulsivamente, lo cual permite analizar soluciones alternativas, creativas o innovadoras a la amenaza, cuando es externa, o aclarar el significado de esta, cuando es interna y la noxa temida no es fácilmente identificable.
El dilema para todos hoy día es aceptar la “dictadura sanitaria” y aportar a salida de la pandemia, respetando las normas por ellos impuestas.
Los profesionales de la salud mental tenemos una tarea más compleja: aportar al control de la pandemia en el nivel diagnóstico, analizando los síntomas que traen los pacientes a teleconsultar, en el plano de intervenciones psicofarmacológicas, para calmar químicamente los síntomas ansiosos, depresivos, el insomnio u otros síntomas frecuentes hoy día. O bien para desarrollar intervenciones preventivas, individuales o grupales. Mas información al respecto en la página web del Instituto de Estudios Médico Psicológicos (www.iemp.cl)
Dr Ramon Florenzano
Director médico