HUSSERL, LA CRISIS DE LAS CIENCIAS EUROPEAS Y CAMBIO TRASCENDENTAL.

Edmund Husserl, en uno de sus escritos finales, en 1936 (The Crisis of European Sciences and Trascendental Phenomenology: An introductiont to philosophical phenomenology, Northwestern University Press, Evanston, Illinois, 1954) dice que cada filósofo profesional dedica su vida a crear su propia filosofía, sabiendo que esta, como todas las filosofías de los filósofos del pasado y del presente, es pasajera, y que florecerá brevemente, para ser reemplazada por el número siempre creciente de nuevos filósofos profesionales. El objetivo de cualquier filósofo serio, educado en la tradición de los grandes filósofos del pasado es la búsqueda de la verdad.

Cada filósofo serio enfrenta la tarea anterior colocándole sus propios nombres a los grandes problemas del pasado, para lo cual puede o bien usar términos que ya se han usado, dándoles un nuevo significado, o bien crear términos propios, con nombres nuevos para describir realidades nuevas. En el caso de lo que Husserl llama “la crisis de las ciencias europeas” se refiere a la particular situación de Europa en la década de 1930, en la cual el dominio de Hitler sobre buena parte del continente era una posibilidad cierta, que se concretó en los próximos cinco años. Esto planteaba una sensación catastrófica no solo para todos los científicos alemanes, fueran de ciencias “objetivas”, como la física o las matemáticas, o “humanistas”, como la filosofía o la teología. En blogs previos hemos señalado como lo anterior impactó no solo en la carrera profesional sino en la vida de Husserl mismo.

Este libro se refiere también al asi llamado anti-psicologismo del creador de la filosofía trascendental, la cual el explica dentro de la tradición kantiana, distinguiendo el Yo vivencial (o “self” si usamos la terminología de David Hume), del Yo trascendental. Kant, en su “Critica de la Razón Pura” señala que las condiciones de la posibilidad del conocimiento son las coordenadas témporo-espaciales. Esto lo retoma Husserl al señalar entre las ciencias básicas de la ciencia objetiva la geometría, que se refiere al espacio, y su medición, y la aritmética que mide en forma continua el paso del tiempo. Esta división es tomada después por Descartes en sus Meditaciones, y por el mismo Husserl en sus “Meditaciones Cartesianas”. En todos ellos Husserl se pronuncia por abstenerse de marcos referenciales como el psicológico, que “interpreta” la realidad objetiva.

La creación de teorías dentro de las ciencias duras o blandas es un fenómeno histórico cierto, estudiado y descrito también dentro del psicoanálisis freudiano. Sigmund Freud “creó” su propia disciplina, insatisfecho con la psicología de su tiempo, le dio una base científica, ideó un método de investigación y de tratamiento. Este método sigue siendo empleado por numerosos cultores, que siguen una de las múltiples “escuelas” creadas a partir de la visión inicial del genio vienés. Un psicoanalista alemán, Heinz Hartmann, ha desarrollado, con un grupo de emigrantes de Austria a Nueva York, la escuela de la Psicología del Yo. Hartmann tomó el camino opuesto a Freud, creando sus propios conceptos, como por ejemplo el de “autonomía organísmica”. Este tiene que ver con la progresiva independencia del “self” de su medio ambiente y de su contexto histórico: en kantiano, el paso del Yo Heterónomo al Yo Autónomo.

Husserl empleó términos ya existentes para su Filosofía Trascendental, y luego siguió el camino de reinterpretar historicistamente desde los presocráticos las teorías previas para crear su propia filosofía. Con formación inicial en filología, tal como Federico Nietzche, usó palabras del hablar coloquial, como mundo y vida, para luego hablar de vida-mundo en un sentido técnico muy propio. Uno de sus discípulos favoritos, Martin Heidegger, empleó otro término habitual, dasein (“estar-ahí”), término que Husserl debió adoptar al ver el éxito de su seguidor al emplearlo.

El cambio trascendental de Husserl puede ser catastrófico (como el advenimiento del nacional socialismo en la década de los 1930) o positivo. Hemos vivido este año dos cambios de esta índole: la epidemia de Coronavirus, que puede ser vivida como el nazismo, y la victoria del presidente electo de los EEUU, Joe Biden, al alejar el peligro de la re-elección de Donald Trump en una de las democracias mas estables de la actualidad. Las celebraciones de este cambio auguran días mejores para ese país, y para otros que vivimos en su órbita de influencia.

Para Husserl, tal como para otro gran teórico de esa época, Max Weber, al desarrollar una nueva ciencia se debe tener primero un método objetivo, y luego una comprensión intuitiva de los fenómenos estudiados. Tanto en Husserl como en Weber el primer paso debe ser cuantificable, lo que Husserl llama la “matematización” de la realidad, lo que se puede hacer según el en forma directa o indirecta. Husserl usa el ejemplo de la ciencia natural, en la versión de Galileo Gallilei: Las hipótesis científicas, dice, están siempre siendo verificadas, y pueden ser ajustadas si aparece evidencia nueva.

¿Qué tiene que ver esto con la salud mental? El estudio de los fenómenos psicopatológicos, desde antaño, sirven para explicar el funcionamiento normal de las personas: el saber que la acumulación de tensiones que produce un quiebre traumático permite diagnosticar un trastorno de estrés postraumático, o una psicosis, tratarlo y finalmente prevenirlo. Las consecuencias del brote de COVID 18, un evento biológico agudo sobre el funcionamiento mental están siendo lentamente explorados hoy dia.

En el Instituto de Estudios Medico Psicológicos hemos desarrollado métodos para traer esto a la práctica, sea en términos de diagnóstico psicopatológico, psicológico, de tratamientos psicofarmacológicos o psicoterapias, o de programas preventivos. Mas información en http://www.iemp.cl.

Ramon Florenzano

Director Médico IEMP

Ramon Florenzano
Director Médico IEMP

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