Edmund Husserl nace en Moravia, en 1859, tres años después de Sigmund Freud, y tal como Freud, tuvo de profesor de filosofía a Franz von Brentano, exsacerdote católico quien enseñó en Wurzburg y Viena, experto en Aristóteles. La enseñanza de Brentano sobre los valores sobrepasó las fronteras germanoparlantes, para ser tomado en España por José Ortega y Gassset, cuyo artículo “¿Qué son los valores?» difundió en La Revista de Occidente los puntos de vista de Brentano. Husserl enseñó hasta 1916 en Gottinga, para pasar luego a Friburgo de Brisgovia, su sede hasta morir en 1938.
Ya en 1911 surgen los puntos de vista originales de Husserl, pronunciándose contra todo positivismo en el sentido estrecho, y también contra todo psicologismo, relativismo y escepticismo. Su “Anuario sobre Lógica” publica en 1927 los primeros capítulos de Ser y Tiempo de Martin Heidegger, primero su discípulo y luego su jefe en Friburgo.
En 1931 Husserl es invitado por la Sociedad Francesa de Filosofía a dar conferencias en La Sorbona, las que titula Meditaciones Cartesianas: Introducción a la Fenomenología. (Fondo de Cultura Económica, México, 1942). Reconoce allí Husserl en el cogito de Descartes un primer antecedente clásico y preciso de sus esfuerzos por constituir la filosofía en una ciencia rigurosa. Es en París donde el creador de la fenomenología hace un resumen de su teoría insertándola en la historia de la filosofía. Este esfuerzo postrero de Husserl por resumir sus puntos de vista lo hace cuando ya en Alemania sus escritos son prohibidos por la sangre judía de su autor. Sus puntos de vista son considerados peligrosaos, al no aludir a la centralidad del César, Kaiser o Führer.
La fenomenología en Husserl tiene dos partes: la descriptiva de una esencia (la ciencia eidética descriptiva) y el objeto de esta ciencia (la conciencia pura). El concepto de “unidades ideales de significado” llevan a una dualidad, la de los “hechos” y de las “esencias”, que originaran las ciencias fácticas y las ciencias “eidéticas”. De la intuición de los hechos se pasa a la de las ideas por medio de la “reducción eidética”, que José Gaos traduce como “abstención”. De aquí el aporte perdurable de Husserl: el método fenomenológico. El foco idealista de Husserl es corregido por Max Scheller, Nicolai Hartmann y mucho mas tarde por Karokl Wojtyla por una “filosofía de los valores” que plantea la aprehensión directa del valor.
Husserl entonces intenta reunir la philia radical de la filosofía antigua por la sophia, la sabiduría, centrada en los archai, los principios, con la de la filosofía moderna, centrada en fijar una realidad absolutamente indubitable, centrada en la conciencia empírica entendida como un idealismo empìrico o trascendental. Somos capaces de distinguir entre fenómenos reales o irreales, pero no tenemos duda de nosotros como sujetos reales de la experiencia. En el estudio de la ciencia pura de los fenómenos de la conciencia es donde Husserl instituye finalmente la fenomenología como ciencia rigurosa. La fenomenología trascendental de la conciencia pura conduce inevitablemente al problema de los otros Yo, problema que fue tomado por autores posteriores como Emanuel Levinas.
El fundador de la fenomenología fue después desplazado por otros autores, entre ellos su discípulo Heidegger, quien con su término Dasein (“estar ahí, arrojado en la existencia”) deja a Husserl como un momento previo en la historia de la filosofía. En España, también Ortega sometió al autor de la fenomenología a una crítica resumida por Julián Marias en su “Historia de la Filosofía”, proclamando que la realidad radical no es nuestra conciencia, sino “nuestra vida”. Husserl resume pues la historia a un movimiento en zigzag entre la filosofía griega y medieval que se dirige hacia los principios objetivos del mundo, esencias subsistentes por si y ante si, que fueron elaborados antes de Descartes por el cristianismo, especialmente por San Agustín, que se centra en una conciencia reflexiva. La fenomenología de Husserl asume ambos movimientos, el antiguo y el moderno, en sus fenomenologías eidética y trascendental.
¿Qué tiene que ver lo anterior con la salud mental? Un psiquiatra con formación filosófica, Karl Jaspers, cercano a Husserl y a Heidegger, aplicó el método fenomenológico a la psiquiatría, en su obra clásica Psicopatología General de 1911 (Psicopatologia General. Beta, Buenos Aires). donde usa el método fenomenológico para separar lo explicable en término de mecanismos cerebrales, de lo comprensible. En cuento al diagnòstico psiquiátrico separa la forma del síntoma, que permite hacer el diagnòstico formal, de su contenido, que puede comprenderse del estudio de la biografía del sujeto.
En nuestro medio, la tradición fenomenológica ha sido importante, por la formación germana de muchos de los maestros de la psiquiatría chilena, como Armando Roa y Otto Doerr. El ultimo ha actualizado el método fenomenológico de Husserl con psicopatólogos alemanes actuales como Blankenburg (Blankenburg, Wolfgang (1983). «Psicopatologia como ciencia básica de la psiquiatría». Rev chil neuropsiq 21(3):177-188).
La tradición anterior se amplió desde la mirada psicoanalítica, donde la tradición freudiana, que como dijimos también tomó mucho del concepto de intencionalidad de Brentano. Se ha dicho que uno de los aportes de la psiquiatría chilena ha sido el combinar la mirada explicativa con la interpretación psicodinámica desde la perspectiva de la vida y de la inserción del sujeto en el mundo.
En el Instituto de Estudios Médico Psicológicos hemos integrado los puntos de vista previos en los procesos diagnósticos, terapéuticos y preventivos. Se pueden consultar blogs angteiores sobre estos temas en http://www.iemp. Cl
Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Medico