Desobediencia, Espíritu del Capitalismo, Las Tinieblas y el Alba

En un erudito y documentado libro, Agustin Squella Narducci (Desobediencia: ¿A quién? ¿Cuándo? ¿En que? Ediciones Universidad de Valparaíso; Valparaíso, 2020), abogado recibido en la Escuela de Derecho de la entonces sede Valparaíso de la Universidad de Chile y Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, escribe sobre la desobediencia, centrándose en el “estallido social” de octubre del 2020, y revisando autores diversos sobre el tema: Spinoza, Montaigne, Camus, Luther King, Thoreau, entre otros. Escrito antes de la pandemia, muchos de sus reflexiones son aplicables a la dictadura sanitaria en la que vivimos.

La organización del Estado fue puesta en duda por el episodio de octubre de ese año, y el dilema entre vivir en “estado de naturaleza” a la Rousseau o aceptar la tesis de Hobbes de que los hombres tenían que ordenar el mundo concentrando la fuerza en ejércitos bajo el comando de reyes y nobles, y unificar el pensamiento en teologías sumisas al poder temporal, llevando a la alianza entre las iglesias y el estado. La pandemia que surgió inesperadamente cuatro meses después de la rebelión de los “indignados” han atizado ese dilema. El mismo Squella contrasta en su libro la tensión entre la religión laica que los particos comunistas ortodoxos llevaron a la práctica en Rusia y sus satélites hasta 1990, y los socialismos utópicos que derivaron en los diversos anarquismos que llegaron hasta nuestros días. Proudhon, Bakunin y aún Gramsci se fueron a la izquierda de los disciplinados comunistas, y propiciaron un retorno a lo natural y la destrucción de la necesariamente ordenada vida urbana.

En blogs anteriores hemos escrito acerca del concepto clave de Max Weber de “Espíritu del Capitalismo” y su relación con la Ética Protestante. Parte de la controversia actual, no solo chilena sino global tiene que ver con el individualismo hoy llamado neoliberalismo, y con la afirmación weberiana de que el capitalismo surge de la acumulación de dinero propia de los cristianismos reformados, primero en Lutero y especialmente en Calvino. Para Weber, la esperanza de la vida en el Mas Allá del catolicismo romano no fomenta la necesaria acumulación monetaria necesaria para el crecimiento económico. Weber se refiere al cambio desde la tradición monástica, donde los monjes de claustro viven preparándose para el mas allá, y usando su tiempo en el Servicio Divino, mientras que las tareas productivas son dejadas a sirvientes. Esto cambia ya en el mismo Lutero, que da un sentido nuevo a la palabra Beruf (en castellano “Profesión”) donde el trabajo bien hecho adquiere una dimensión sacra: el buen carpintero, el buen artesano o el buen profesional están justificando su futuro trascendente, y al mismo tiempo acumulan capital en esta tierra que les permite educar a sus hijos y sacar adelante sus proyectos. El crédito deja de ser el pecado de la usura y se transforma en la banca. Varios movimientos católicos actuales han sido vistos como aplicaciones actuales de la ética protestante.

En una aproximación distinta, Ken Follett en su “precuela” a su saga “Los Pilares de la Tierra”, denominada “Las Tinieblas y el Alba“ describe novelísticamente los comienzos del capitalismo inglés, alrededor del año 1000 de nuestra era, su origen en las guerras de los ingleses contra vikingos, normandos, galeses, y la alianza entre el poder de los nobles y la jerarquía religiosa cuando Inglaterra aun era católica. Las ordenes monásticas allí retratadas comienzan a buscar modos de activar la economía de sus pueblos, a fomentar peregrinaciones, o a traer reliquias de santos para que las comunidades aledañas crezcan. En el desarrollo material se busca un perfeccionamiento espiritual.

¿Qué tiene que ver esto con la salud mental? En su iluminador capitulo sobre el suicidio, Squella muestra como la rebelión contra el mandato de que tienes que luchar por mantenerte vivo hasta que quien te dio la vida lo disponga, hace que algunos sean lo suficientemente autónomos como para decidir cuando el dolor o la desesperanza te indiquen que es el momento de poner fin a tus días. Un ejemplo distinto son las personalidades rebeldes que no aceptan usar el lenguaje correcto, y que hablan de modo poco ortodoxo, o se visten desafiando las convenciones. Cuando se analiza a los “anarko punks”, o a parlamentarios que se expresan mediante vestimentas llamativas, muchas veces se llegan a diagnósticos psicopatológicos poco halagadores: algunas candidatas a la presidencia, o a escribir la nueva constitución merecen las etiquetas de “hebefrenia” o presentan ideas claramente paranoides o delirantes. La psicopatología de los políticos se hizo evidente en el caso del expresidente Trump, pero no es tan evidente en otros casos.

Desde la sabiduría popular campesina hasta los expertos inmunólogos o epidemiólogos actuales se concuerda en la palabra “incerteza”; el coronavirus nos pone en nuestro lugar, al cambiar constantemente, dar cuadros clínicos donde sus efectos en el pulmón o el cerebro tiene que ver con nuestro ambiente infantil, nuestra alimentación actual, o nuestra predisposición a las alergias. Hoy día mas que nunca la cooperación con una autoridad flexible es importante, y la lucha por mantener nuestra libertad, como nos recuerda Squella, es necesaria.

En el IEMP conformamos un equipo multiprofesional que puede responder a las necesidades de diagnóstico, tratamiento o prevención de las variadas reacciones personales o famiiares a la actual pandemia y las consecuencias de las prolongadas cuarentenas.

Dr Ramon Florenzano
Director Medico IEMP

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