VIDAS PARALELAS, WEBER Y LA MELANCOLIA, LIBERTAD DE EXPRESION

Las vidas de Max Weber y de José Ortega y Gasset tienen paralelismos temporales y territoriales. La biografía comentada en otro Blog escrita por Marianne Weber del gran sociólogo alemán, tiene un correlato en la Vida del insigne periodista y literato español. Ambos forman una dupla, con raíces alemanas, por nacimiento el primero y por formación el segundo. Ambos comparten la influencia de Martin Heidegger, que Ortega transformó en el eje de su propia filosofía.

Un aspecto no tratado en nuestros previos blogs es el rol que Weber atribuyó a la melancolía, cuyos aspectos contextuales aclaró en relación a los cambios en la Alemania imperial y al rol de Bismarck como ordenador de la unidad pan germana. El tema del puritanismo y la melancolía fue central, nos dice Roger Bartra (El Duelo de los Ángeles: locura sublime, tedio y melancolía en el pensamiento moderno, Fondo de Cultura Económica. México, 2018) fue un asunto ampliamente discutido desde el siglo XVII. Los anti-puritanos señalaban que la profecía de terribles castigos después de la muerte inclinaban a los fieles a caer en la “demencia melancólica”. En Inglaterra se atribuyó al celo de los puritanos la tendencia inglesa a caer en el “morbo inglés” o spleen. Una dificultad encontrada por Weber en su tesis de que el espíritu del capitalismo surge de la ética rigorista calvinista es esa: ¿cómo puede el enriquecimiento surgir en los grupos predestinados a la salvación, que les dan acceso a los bienes terrenales, pero al mismo tiempo los precipitan en un abismo de ansiedad, melancolía y locura? En el Reino Unido, la Confesión de Westminster que normó la doctrina anglicana, dejó de lado la creencia calvinista en la predestinación, declarando que no se podía saber lo que sucedería después de la muerte. En Alemania, antes que Weber, Federico Engels se refirió al tema diciendo que el calvinismo proporcionaba el disfraz religioso de los intereses de la burguesía. Esto confirmó las bases de las tesis del materialismo cientofico de Karl Marx.

En la biografía de Maz Weber escrita por su mujer. Marianne, ella relata un episodio interesante en la vida de Max joven, ya formado como jurisconsulto, pero abriéndose a la sociología como modo de comprender la situación alemana: Fue contratado por la Asociación de Política Social para estudiar el problema de la escasez de mano de obra campesina en la Prusia Oriental, donde la influencia del canciller Bismarck había sido especialmente poderosa. Los terratenientes agrarios necesitaban “siervos de la gleba”, que cultivaran la tierra entregándoles el producto para surtir de alimentos a las ciudades en el naciente industrialización germana, y a cambio, ellos protegían a esos campesinos. En la medida que los hijos de estos migraron del campo a la ciudad, se produjo una carencia de trabajadores rurales. Bismarck recurrió a abrir las fronteras con Polonia y Rusia, creando un aflujo de migrantes mucho menos aculturizados que los campesinos que desde la Edad Media convivían con los Junkers prusianos. Esa inmigración masiva de masas incultas y desnutridas llevó al surgimiento de partidos socialistas “teóricos” (Kathedersozialisten) que basados en la Biblia, miraron esta llegada masiva de mano de obra oriental no calificada como una solución, llevando al nacimiento de los primeros partidos social cristianos; citando a la biblia luterana, afirmaban “después de las tinieblas, habrá Luz” (Zac, 14:7). Weber cuantificó su tesis en una extensa monografía de 800 paginas que atrajo sobre el la atención de políticos y académicos, señalando la oportunidad de aprovechar esta masiva migración del Este para revitalizar los vacías haciendas de Alemania Oriental.

Las hambrunas producto de la guerra franco-prusiana llevaron a las primeras migraciones masivas europeas, que en el caso chileno se tradujeron en la llegada de colonos alemanes a los territorios habitados por indígenas. La consecuencia de esto lo estamos viendo mas de cien años después en la actual situación de la Araucanía. La existencia en Chile de territorios poco poblados, sea en el extremo Norte o extremo <sur, ha justificado para algunos el abrir las fronteras, y la entrada masiva de inmigrantes, algunos trabajadores, que aportan mucho al proyecto de desarrollo nacional, pero otros que desconocen nuestras reglas del juego, y que tal como los polacos y rusos en tiempos de Weber, aumentan el numero de desempleados y de delincuentes poco socializados.

¿Qué tiene que ver esto con la Salud Mental? Grandes temas psicopatológicos como la diferencia entre psicosis y psicopatía, y problemas psicodinámicos, como la búsqueda de padres protectores y autoritarios, como Von Bismarck o Pinochet, o madres (o abuelas) acogedoras, son temas de interés para los estudiosos del contexto en el cual surgen los trastornos emocionales.

En el Instituto de Estudios Médico Psiocològicos contamos con un equipo multi-profesional experto en diagnosticar, tratar y prevenir problemas emocionales e intervenir en el contexto en que estos surgen. Tambien usted puede acceder a Blogs anteriores en http://www.iemp.com

Dr Ramón Florenzano Urzúa
Director Medico IEP

Química, Weber, y el Espíritu Protestante

En una obra desconcertante, Benjamin Labatut (Un Verdor Terrible; Anagrama: Barcelona, 2020) reune cuentos en los cuales combina un acabado conocimiento de la ciencia actual y sus consecuencias benévolas y malignas para la humanidad, de sus descubrimientos. Labatut analiza por ejemplo, los venenos, tan centrales durante el Renacimiento como modo de deshacerse de enemigos o de rivales en las competencias por el trono de la dinastía otomana: el color azul y el sabor almendrado del cianuro, el verde jade del arsénico son ejemplos de la oculta puerta hacia la muerte, lenta o inmediata. Estos atributos reaparecieron como modo de autoeliminación al final de la aventura nazi en el Tercer Reich: Hitler, Eva Braun, Göring y Himmler utilizaron cápsulas mortíferas para suicidarse.

En otro medio de comunicación, Netflix, se muestra una imaginativa versión de la vida de Madame Curie, donde se entrelazan los aportes que hizo ella, su marido (Pierre Curie) su hija Irene junto a su pareja Frederic Jolliot a la humanidad: el descubrimiento de la radiactividad permitió curas insospechadas a cánceres, así como posibilitó la hecatombe nuclear con que terminó con la II Guerra Mundial. La puesta en escena de la miniserie muestra como una familia puede aportar grandes conocimientos nuevos a la ciencia, obtener sucesivos Premios Nobel, y abrir potenciales caminos a la autodestrucción de nuestra depredadora especie.

En Blogs anteriores hemos revisado los aportes a la sociología de las religiones hechos por Max Weber. Una biografía escrita por su mujer, Marianne (Biografía de Max Weber, Fondo de Cultura Económica, México DF, 1995) relata los orígenes familiares y la vida del gran pensador alemán. Formado en una familia de origen prusiano, sus estudios de jurisprudencia en Heidelberg le dieron una disciplina férrea para postergar placeres mundanos. Por largos años se encerró en una rutina diaria de estudio, postergando sus viajes de placer a contemplar la naturaleza (“Al fin, el Mar del Norte siempre estará allí, esperándome”). Hoy día, la pandemia y sus obligadas cuarentenas nos hacen recordar los viajes del pasado y esperanzadamente planear nuestro encuentro con los lugares que ya visitamos y que nos esperan.

El concepto weberiano de “Ética Protestante” se ha vuelto a hacer actual, en la medida que los estallidos sociales globales, incluyendo el nuestro de octubre de 2019, se han visto opacados por la pandemia de Coronavirus, mostrando como la “indignación” por la desigualdad debe ceder frente al temor y a la lucha por la supervivencia de nuestra depredadora especie. La obligada reclusión a la que nos somete la autoridad sanitaria, nos hace decir, con Weber: “Al fin las costas de la V Región estarán siempre allí, esperándonos”.

Weber plantea que el aporte de la reforma protestante, y en especial de la teología calvinista, es el que permite la acumulación de capital que lleva a los “predestinados”, a utilizar los bienes acumulados en hacer crecer sus empresas, industrias, familias, ciudades, o países, a diferencia de la preocupación católica por el Mas Allá, y la consideración de la acumulación de dinero como el pecado de la usura. Esto llevó a que en el Medioevo italiano solo los judíos pudieran servir de prestamistas. Muchas familias construyeron imperios (como el de los Rothschild, que llegan hasta nuestros días).

¿Qué tiene que ver esto con la salud mental? No solo en los colectivos sociales, en familias, ciudades o naciones la acumulación de capital permite el triunfo, sino que en las vidas individuales. La sensación de fracaso vital es central en muchos de los casos clínicos, a lo largo del curso vital. Adolescentes, adultos jóvenes o ancianos nos cuentan su reacción a la sensación de no haber encontrado un espacio para insertarse en el cuerpo social. En la biografía de Max Weber, se ve como este privilegiado joven, educado en una familia tradicional liberal y progresista, poco a poco fue presionado para aceptar la visión conservadora del canciller imperial Otto von Bismarck, aceptando los puntos de vista del Guillermo II, y plegándose a la aventura prusiana de los Hohenzollern. El azul de Prusia lleva al fracaso de proyectos progresistas y fomenta aventuras y a suicidios individuales y colectivos.

Los avances actuales de las neurociencias han transformado la psicopatología tradicional y el psicoanálisis, que cada vez mas es neuro-psicoanálisis. En un iluminador articulo sobre la vocación psicoanalítica, Ximena Artaza y Carlos Whiting (Vergara MA, Moreno M, Rebolledo R y Cruz I. Re-creaciones: Entre Arte y Psicoanálisis. Asociación Psicoanalìtica Chilena, Santiago de Chile, 2020) escriben sobre la vocación analítica, mostrando que una buena formación mejora la capacidad de analizar, mantiene la capacidad de escucha y reflexión del analista a lo largo del tiempo, y evita la pérdida del interés por los aspectos humanos de los otros.

En el Instituto de Estudios Médico Psicològicos, contamos con un equipo especializado en el diagnòstico, tratamiento y prevención de trastornos emocionales. En nuestra pagina web (www.iemp.cl) se encuentran anteriores blogs sobre estos temas.

Ramon Florenzano
Director Médico IEMP