Ortega, Schopenhauer y Chile Invertebrado.

Entre los años 1920 y 1922 José Ortega y Gasset escribe una de sus obras mas amargas: España Invertebrada (Ortega y Gasset, José (La España invertebrada. Espasa-Calpe, 2006). Allí se explaya sobre lo que el llama la “decrepitud” de un país que fue glorioso, y que habría decaído por «una mezcla de conservadurismo y falta de ideales«. En esos años se viven las consecuencias de la I Guerra Mundial, en la cual España fue un espectador neutral. Compara con la descomposición de otras naciones europeas como Alemania después de la Gran Guerra. y explica su pensamiento sobre desarticulación de España, el efecto de los regionalismos y separatismos como parte del «proceso de desintegración que avanza en riguroso orden, desde la periferia al centro, de forma que el desprendimiento de las últimas posesiones ultramarinas parece ser la señal para el comienzo de una dispersión inter-peninsular«.

En blogs anteriores hemos escrito acerca de Schopenhauer y sus similltudes con Ortega. En diversos textos el último se refiere al insigne pensador alemán. Ya en sus años formativos en Leipzig y Marburgo en 1902 Ortega lee a Nietzche y Schopenhauer. Al volver a España en 1912, en sus charlas en el Ateneo de Madrid, alude a la “tradición ontologista de estirpe romántica” del filósofo alemán. En 1911 polemiza con Unamuno acerca del rol del “pensamiento científico” germano, citando entre otros a Schopenhauer como uno de los genios alemanes que debieran leer los estudiantes españoles. Mucho mas tarde, en 1927, en sus editoriales en la Revista de Occidente, señala los pensadores europeos que han influido en su obra, mencionando a Schopenhauer junto a Bertrand Russel, Kant, Fichte, Hegel y Comte.

En sus esfuerzos editoriales posteriores, trata Ortega de ilustrar a los provincianos españoles acerca de las nuevas ideas que el nuevo siglo ha traído, creando la nueva Biblioteca de Clásicos del Sigo XX, publicado por Espasa-Calpe. Prologa las obras de Uexküll, Spengler, Rickert y Einstein. En 1918 ofrece en la Biblioteca Nueva, las Obras Completas de Sigmund Freud. Prologa estas diciendo que “es la obra mas original y sugestiva de los últimos veinte años”, aunque sea también atrevida y promulgue “hipótesis desmesuradas”. Agrega que tal como uno de sus maestros germanos, Cohen y como el mismo Einstein, Freud es un “ejemplo del desasosiego que los judíos incorporan a la cultura occidental, porque de ellos nace buena parte del horizonte mental del presente”. Nosotros agregamos hoy día que es interesante que en este listado Ortega no incluya a Karl Marx.

Pocos años después, en 1922 Ortega acompaña a Einstein durante su visita a España en sus conferencias en Madrid y lo lleva a conocer Toledo y El Escorial. De sus conversaciones con el escribe El Tema de Nuestro Tiempo, donde dice que la teoría de la relatividad del genio alemán ha dado su base en la “nueva física” a las teorías filosóficas de Ortega: tanto la “Razón Vital”, como lo que ahora denomina “perspectivismo”, reemplazan los puntos de vista tradicionales. Los hallazgos de Einstein, afirma Ortega, sepultan a Kant y a todos los idealismos, y hacen que la realidad sea relativa y no absoluta. En términos orteguianos, ya no se mira desde el punto de vista de Dios, sino se conjugan múltiples perspectivas para interpretar los hechos y para posibilitar una acción impulsada por el intento racional de orientar impulsos que vienen desde una realidad material ciega.

El Chile de hoy tiene semejanzas con la situación de España de hace un siglo: vivimos una “Rebelión de las masas” que hoy se llama “revuelta del pueblo”, pero las demandas populares se asemejan a la evolución del pensamiento orteguiano en aquellos años. Mas que una mirada puramente racional para disponer de recursos finitos para un desarrollo financiable, que es el procedimiento utilizado por la ciencia económica, se plantean fines utópicos y se espera poder dar cauce a las reivindicaciones populares sin un plan racional para orientar el camino. Tal como Ortega habló de una España invertebrada que olvidaba las tradiciones heroicas del Mío Cid Campeador para preferir los sueños del Quijote, se olvidan los pasos que vertebraron al Chile del siglo XIX que permitió los avances de la centuria siguiente. En erse sentido podemos hablar de un “Chile Invertebrado» actual.

¿Qué tiene esto que ver son la Salud Mental? La mirada orteguiana se puede aplicar en psicopatología recordando el anclaje material y corporal de los impulsos emocionales. Estos son encauzados a la estabilidad psíquica en los adolescentes que cuentan con estabilidad material y familiar en su infancia, o aparecen cuadros clínicos cuando existe una herencia de trastornos emocionales o un desarrollo temprano vivido en un contexto tumultuoso. La psicopatología actual toma muy en cuenta las bases materiales del desarrollo cerebral, y logra estabilizar sus disregulaciones con un manejo psicofarmacológico diestro. La interpretación psicodinámica ofrece una base evolutiva para comprender los efectos del trauma temprano, especialmente cvuando ha sido prolongado, y permite a través de un tratamiento psicológico estabilizar el curso vital que ha tomado el paciente o usuario de nuestras intervenciones.

En el IEMP contamos con un equipo multiprofesional que puede ayudar a diagnosticar, tratar y prevenir alteraciones emocionales, sea a través de diagnósticos psicopatológicos, evaluaciones psicológicas cuanti y cualitativas, hechas presencial o telemáticamente, asi como con tratamentos psicofarmacológicos y psicosociales que permiten estabilizar la disregulación cerebral producto del estrés y de las consecuencias de pandemias, cuarentenas y desconfinamientos. Puede obtener información mas detallada asi como de blogs anteriores en http://www.iemp. Cl.

Ramon Florenzano
Director Médico IEMP

Vidas paralelas, Schopenhauer y Orte

En blogs anteriores contrastamos la vida de Max Weber y José Ortega y Gasset. En este, siguiendo con el ejemplo de las “Vidas Paralelas” de Lucio Mestrio Plutarco (Vidas paralelas. Obra completa. Madrid: Editorial Gredos.1985), compararemos a Ortega con otro pensador alemán, Arthur Schopenhauer, que escribió cien años antes que Ortega, una auto-biografía prematura (Curriculum Vitae del profesor de Filosofía Arthur Schopenhauer. Revista de Occidente, Madrid, 1995). En temprana biografía (el filósofo tenía 31 años) presenta sus antecedentes al Rector de la Universidad de Berlín, requisito para ser aceptado como candidato al Doctorado en Filosofía de esa Universidad. El contraste con Ortega es múltiple: Schopenhauer era hijo de un próspero comerciante de Danzig, quien muere bruscamente el año 1805, cuando el joven Schopenhauer tenía 17 años. Mucho antes que Ortega, se formó en diferentes universidades alemanas, con maestros en múltiples áreas del conocimiento, y decidió recorrer el resto de Europa, viajando a Francia donde pasó tiempo en Le Havre donde fue enviado por su padre para aprender francés, pasando también a Inglaterra, pero sin llegar nunca a España.

Tal como Plutarco en sus “Vidas paralelas” comparaba a un griego y a un romano, en esta serie de blogs hemos comparado alemanes con españoles; en esta oportunidad a Schopenhauer con Ortega, en otros a Max Weber con el insigne escritor y literato hispano. Tanto en Alemania como en España se dio la tendencia a mirar a la generación actual como decadente, en relación a las anteriores. Tanto en Alemania como en Alemania el pensamiento de Federico Nietzche fue clave para imaginar un pasado glorioso, y para describir a sus contemporáneos como decadentes o poco dignos de su pasado. En la Meditaciones del Quijote, Ortega compara el mundo real de Alonso Quijano, hijodalgo que vive encerrado leyendo en su pueblo, con el mítico Don Quijote de la Mancha, buscando aventuras seguidos por su leal Sancho Panza.

José Ortega y Gasset, desesperando de la superficialidad que el atribuía a la España de fines del siglo XIX, fue a Alemania a formarse en la sólida ciencia germana. Estuvo en Marburgo y Leipzig para volver a Madrid cuando su padre, periodista connotado, se retiró debido a un cuadro depresivo, haciéndose Ortega y Gasset cargo de las empresas familiares. Esto implicó que el joven Ortega no solo tomó responsabilidades editoriales, sino que pasó a ser líder de la renovación de la política española, tratando de formar un nuevo movimiento, el Partido Reformista, que tomaba lo mejor de las elites tradicionales, pero se comprometía con ideales socialistas y se acercaba a la clase obrera. En el plano literario, defendió y se reunió en múltiples oportunidades con Miguel de Unamuno, Eugenio D´Ors, Manuel García Morente, Giner de los Ríos y tantos otros filósofos e intelectuales de su novel generación.

La melancolía en amigos escritores, la relación que Schopenhauer establece en la dificultad para encontrar su propio rumbo en la vida y su quiebre depresivo inicial, ha sido relacionado con su difícil relación con su madre, quien después de enviudar llevó una vida social intensa en Weimar, donde se fue a vivir. Tuvo un salón donde recibía a intelectuales y la nobleza local, y su hijo sospechaba, sucesivos amantes. Esto, para Arthur era no guardar fidelidad a la memoria de su padre. A pesar de esa distancia, el filósofo pasó largas temporadas donde ella, quien lo cuidó en sus nuevos episodios depresivos. Mantuvo buena salud física, que el atribuía a sus largas caminatas diarias, que solo se deterioró en 1862, año en que murió de una “congestión pulmonar”, a los 72 años de edad. .

¿Qué tiene esto que ver con la Salud Mental? Ortega desarrolló su punto de vista acerca de lo que motivaba a las personas a sobresalir entre los otros, y entre 1915 y 1916 escribe un texto que inicialmente denominó “Sistema de Psicología”, en un ciclo de conferencias que dio en Madrid, y luego repitió en 1916 repite en Buenos Aires, llamándolo “Sistema de la Razón Vital”. En este expone los aspectos interiores de lo que hacia fuera había sido denominado en alemán “Weltanschauung”, o “visión del mundo”. En este se plantea temas claves en psicología y psiquiatría, como la relación entre sujeto y objeto. De paso, quiebra lanzas con Husserl, al criticarlo por mantener el término habitual de “contenido de conciencia”, que para el explica la esterilidad de la psicología académica de su época. Esos temas se mantienes actuales hoy día, expresada por la línea de desarrollo del psicoanálisis contemporáneo, el intersubjetivismo.

Desde un ángulo psicoanalítico, un adecuado vínculo temprano con las figuras parentales es importante para desarrollar una adecuada auto-estima, establecer relaciones duraderas y superar traumas en la vida adulta. Schopenhauer tuvo un admirado padre que falleció bruscamente siendo el niño, y una madre con la que nunca se llevó bien, aunque ella lo acogió numerosas veces en sus sucesivas viviendas. Esa desconfianza hacia la fidelidad materna a la memoria paterna lo hizo desarrollar su teoría representacional, en la que insiste como el mundo interno se ve moldeado por las figuras del entorno. Ortega y Gasset, con su “Yo soy yo y mi circunstancia” también insistió en que la autoimagen se va moldeando desde la niñez por las experiencias que en su caso fue un padre longevo y depresivo, y una madre distante, sumida en una tradicional religiosidad. Ortega no se sintió reconocido por el público español hasta que en 1916 fue invitado a la Argentina, donde fue aclamado no solo en Buenos Aires sino en Rosario, Còrdoba y nuestra cercana Mendoza. Volvió a Madrid sintiendo que había sido reconocido pos “la otra España”.

Los blogs antes mencionados pueden ser encontrados en la pagina web del Instituto de Estudios Médico Psicológicos (www.iemp.cl). Nuestro equipo interprofesional está formado por médicos psiquiatras, psicólogos y otros que pueden enfrentar los dilemas diagnósticos y terapéuticos relacionados con el trauma psicológico y desarrollar intervenciones preventivas al respecto.

Dr Ramon Florenzano
Director Médico IEMP