Yoga, Yugo y Razon Vital.

La palabra Yoga, nos dice Emmanuel Carrere (Yoga, Anagrama, Barcelona, 2020), en una obra que es una mezcla de autobiografía, ensayo, crónica periodística en la que describe su lucha contra la depresión, viene del sánscrito, y significa Yugo. Es la lucha de la persona que reconoce su egolatría, y decide tomar el camino de la evitación del sufrimiento a través del vivir pleno en tiempo presente. El yoga aparece como camino para alejarse de las emociones del propio Yo, y centrarse en el presente y no vivir pensando en uno mismo.

En otros blogs nos hemos referido al Yugo matrimonial, esa opción voluntaria que muchos toman para vivir la vida en pareja, evitando la soledad. El vivir solo es difícil, y en diversas formas de ejercicios espirituales, la salida al aislamiento va desde la reclusión en una celda solitaria a encontrarse con una cofradía, sea religiosa, sea de monjes budistas, o en la vida laica, de una familia nuclear o extendida.

La Razón Vital fue el nombre que José Ortega y Gasset le dio a su sistema filosófico, lentamente construido a partir de su formación en Alemania y de su retorno a España. Es una mezcla del Vitalismo, del “Elan Vital” de Bergson, con el racionalismo de la filosofía occidental desde Aristóteles hasta nuestros días, pasando por la síntesis de Tomas de Aquino. Quienes son capaces de domeñar las pulsiones vitales y sujetarlas por los razonamientos, aprenden el autocontrol, elemento importante, cuya relevancia ha sido explicada tanto por neurocientíficos como (rol de la corteza pre-frontal) por psicoanalistas actuales (el effortful control de Larkin).

Lo anterior lo dijo Sigmund Freud al describir la tarea del Yo como la de un auriga romano que debe conducir un carro de guerra tirado por dos caballos, el Ello y el Super Yo que tienden a diverger: el conductor diestro aprovecha la fuerza centrifuga para conducir el carruaje hacia el destino racionalmente elegido.

El camino del matrimonio que conforma una familia con hijos es un camino para salir de la soledad de la soltería, para estar rodeado de retoños biológicos. Esta pandemia nos ha servido para alejarnos de una absorción excesiva en el trabajo, antaño privativa de los hombres y hoy buscada por ambos sexos, para volver a re-encontrarnos con la pareja y los hijos. El cambio hacia la vida hogareña, que se convierte también en puesto de trabajo, es un cambio que al parecer llegó para quedarse después de la pandemia.

Los intelectuales, filósofos o hombres egregios de cada época buscan dirigir el pensamiento de sus contemporáneos: en el caso de Ortega y Gasset el buscó este reconocimiento a través de sus libros y publicaciones. Una de las mas perdurables ha sido la Revista de Occidente. Ortega heredó de su padre e hizo crecer un imperio periodístico y editorial, abriéndolo a sus contactos fuera de España. Dentro del país, siguió intentando convertirse en un líder político, lo que se frustró en el período de la dictadura de Primo de Rivera. Allí optó por vivir la vida de un aristócrata intelectual, accediendo también a los salones de la nobleza y entrando al juego de los flirteos entre nobles. Su romance (puramente intelectual) con la condesa de Bulnes (María Luisa Herrera de Tejeda) es un ejemplo de lo anterior, dándose la mayor parte de sus encuentros en los jardines del palacio de Liria, de los duques de Alba.

José Ortega vino a Chile en noviembre de 1928, viajando en tren, atravesando la pampa argentina, y con un recibimiento apoteósico en Santiago de Chile cuando se aloja en la embajada argentina. En sus notas con respecto a este viaje, menciona el largo viaje en tren por zonas inhabitadas de la Argentina, que contrasta con las muchedumbres que lo recibieron en Chile. Vuelve a mencionar allí su tema de la rebelión de las masas, pero con un tono mas autocomplaciente, al ser masas que le eran proclives y lo aplaudían. Fue recibido también por un dictador militar (Carlos Ibáñez en su primer gobierno), lo que lo hizo olvidar su rechazo a Primo de Rivera en su patria.

Algunos de los temas orteguianos aparecen en el foco central del 52º Congreso de la Asociación Psicoanalítica Internacional (API) que se celebra en estos días en Vancouver, que es “Lo Infantil”. Sin su anclaje en la vivencia del bebé, dice Virginia Ungar, la presidente de la API, “el psicoanálisis simplemente no existiría”. Desde su punto de vista, lo que hizo Freud fue ponerle nombre a experiencias que no habían sido rotulados como axiales previamente. Lo que se hace en una terapia analítica es que el terapeuta y el analizado reflexionan sobre vivencias tempranas de éste que no habían sido nominadas anteriormente. Se rescata lo que el paciente sabía, pero no reconocía.

¿Qué tiene esto que ver con la salud mental? Los diagnósticos y los tratamientos de problemas psiquiátricos tienen como objetivo estabilizar tanto el cerebro como la mente, superar la turbulencia emocional y vivir centrado en el presente de “lo que hay«, y no en uno mismo. Esto se puede conseguir a través de intervenciones psicofarmacológicas, en el corto plazo, o psico-sociales, a la larga. La conciencia plena del budismo es una práctica buscada en Oriente desde antiguo, y obtenida en Occidente por caminos mas activos.

En el Instituto de Estudios Médico Psicológicos existe un equipo de profesionales que pueden ayudar a diagnosticar, tratar y prevenir trastornos individuales o familiares, y en su pagina web (www.iemp.cl) se encuentran blogs anteriores dedicados a estos temas.

Dr Ramon Florenzano
Director médico IEMP

Santiago,, 1º de Agosto de2021

Deja un comentario