REBELION DE LAS MASAS, RELIGIONES Y UTOPIAS

La obra mas popular de José Ortega y Gasset fue «La Rebelión de las Masas» (Alianza Editorial, Madrid, 2014). Este fue escrito entre 1929 y 1931, bajo la sombra del auge de los totalitarismos de derecha e izquierda. En especial el fascismo de Mussolini impresionó a Ortega, quien comentó como la conciencia histórica del hombre europeo medio había subido para tener las mismas aspiraciones de la nobleza en las monarquías del Viejo continente. Esto a diferencia de los americanos, quienes habían nacido como naciones con una conciencia de igualdad, y que no habían tenido una aristocracia hereditaria, por lo cual todos nacían iguales frente a la ley.

Con su prosa demoledora, Ortega describe la emergencia del “hombre-masa” en España y Europa. En una de las traducciones holandesas del texto, habla de la “divinización de lo colectivo”, señalando que el individuo está siendo reemplazado por “la gente”, y que el énfasis que puso el en el liberalismo democrático, está desapareciendo frente a las masas fascistas totalitarias sean de izquierda o de derecha. Esta descripción de Ortega de 1931 puede homologarse a lo que vemos 90 años después cuando los colectivos no dejan espacio para las individualidades.

Ortega contraponía al hombre mediocre en auge en Occidente con su visión elitista de los líderes de opinión entre los cuales el se incluía. Sus amistades en la nobleza hispana (la condesa de Bulnes, la duquesa de Dúrcal) lo aplaudían en Madrid, así como Victoria Ocampo lo hacía en la Argentina. En la década de los 1940, ante lo que vió como la “Decadencia de Occidente” en la postguerra, sintió que el “Hombre Nuevo” no había surgido en los países mas desarrollados como lo profetizara Marx, sino en la llanura venezolana o en la pampa argentina.

Asimismo, Ortega contraponía la “razón lógica” de los filósofos como Aristóteles, su “razón vital”, en la cual el fusionaba el “Elan Vital” de Bergson, con las pulsiones inconscientes de Freud, para decir que el verdadero motor del hombre era su impulso de vida, y que la razón vital encontraba su apoyatura en la “razón histórica”. Este “impulso de vida” aspìracional lo vemos también hoy día en los pueblos originarios, que claman por un reconocimiento y un respeto que sienten que no han tenido de parte de los conquistadores o colonos europeos.

Para Ortega las religiones, clásicas o laicas, eran un modo de drenar las energías del “Ubermensch” de Nietsche, para a través del manejo de la culpa, llevalo a actuar de acuerdo a sus promesas. Tanto las religiones monoteístas del Medio Oriente (judaísmo, cristianismo e islamismo), como las posteriores religiones laicas (comunismo, fascismo o nacional socialismo) llevan a fenómenos de masas que son guiadas por líderes que en definitiva buscan su propio beneficio.

Estos fenómenos descritos hace casi un siglo por Ortega los estamos viviendo global y nacionalmente. La reivindicación de las necesidades del Pueblo, en manos de la vanguardia del proletariado, prima en elecciones que desplazan a las elites tradicionales, las que tienen que buscar modos de recuperar a un electorado tironeado entre sus deseos de cambio y su ansia de seguridad. Dicho en freudiano, lo que viene desde el Ello, debe ser aceptado por el Yo, suprimiendo tácticamente las prohibiciones y culpa superyoicas.

Tanto las religiones clásicas como las laicas ofrecen utopías, que arrastran a las multitudes, prometiéndoles la felicidad en esta tierra. Esto a pesar de que desde 1917 sus soluciones fueron aplicadas en Europa y en nuestras latitudes, llevando no a la felicidad material, sino a la pobreza y a la pérdida de libertad que vemos hoy en Cuba o Venezuela.

¿Qué tiene que ver esto con la salud mental? Uno de los elementos importantes en el diagnóstico psicopatológico es el enfoque biográfico, o de los cursos vitales: los síntomas surgen en momentos cruciales de la vida del individuo, y el estrés personal o colectivo producen quiebres que deben ser tratados a tiempo para no dejar cuadros de estrés postraumático (TEPT). Ortega en su época pasó de su concepto de razón vital al de razón histórica, en el cual relacionó la obra de un genio, como las de Diego de Velásquez en el Siglo de Oro español, con su biografía, interpretando por ejemplo Las Meninas con el abrirse paso dentro de la corte de Madrid con pinturas sorprendentes. Esto mismo hizo en el psicoanálisis Erik Erikson, que comenzó como profesor de arte para los nietos de Sigmund Freud en Viena, para terminar después de emigrar a los Estados Unidos desarrollando psicobiografías de Jorge Washington, Mahatma Gandhi o Martin Lutero.

En el Instituto de Estudios Médico Psicológicos (IEMP) nuestros profesionales pueden ayudar a diagnosticar, tratar o prevenir las psicopatologías o problemas emocionales relacionados con situaciones traumáticcas individuales, o provocadas por las convulsiones sociales o la pandemia de Covid 19. En otros blogs hemos tratado estos temas, blogs que se pueden encontrar en http://www.iemp.cl.

Dr Ramon Florenzano
Director IEMP

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