La desmoralización de Europa, la unidad latinoamericana y las guerras fronterizas.

En “La Rebelión de las Masas”, resume Ortega su tesis de 1933: “Sufre hoy el mundo una grave desmoralización, que entre otros síntomas se revela por una desaforada rebelión de las masas, y tiene su origen en la desmoralización de Europa. Las causas de esta última son muchas. Una de las principales, el desplazamiento del poder que antes ejercía sobre el mundo y sobre sí mismo nuestro continente. Europa no está segura de mandar, ni el resto del mundo de ser mandado”.

Tardíamente, tal como lo pre-anunciara Bolívar, Latinoamérica busca su unidad. Esta no a través de una europeización, como lo ha sido para Chile la pertenencia a la OECD, sino a través de una rebelión de los pueblos originarios, que quieren volver a su hipotética unidad precolombina. La bandera bolivariana flamea en diversos países de la región, y quiere hacerlo sobre nuestra patria, junto o sobre el pabellón nacional.

En una serie de Netflix “La batalla olvidada”, se recuerda un episodio de comienzos de la II Guerra Mundial, en el cual alemanes y zelandeses luchan por un territorio cienagoso, que Holanda ha conquistado al mar. Las batallas entre ambos son mostrados con despiadada nitidez, y la sucia cara de la guerra reflejada en las vidas de sus principales personajes.

Las batallas entre territorios hermanos son las mas duras: en Chile nos salvamos de una destructiva catástrofe con Argentina gracias a la intervención de Juan Pablo II. Hoy día vivimos bajo el desafío cierto de una guerra civil, que habíamos superado desde 1891. Volviendo a Ortega, este señala en “Del Imperio Romano” (Revista de Occidente, Madrid, 1963), que este según Cicerón se edificó sobre dos grandes conceptos: Concordia y Libertas. El primero era el acuerdo entre el Senado y la plebe romana acerca de que el primero mandaba a la segunda. Podían haber desacuerdos superficiales, pero con una creencia profunda en la unidad de la Ciudad-Estado. Si se aceptaba esa unidad, cada ciudadano era libre para dedicarse a su trabajo, familia o lo que quisiera.

La libertad, para Cicerón, era posible tras la aceptación de un orden, en el que curiosamente el populus romano odiaba a los reyes; las instituciones romanas preservaban una libertad impersonal, basada en el Derecho. La sumisión a un Rey, que imponía su voluntad a los ciudadanos libres de la ciudad, era una intromisión. Este odio a los reyes fue traspasado de Roma a Europa primero, y luego a Latinoamérica. En el caso europeo, las monarquías se impusieron, y hasta hoy día el Reino Unido, España, los países nórdicos y otros mantienen testas coronadas a las que se les rinde homenaje a veces simbólico. En el caso de las Américas, la situación fue distinta, ya que con las excepciones por períodos cortos de México y del Brasil, las democracias republicanas se impusieron. Dice Ortega que un rey es tan extraño a la mentalidad republicana como un ornitorrinco. Esta seria una diferencia entre la Revolución Francesa, que fue una expresión del odio visceral de las mayorías oprimidas por el absolutismo de los últimos Borbones. La guillotina fue un modo de sellar el final de una nobleza y suprimir sus privilegios. Es por ello que la rebelión actual en contra de los poderosos en nuestros países es confusa, ya que intenta suprimir un orden monárquico que nunca existió como en las metrópolis, La revolución americana fue siempre republicana, y la igualdad de oportunidades es la base de su Constitución. En Cicerón, la libertas complementa a la concordia.

¿Qué tiene que ver esto con la salud mental? Este concepto alude a la superación del desorden mental: hoy sabemos que la sujeción del paleocortex primitivo al control de la corteza prefrontal permite al individuo mantener su equilibrio intelectual, emocional y comportamental. Las conductas impulsivas de los bipolares o de los trastornos límite de personalidad, se ven contrapesadas por el excesivo apego al orden de los cuadros obsesivo-compulsivos, que viven entre rutinas y rituales. Volviendo a la libertad para Cicerón, en la síntesis orteguiana, no es la libertad actual, sino el vivir dentro de un orden predefinido: no había por ejemplo libertad de expresión en términos actuales, sino que si alguien criticaba a otro, un magistrado podía imponerle multas pecuniarias y aún el destierro de la ciudad. Esto se aplica hoy día en que las terapias psiquiátricass buscan que el individuo se someta a un orden, sea el de los padres en la niñez, sea el auto-impuesto por la propia experiencia en la edad madura. En Roma una institución central fue la familia, que era vista como un pequeño Estado: el pater familias representaba al poder estatal en el hogar, e imponía su voluntad tal como lo hacía el tribuno en la urbe. En las terapias familiares actuales se busca el poder readecuar un sistema familiar en el cual han primado comportamientos impulsivos o perversos, en una convivencia civilizada, protegiendo a los menores, los mas vulnerables.

En el Instituto de Estudios Medico Psicológicos (IEMP) contamos con equipos profesionales que pueden diagnosticar, tratar o prevenir problemas mencionados en este blog. En el Boletín del IEMP pueden encontrar blogs anteriores sobre estos temas.

Ramon Florenzano
Director Médico

Sistemas Autopoiéticos, Fenomenología de la vida, e Imperio Romano como modelo

José Ortega y Gasset pensó detalladamente acerca del rol de Roma en la historia europea y de Hispanoamérica. En La Rebelión de las Masas, plantea que Julio César tuvo la convicción de que el momento de las ciudades-estado, como lo habían sido Atenas y Esparta, y como lo era Roma, había pasado, y que ahora venía el momento de los Estados Nacionales, que son federaciones amplias de territorios unidos por una lealtad común a una idea, a una persona, o a una religión. Esto forma un enjambre de colonias, que son auto-suficientes, pero que dependen del Emperador, en el imperio que comenzó a fundar, o de un sistema complejo de interrelaciones. Este imperio se crea con un ideal de futuro compartido, uniendo a grupos tribales o a territorios que están aparte hasta que se convencen de que cooperando pueden superar sus rivalidades y tener todos un mejor futuro.

En el siglo XX, Francisco Varela, en su “Fenomenología de la Vida”, desarrolla la misma idea pero fundándola en la biología, al decir que las estructuras básicas de la vida son sistemas auto-contenidos, que tienen una relación recíproca con el medio ambiente, y que se basan en los cuerpos de los individuos que los componen. Estos sistemas autopoiéticos, se reproducen y colonizan otros territorios, pero mantienen un sistema común, basado en su biología: las colonias de hormigas serían un ejemplo. Otro, las colmenas de abejas, que aceptan la existencia de una abeja reina, a la que tributan la miel, pero reciben instrucción y protección de ella. El sistema romano se basó en una dominación militar, donde no eran ya los tribunos de la plebe romana, sino los grandes generales, como el mismo César y sus sucesores. Los organismos biológicos, para Varela, tienen una doble dialéctica: a nivel local, son sistemas cerrados, que crean sus reglas internas y se auto-construyen una identidad y requieren de una interacción con el medio. Desarrollan sistemas de auto-reconocimiento y detección de extraños, y sistemas inmunológicos que expulsan a las células reconocidas como diferentes: los linfocitos cumplen esta función en el torrente sanguíneo. A nivel socio-lingüistico, se comunican con otros sistemas semejantes pero a veces con diferentes tradiciones, y crean un sistema de intercambio con éstos.

Ortega dice que el crecimiento desde la ciudad a las orillas del Lacio hasta el Estado romano fue lento, y que sus miembros primitivos no estaban ligados por consanguinidad: el Estado surge como un proyecto a futuro, al cual JOG aplica el término Estado Nacional. Ese Estado no es consanguinidad, ni unidad lingüística, ni unidad territorial, ni continuidad de habitación. El Estado es en todo instante algo que viene de o que va hacia. Los historiadores romanos, como César o Tácito no sabían como nombrar a los pueblos transalpinos o ultrarrenanos. Estos pueblos no son ciudades, y solo el futuro los convertirá en naciones, como son hoy Francia, Alemania o España. Se parte, para el, de dos tribus, que habitan en la misma comarca, que después se agrupan en condados, ducados o “reinos”. La nación es León, pero no Castilla, luego es León y Castilla, pero no Aragón. Los filólogos, dice Ortega, piensan que Vercigentorix o el Cid Campeador querían una Francia desde Saint-Malo a Estrasburgo, o una Spania desde Finisterre a Gibraltar. Vuelve así a la idea de que es el proyecto de un futuro común lo que unifica a los estados nacionales.

Lo anterior se aplica a la construcción de Chile, que se formó a partir de restos del imperio Inca, de los indómitos mapuches, y fue catalizado por la invasión hispana. Se aunaron en el Reino de Chile, que solo existió como tal en tiempos de Felipe II, para ser luego subsumido por el virreinato del Perú primero, y luego por el del Rio de la Plata. Hoy día, enfrentamos en esta supuesta “refundación”, la vuelta por sus fueros de algunos de los pueblos originarios, que nunca conocieron un idioma común hasta no utilizar el español de sus vencedores. Francisco Varela señala que los sistemas biológicos tienen una semejanza con los anteriores, al tener un sistema móvil de auto-protección, los linfocitos que circulan en el torrente sanguíneo, vigilando la aparición de antígenos extraños. Al detectarlos, el linfocito debe o bien destruirlos o auto-destruirse. Cuando sucede lo último, aparecen las enfermedades auto-inmunes, donde el sujeto desconoce sus propias células y las destruye. La alternativa es reconocer un antígeno externo, y o destruirlo o impedir su reproducción. Eso es lo que estamos haciendo con el COVID 19 en sus multiples variedades.

Asimismo, JOG señala que el paso de las ciudades-estado a los Estados Nacionales se centró en demarcar las así llamadas “Fronteras Naturales”, por políticos o diplomáticos. Estos límites pueden ser terrestres o líquidos. Los primeros son mas fáciles de invadir y requieren defensas materiales, como murallas. Los segundos requieren ser atravesados por barcos o lanchas, y permiten a las naciones islas, como Inglaterra, el defenderse mas fácilmente. Los procesos migratorios terminan siempre venciendo, y los refugiados políticos, asi como los migrantes económicos son una realidad desde la Antigüedad. Los diplomáticos viven de negociar límites, y los políticos profitan del concepto de Soberanía.

¿Qué tiene esto que ver con la salud mental? Tal como en los países, las personas se estabilizan cuando tienen limites estables entre el Yo y el No Yo, y tienen mas dificultades cuando estos son porosos. Los trastornos límites de personalidad han sido estudiados por psiquiatras y psicoanalistas chilenos como Otto Kernberg, y constituyen temas de congresos y de dispositivos especializados de importancia. En el caso del psicoanálisis, Varela señala que el análisis freudiano clásico postula un Yo observador, impulsos que emergen de la profundidad biológica, y un Super Yo que revisa si estas pulsiones son aceptables o no para el sistema. El analista ayuda al analizado a revisar lo que fluye durante la sesión, paralizar su acción o permitir la realización supervisada de los impulsos, o de las castizas“ganas”.

Otra mirada de interés es la diferencia entre la salud mental urbana y la salud mental rural. Las ciudades tienen la ventaja del anonimato, y de la posibilidad de ofrecer una cara pública para la comunidad, y un «lado B», donde en forma oculta se permite la la satisfacción de las pulsaciones eroticas o agresivas del Ello. Las personalidades psicopáticas son una categoría diagnóstica que se ocultan en las urbes, pero son reconocidas en los pueblos, donde todos se conocer. En el Macondo de García Márquez, los alcaldes pueden proclamar orgullosos «En este pueblo no hay ladrones», pero los vecinos retratados en «Cien Años de Solidad» saben lo que realmente sucede. Los dispositivos de Salud Mental Rural son el objeto de estudio en el Instituto de Estudios Médico-Biológicos (IEMP) que publica este blog.

En el IEMP tenemos profesioanes que pueden ayudar a diagnosticar, tratar o prevenir los temas anteriores, y en su página web (www.iemp.cl) se pueden encontrar blogs anteriores sobre estos temas.

Dr Ramon Florenzano Urzua

Director Médico IEMP