OPTIMISMO, NUEVOS COMIENZOS, NIHIL NOVUM SUB SOLE

Los jóvenes traen miradas frescas, y tratan de ser consecuentes con sus nuevas (viejas) ideas. Hay que darles el beneficio de la duda, y aceptar que el relevo generacional es la ley de la vida. En la lectura del día domingo 26 de diciembre, el Eclesiastés funda el mandamiento de “Honrar padre y madre”, señalando que en el respeto a los antepasados la juventud encuentra una sabiduría acumulada por los ancestros, y que la ciencia actual encuentra en los antepasados información importante para mantener la salud tanto individual como colectiva. La heredabilidad de muchas condiciones de salud, o de la propensión al consumo excesivo de alcohol, informa a cada persona y a sus médicos o psicólogos, de los factores de riesgo que pueden limitar su vida.

En un blog anterior decíamos que hay que confiar en la sensatez de los chilenos, y si confiamos en ella, la decisión tomada el 19 de diciembre por el pueblo es acertada (Vox populi, vox dei). Eso no quiere decir que esta decisión no se de en un sistema de poderes balanceados. Los nuevos lideres deberán enfrentar parlamentarios decididos y a una oposición que sabe hacer valer sus puntos de vista. En el interjuego generacional aludido en el primer párrafo, los jóvenes impetuosos pudieran aprender de sus abuelos como vivieron ellos períodos semejantes de convulsión social.

En una novela reciente, Emmanuel Carrere (De vidas ajenas, Anagrama, Barcelona 2021) desarrolla la idea de que nos sorprendemos ante las vidas de los desconocidos con las que casualmente nos cruzamos. Un caso que describe es el de jueces de izquierda, que usan sus limitaciones personales, como ser sobrevivientes de cánceres que los han dejado con miembros amputados, para hacer prevalecer una justicia que favorece a los desposeídos por un sistema, como el francés, donde los meritócratas pueden llevar vidas muy confortables. Al comenzar el libro, un tsunami repentino arrebata a una pareja feliz la vida de su hija de cuatro años, junto a las de 216 niños mas que asistían a una escuela cercana al mar. El resto del libro describe las consecuencias para el protagonista de eventos en vidas ajenas que el creía no le tocaban sino muy tangencialmente.

En Chile, lo que viene será un aprendizaje de gobierno para jóvenes hasta ahora idealistas, que tal como lo recordó el presidente saliente envejecerán mucho en cuatro años, y será una buena experiencia para una oposición que espera su turno para tratar de retornar al poder. En la medicina chilena, como en el resto del mundo, se está reconociendo lentamente que la epidemia de Coronavirus no es un episodio que se superará para volver a nuestra vida anterior, sino que representa otro virus con el que tendremos que convivir. Las mutaciones tipo Delta u Omicron no son un desafío mas a ser superado con una nueva vacuna, sino que nos llevan a prácticas ya conocidas por la humanidad en el pasado, como el cubrir la boca y nariz con una mascarilla, o lavarse frecuentemente.

Nihil novum sub sole, es la expresión que la Vulgata católica tomó del Eclesiastés hebreo: en la obra de Carrere el juez lisiado se dedica a conciliar la situación de las parejas jóvenes sobre-endeudadas, que durante años viven de créditos que la banca establecida no les otorga, por no ser sujetos de crédito, teniendo que recurrir a empresas que se les dan contra su sola firma, y que luego los demandan por no poder pagar la vida “de ricos” que vivieron: el juez de izquierda condona todas las deudas que el Estado francés le permite, y obliga a pasar largos años pagando una cuota fija por la diferencia. Tal como los individuos, los gobiernos pueden sobre-endeudarse. Después de la vida “de ricos” que hemos vivido los chilenos gastando los ahorros para la vejez, ahora viene el período de “pagar la cuenta” que le tocará al próximo gobierno, que tendrá que olvidar sus promesas de campaña para apretar el cinturón de la caja fiscal.

¿Qué tiene que ver esto con la salud mental? En el libro de Carrere se señalan las semejanzas entre el trabajo del juez de instrucción, y el del psicoanalista que ve a un paciente por primera vez. En ambos casos, el profesional debe obtener en una primera mirada rápida una visión de quien tiene adelante, para formular un plan de acción con respecto a si este es culpable o inocente, o si es un caso analizable o no. Esto en base a su peculiar interpretación de los hechos. El ejemplo del coronavirus es también aleccionador al recordarnos que convivimos con microorganismos desde que existe historia escrita, y que también en psiquiatría hemos tenido que aprender como enfrentar las consecuencias cerebrales de la sífilis en el siglo XIX, del VIH/SIDA en el XX, y del SARS en el XXI. La lucha inter-especies por la supervivencia fue descrita por Darwin en el Cabo de Hornos y en las islas Malvinas, y los psiquiatras o psicólogos clínicos la seguimos presenciando hasta hoy día.

En una novela de no ficción, Harry Thomson (Hacia los confines del mundo, Salamandra, Barcelona, 2007), el autor imagina un diálogo entre el capitán FitzRoy y Charles Darwin, cuando desde su barco, el Beagle, contemplan a los primitivos habitantes del Cabo de Hornos, y discuten acerca de si son humanos o no. FitzRoy, muy religioso, dice que son tan hijos de Dios como los británicos. Darwin, dubitativamente le retruca que son siendo tan homínidos como los súbditos de Su Majestad, están condenados a ser reemplazados por los europeos, que terminaran suplantándolos “Allá donde llega el europeo, la muerte ronda al indígena”. Esa imaginaria profecía de Darwin se está completando hoy día, en que un nuevo gobernante, descendiente de croatas y catalanes, está siendo aclamado por nuestros pueblos originarios como un nuevo Salvador.

El estudio de casos en psiquiatría y psicología clínica implica saber establecer de una ojeada si el consultante es una persona “normal”, traumatizada por su contexto externo adverso, o tiene vulnerabilidades heredadas o productos del desarrollo cerebral temprano. Esto influirá en el tipo de tratamiento, biomédico o psicosocial, que se recomendará, así como las medidas para evitar que sus hijos experimenten las consecuencias de los problemas de sus padres.

En el Instituto de Estudios Medico Psicológicos tenemos un grupo de profesionales capacitados en diagnosticar, tratar y prevenir problemas emocionales, asi como en nuestra pagina web (www.iemp.cl) encontrarán blogs anteriores sobre estos temas

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Medico, IEMP

Perdida de confianza, peligros olvidados y optimismo

Uno de los problemas chilenos, pero también globales es la perdida de confianza; en los gobernantes, en los políticos, en las instituciones. En Chile el Parlamento, los particos políticos y la Iglesia Católica aparecen en las encuestas como poco confiables.

Una reciente novela del premiado autor Ken Follett (Nunca, Plaza y Janés, Santiago de Chile, 2021), vuelve a mostrarnos que el peligro de una guerra nuclear, olvidado después de la caída de la Cortina de Hierro, está siempre latente. El enemigo de las potencias occidentales ya no es la desaparecida Unión Soviética, sino China, y el escenario de la distopia escrita por Follett es una guerra local entre Corea del Sur y Corea del Norte, que se amplia a China y Japón, y termina involucrando a los Estados Unidos, no es hoy inimaginable. Los choques entre Norteamérica y China son hoy día económicos o cibernéticos, pero podrían pasar a escenarios bélicos, sean guerras tradicionales o nucleares.

A pesar de todo, podemos seguir siendo optimistas: el peligro de guerra global está vetado por múltiples acuerdos de Naciones Unidos y otros entes plurinacionales, y en el caso chileno, el futuro temido por algunos al triunfar uno de los dos candidatos de posiciones extrema, está vetado por la tradicional sensatez del pueblo chileno. La pérdida de confianza puede ser mejorada por sistemas electorales bien diseñados, y las aspectos humanos de ambos postulantes a La Moneda, resaltados por las entrevistas hechas a ellos por Mario Kreutzberger, muestran que cada uno a su manera, poseen virtudes personales que los hace mas confiables para el ciudadano de a pie. Cada candidato, al ver sus posibilidades de acceder a la primera magistratura como posible, ha moderado sus posiciones iniciales.

La competencia y la unión entre hermanos, tema que viene desde los primeros capítulos del Antiguo Testamento, es retomada en una película de la cineasta australiana Jane Campion (El Poder del Perro, Netflix, 2021). El nombre es tomado del Salmo 20/22, y muestra a dos hermanos que manejan un rancho ganadero después de que sus padres los dejaran solos. Muy diferentes, uno típico cowboy de Montana, otro un atildado hombre de negocios que lleva la contabilidad de las ganancias de la crianza y venta de bovinos. Uno arrea animales, los engorda, y decide cuando carnearlos, otro cobra, invierte y ahorra. Esta división del trabajo recuerda a parejas opuestas en nuestros días, uno llevado a la acción, que sabe lo que hay que hacer pero no puede explicarlo bien, y otro obsesivo y ordenado, que tiene un plan que va cambiando de acuerdo a las circunstancias.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? El conocer los síndromes clínicos sirve no solo en el consultorio del psiquiatra o psicólogo clínico, sino es útil para reconocer rasgos de personalidad impulsiva, que cuando resultan bien llevan a logros materiales rápidos, así como a las estructuras obsesivas, que leen, reflexionan y planean cada paso. Tal como los hermanos de la película pueden complementarse formando una dispareja pareja, o separarse teniendo que ver como enfrentan aparte la vida. Cuando las personalidades impulsivas no logran concretar sus logros, y se dejan llevar por la ira, hablamos de estructuras psicopáticas. Cuando los obsesivos no pueden implementar sus proyectos, se transforman en rumiadores de sus sueños no realizados.

Benjamin Labatut, laureado autor cnileno de “Un verdor terrible”, ha publicado ahora una obra de ni ficción (La piedra de la locura, Anagrama, Santiago de Chile 2021), donde utilizando un cuadro de el Bosco (“La cura de la locura”) retrata a un cirujano que extirpa un tumor cerebral para curar la conducta extraña de un enfermo mental. A partir de esta escena, describe varias de las características de la psiquiatría y la psicología clínica actuales: la mayor confianza en métodos físicos (psicocirugía) o químicos (psicofármacos) que en las intervenciones psicosociales (como el psicoanálisis freudiano, visto ahora como obsoleto). Esta confianza en la ciencia “dura” se traduce en los antedichos foros presidenciales, en los cuales los periodistas interrogan a los candidatos acerca de cifras económicas, sanitarias, o lo que sea, suponiendo que su solidez está basada en su memoria numérica, mas que en su buen juicio para dirigir la barca del Estado. En la práctica psiquiátrica y psicológica, si bien la intervención sobre neuro transmisores es un medio, el fin es el darle sentido a la propia vida, e insertarla en un contexto familiar estable.

Volviendo a las elecciones chilenas, dentro de la búsqueda de igualdad y dignidad, uno de los candidatos reivindica la descentralización, y propone dirigir el país desde los territorios extremos, otro quiere hacerlo restableciendo la paz y la libertad de los individuos para buscar sus propios fines personales y familiares. El colofón de la obra de Labatut recién mencionada es de Antonio Gramsci: “La crisis consiste precisamente en que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: durante este interregno surgen los mas variados síntomas mórbidos”. En este párrafo confluyen el psicopatólogo, el político y el poeta: el cirujano, en el cuadro de Bosch antedicho, no extrae finalmente una piedra, sino una flor.

En el Instituto de Estudios Médico Psicológicos tenemos un conjunto de profesionales de la salud mental preparados para diagnosticar, tratar y prevenir problemas emocionales. En otros blogs hemos profundizado en algunos de estos temas: ellos pueden ser consultados en nuestra página web (www.iemp.cl).

Dr Ramon Florenzano
Director Médico

Roma, formación de las naciones, el pueblo y la gente

En “Del Imperio Romano (Revista de Occidente, Madrid, 1963), Ortega repasa la formación de Roma, desde el rechazo a los reyes, la constitución de la República y el Imperio Romano. Esto fue un proceso lento, que llevó desde las sociedades agrícolas etruscas del Lacio a lo que JOG llama la “adaptación” a una estructura urbana, con funciones primero simples: la del Pretor, que organizaba la defensa, la del Magistrado, que impartía justicia y defendía a la plebe de los poderosos, y la del Senado, cuerpo colectivo que discutía las leyes. La pregunta central era “¿quien manda?”, y quien obedece. El abuso de poder cuando este se concentraba en un solo hombre llevó a las funciones duplicadas, la de los Cónsules, que mandan en forma colegiada, evitando la concentración del poder. El Estado se va configurando en forma cada vez mas compleja, con un grupo de familias antiguas, cuyo solo apelativo (los Claudios, los Julios, hace que sean respetados, y que forman una primera aristocracia. Para defenderlos, surge el “tribuno de la plebe”. El Estado pasa a ser sentido como una “segunda piel”, dentro de la cual el ciudadano romano puede vivir en libertad y dedicarse a sus propios fines. En las situaciones de guerra, cada vez mas lejanas en la medida que el Imperio se extiende, los ciudadanos se transforman en guerreros y deben ofrecer su vida para la mantención de la Nación Estado, que es la figura que reemplaza a la del ciudadano romano.

Esta estructura se replica en las provincias, como en Hispania, la provincia romana que dará origen a lo largo de los siglos a la actual España, Esta estructura de regiones independientes es a su vez copiada en Latinoamérica, que es la América nacida en las costumbres del Lacio, que habla aun en latín, por lo menos en los escritos de los letrados. Tanto el crecimiento de Roma, seguido por el de Europa, como su decadencia han sido seguidas por las naciones latinoamericanas. La obra maestra de Spengler “La Decadencia de Occidente” es comentada por Ortega, para quien el ejemplo biológico no son los mamíferos sino las plantas: los grandes árboles primero se enraízan en una tierra fértil, luego crecen a través de un gran tronco que alimenta las ramificaciones a nivel global. En cierto momento, las raíces ya no extraen agua y nutrientes, la savia no circula por los troncos, y las culturas decaen llegando a la decrepitud. Esto nos sucede a los homo sapiens, y le ha sucedido a Occidente.

En los países hispanoamericanos, se forman “copias felices del Edén”, que no es el paraíso terrenal del Antiguo Testamento, sino la copia de las metrópolis europeas. En Colombia por ejemplo, Gabriel García Márquez ha relatado en su reconstrucción mágica de Macondo, la existencia de familias que se encontraban en el territorio inicial del pequeño pueblo, y de la llegada de extranjeros que son los sirvientes de esas familias originarias, Estos sirvientes son reemplazables (la “hojarasca” o los “guajiros”) y no deben sentirse iguales a las aristocracias locales. La palabra “aristocracia” viene, nos recuerda Ortega del termino “gobierno de los pocos”. La “gente” son pocos (“gente como uno”) y los “pueblos” son muchos.

Esa estructura es propia de la organización del género humano: en nuestros pueblos originarios, existen también linajes que se transmiten: los lonkos tienen una ascendencia conocida, y al pasar a tener poder, quieren ser reconocidos como los miembros de las familias principales. Reúnen funciones de mando y roles religiosos, invocando a los dioses en teologías muchas veces politeístas centradas en poderes de la tierra. Defienden sus costumbres, su lengua y sus territorios de los “invasores” europeos que pretenden mandar usando sus armamentos mas poderosos (en la conquista armaduras, en la actualidad tanquetas).

Plantea Ortega en este texto que lo que caracteriza a la clase dominante es la triada de “nobleza, riqueza, destreza”. La primera implica venir de un tronco familiar cuyo solo nombre evoca antepasados ilustres; la transmisión hereditaria del poder lleva a la riqueza heredada, que no es producto del tesón individual, y el tiempo libre lleva a las destrezas (ser buen caballero (saber cabalgar, usar las armas como lo hacen los oficiales o en el Islam la practica incesante de la lucha libre entre los hijos de los sultanes otomanos).

Volviendo al tribuno de la plebe, señala Ortega que surge durante la República, en un momento en que el pueblo se levanta contra el Senado, y que amenaza con implantar un régimen de terror, con asesinatos o levantamientos que interrumpen el curso ordenado de la vida de la urbe. En ese momento, se crea una nueva magistratura, una extraña ya que el Tribuno de la plebe no manda como los otros magistrados, sino que tiene un poder negativo: el de veto. El Tribuno que representa al pueblo puede impedir que una orden de los poderosos se implemente, y detiene en forma pacífica el mando para que este no se ejecute. Esta figura aparece hoy día en manos a veces del ejecutivo, como en el actual presidencialismo chileno, donde el primer magistrado puede impedir el proceso legislativo con su poder de veto, o en los mandos militares, que pueden no implementar una orden ejecutiva, como ha sucedido en nuestro país o en los Estados Unidos en años recientes.

Sobre la adopción de costumbres y tácticas modernas por los pueblos primigenios, el sociólogo Cesar Bengoa (Mapuche: Procesos, políticas y culturas en el Chile del Bicentenario. Catalonia, Santiago de Chile, 2017) en un escrito sobre “Memoria y Rito”, señala que las costumbres ancestrales de los mapuche han sido usadas en el período de “emergencia” de los pueblos originarios chilenos y argentinos, para distinguirse de la cultura invasora hispana. Como decíamos, los invasores desde Almagro y Valdivia usaron sus modernas armas para sojuzgar a los pueblos que estaban en los territorios del sur de Latinoamérica, Algunos rituales, como el «ngillatun», existían en tiempos pre-colombinos. Otros, como el «we tripantii», son una adaptación mapuche del cambio de año en el calendario gregoriano europeo. EL nghillatun, que puede ser traducido al castellano como “rogativa”, es una petición colectiva a la divinidad para que los cultivos agrícolas den frutos, y la comunidad se pueda alimentar. Para esto hacen danzas rituales, sacrificios animales, en lugares sagrados previamente establecidos, habitualmente prados amplios con arboles sagrados (el canelo), alrededor del cual el Lonko o la machi cumplesn sus funciones. Los cronistas españoles, como Mariño de Lobera, describen estos festivales donde el jefe ceremonial asciende a un árbol desde donde hace de intermediario entre la comunidad y la divinidad. Este lugar sagrado, equivalente al púlpito de las iglesias cristianas, reafirma el rol de jefe familiar o religioso. En algunos casos, el o la machi hacen curaciones entre los mapuche enfermos, o de los animales de cada territorio, siempre usando el árbol como “escalera al cielo” desde donde se comunica con los dioses inmanentes (el trueno, la montaña o la lluvia). Siempre, a diferencia del ritual cerrado cristiano, el altar abierto debe ser protegido de las inclemencias del tiempo, desde donde surgen las “ramadas” que después de la independencia celebran las fiestas patrias.

¿Qué tiene esto que ver con la salud mental? La mayoría de las personas aceptan los rituales y las jefaturas reinantes, sea entre europeos o pueblos originarios. Unos pocos se rebelan en contra de ellos abiertamente. Los llamamos en psicopatología psicóticos o psicópatas. Otros no solo aceptan sino abrazan los rituales somo el centro de su existencia, en las personalidades obsesivas. Pasan a ser los lonkos o machis, llámense jefes o shamanes. La vida de cada comunidad transcurre en forma ordenada a lo largo del año, para tener festividades en las que se relajan las normas sociales, en carnavales o “carretes». Hoy sabemos que esto requere un cerebro equilibrado, con un lóbulo pre-frontal que controla las estructuras impulsivas del cerebro primitivo. El médico o profesional de la salud mental usa diferentes técnicas para regular el funcionamiento cerebral: psicofármacos en algunos casos, interenciones psicoterapéuticas en otros.

En el Instituto de Estudios Médico Psicológicos (IEMP) existe un grupo de profesionales de la salud mentla que pueden ayudar en diagnosticar, tratar o prevenir problemas emocionales. En nuestra página web se pueden encontrar otros blogs acerca de estos temas.

Dr Ramón Florenzano Urzua
DirecTor Médico IEMP.