Roma, formación de las naciones, el pueblo y la gente

En “Del Imperio Romano (Revista de Occidente, Madrid, 1963), Ortega repasa la formación de Roma, desde el rechazo a los reyes, la constitución de la República y el Imperio Romano. Esto fue un proceso lento, que llevó desde las sociedades agrícolas etruscas del Lacio a lo que JOG llama la “adaptación” a una estructura urbana, con funciones primero simples: la del Pretor, que organizaba la defensa, la del Magistrado, que impartía justicia y defendía a la plebe de los poderosos, y la del Senado, cuerpo colectivo que discutía las leyes. La pregunta central era “¿quien manda?”, y quien obedece. El abuso de poder cuando este se concentraba en un solo hombre llevó a las funciones duplicadas, la de los Cónsules, que mandan en forma colegiada, evitando la concentración del poder. El Estado se va configurando en forma cada vez mas compleja, con un grupo de familias antiguas, cuyo solo apelativo (los Claudios, los Julios, hace que sean respetados, y que forman una primera aristocracia. Para defenderlos, surge el “tribuno de la plebe”. El Estado pasa a ser sentido como una “segunda piel”, dentro de la cual el ciudadano romano puede vivir en libertad y dedicarse a sus propios fines. En las situaciones de guerra, cada vez mas lejanas en la medida que el Imperio se extiende, los ciudadanos se transforman en guerreros y deben ofrecer su vida para la mantención de la Nación Estado, que es la figura que reemplaza a la del ciudadano romano.

Esta estructura se replica en las provincias, como en Hispania, la provincia romana que dará origen a lo largo de los siglos a la actual España, Esta estructura de regiones independientes es a su vez copiada en Latinoamérica, que es la América nacida en las costumbres del Lacio, que habla aun en latín, por lo menos en los escritos de los letrados. Tanto el crecimiento de Roma, seguido por el de Europa, como su decadencia han sido seguidas por las naciones latinoamericanas. La obra maestra de Spengler “La Decadencia de Occidente” es comentada por Ortega, para quien el ejemplo biológico no son los mamíferos sino las plantas: los grandes árboles primero se enraízan en una tierra fértil, luego crecen a través de un gran tronco que alimenta las ramificaciones a nivel global. En cierto momento, las raíces ya no extraen agua y nutrientes, la savia no circula por los troncos, y las culturas decaen llegando a la decrepitud. Esto nos sucede a los homo sapiens, y le ha sucedido a Occidente.

En los países hispanoamericanos, se forman “copias felices del Edén”, que no es el paraíso terrenal del Antiguo Testamento, sino la copia de las metrópolis europeas. En Colombia por ejemplo, Gabriel García Márquez ha relatado en su reconstrucción mágica de Macondo, la existencia de familias que se encontraban en el territorio inicial del pequeño pueblo, y de la llegada de extranjeros que son los sirvientes de esas familias originarias, Estos sirvientes son reemplazables (la “hojarasca” o los “guajiros”) y no deben sentirse iguales a las aristocracias locales. La palabra “aristocracia” viene, nos recuerda Ortega del termino “gobierno de los pocos”. La “gente” son pocos (“gente como uno”) y los “pueblos” son muchos.

Esa estructura es propia de la organización del género humano: en nuestros pueblos originarios, existen también linajes que se transmiten: los lonkos tienen una ascendencia conocida, y al pasar a tener poder, quieren ser reconocidos como los miembros de las familias principales. Reúnen funciones de mando y roles religiosos, invocando a los dioses en teologías muchas veces politeístas centradas en poderes de la tierra. Defienden sus costumbres, su lengua y sus territorios de los “invasores” europeos que pretenden mandar usando sus armamentos mas poderosos (en la conquista armaduras, en la actualidad tanquetas).

Plantea Ortega en este texto que lo que caracteriza a la clase dominante es la triada de “nobleza, riqueza, destreza”. La primera implica venir de un tronco familiar cuyo solo nombre evoca antepasados ilustres; la transmisión hereditaria del poder lleva a la riqueza heredada, que no es producto del tesón individual, y el tiempo libre lleva a las destrezas (ser buen caballero (saber cabalgar, usar las armas como lo hacen los oficiales o en el Islam la practica incesante de la lucha libre entre los hijos de los sultanes otomanos).

Volviendo al tribuno de la plebe, señala Ortega que surge durante la República, en un momento en que el pueblo se levanta contra el Senado, y que amenaza con implantar un régimen de terror, con asesinatos o levantamientos que interrumpen el curso ordenado de la vida de la urbe. En ese momento, se crea una nueva magistratura, una extraña ya que el Tribuno de la plebe no manda como los otros magistrados, sino que tiene un poder negativo: el de veto. El Tribuno que representa al pueblo puede impedir que una orden de los poderosos se implemente, y detiene en forma pacífica el mando para que este no se ejecute. Esta figura aparece hoy día en manos a veces del ejecutivo, como en el actual presidencialismo chileno, donde el primer magistrado puede impedir el proceso legislativo con su poder de veto, o en los mandos militares, que pueden no implementar una orden ejecutiva, como ha sucedido en nuestro país o en los Estados Unidos en años recientes.

Sobre la adopción de costumbres y tácticas modernas por los pueblos primigenios, el sociólogo Cesar Bengoa (Mapuche: Procesos, políticas y culturas en el Chile del Bicentenario. Catalonia, Santiago de Chile, 2017) en un escrito sobre “Memoria y Rito”, señala que las costumbres ancestrales de los mapuche han sido usadas en el período de “emergencia” de los pueblos originarios chilenos y argentinos, para distinguirse de la cultura invasora hispana. Como decíamos, los invasores desde Almagro y Valdivia usaron sus modernas armas para sojuzgar a los pueblos que estaban en los territorios del sur de Latinoamérica, Algunos rituales, como el «ngillatun», existían en tiempos pre-colombinos. Otros, como el «we tripantii», son una adaptación mapuche del cambio de año en el calendario gregoriano europeo. EL nghillatun, que puede ser traducido al castellano como “rogativa”, es una petición colectiva a la divinidad para que los cultivos agrícolas den frutos, y la comunidad se pueda alimentar. Para esto hacen danzas rituales, sacrificios animales, en lugares sagrados previamente establecidos, habitualmente prados amplios con arboles sagrados (el canelo), alrededor del cual el Lonko o la machi cumplesn sus funciones. Los cronistas españoles, como Mariño de Lobera, describen estos festivales donde el jefe ceremonial asciende a un árbol desde donde hace de intermediario entre la comunidad y la divinidad. Este lugar sagrado, equivalente al púlpito de las iglesias cristianas, reafirma el rol de jefe familiar o religioso. En algunos casos, el o la machi hacen curaciones entre los mapuche enfermos, o de los animales de cada territorio, siempre usando el árbol como “escalera al cielo” desde donde se comunica con los dioses inmanentes (el trueno, la montaña o la lluvia). Siempre, a diferencia del ritual cerrado cristiano, el altar abierto debe ser protegido de las inclemencias del tiempo, desde donde surgen las “ramadas” que después de la independencia celebran las fiestas patrias.

¿Qué tiene esto que ver con la salud mental? La mayoría de las personas aceptan los rituales y las jefaturas reinantes, sea entre europeos o pueblos originarios. Unos pocos se rebelan en contra de ellos abiertamente. Los llamamos en psicopatología psicóticos o psicópatas. Otros no solo aceptan sino abrazan los rituales somo el centro de su existencia, en las personalidades obsesivas. Pasan a ser los lonkos o machis, llámense jefes o shamanes. La vida de cada comunidad transcurre en forma ordenada a lo largo del año, para tener festividades en las que se relajan las normas sociales, en carnavales o “carretes». Hoy sabemos que esto requere un cerebro equilibrado, con un lóbulo pre-frontal que controla las estructuras impulsivas del cerebro primitivo. El médico o profesional de la salud mental usa diferentes técnicas para regular el funcionamiento cerebral: psicofármacos en algunos casos, interenciones psicoterapéuticas en otros.

En el Instituto de Estudios Médico Psicológicos (IEMP) existe un grupo de profesionales de la salud mentla que pueden ayudar en diagnosticar, tratar o prevenir problemas emocionales. En nuestra página web se pueden encontrar otros blogs acerca de estos temas.

Dr Ramón Florenzano Urzua
DirecTor Médico IEMP.

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