Perdida de confianza, peligros olvidados y optimismo

Uno de los problemas chilenos, pero también globales es la perdida de confianza; en los gobernantes, en los políticos, en las instituciones. En Chile el Parlamento, los particos políticos y la Iglesia Católica aparecen en las encuestas como poco confiables.

Una reciente novela del premiado autor Ken Follett (Nunca, Plaza y Janés, Santiago de Chile, 2021), vuelve a mostrarnos que el peligro de una guerra nuclear, olvidado después de la caída de la Cortina de Hierro, está siempre latente. El enemigo de las potencias occidentales ya no es la desaparecida Unión Soviética, sino China, y el escenario de la distopia escrita por Follett es una guerra local entre Corea del Sur y Corea del Norte, que se amplia a China y Japón, y termina involucrando a los Estados Unidos, no es hoy inimaginable. Los choques entre Norteamérica y China son hoy día económicos o cibernéticos, pero podrían pasar a escenarios bélicos, sean guerras tradicionales o nucleares.

A pesar de todo, podemos seguir siendo optimistas: el peligro de guerra global está vetado por múltiples acuerdos de Naciones Unidos y otros entes plurinacionales, y en el caso chileno, el futuro temido por algunos al triunfar uno de los dos candidatos de posiciones extrema, está vetado por la tradicional sensatez del pueblo chileno. La pérdida de confianza puede ser mejorada por sistemas electorales bien diseñados, y las aspectos humanos de ambos postulantes a La Moneda, resaltados por las entrevistas hechas a ellos por Mario Kreutzberger, muestran que cada uno a su manera, poseen virtudes personales que los hace mas confiables para el ciudadano de a pie. Cada candidato, al ver sus posibilidades de acceder a la primera magistratura como posible, ha moderado sus posiciones iniciales.

La competencia y la unión entre hermanos, tema que viene desde los primeros capítulos del Antiguo Testamento, es retomada en una película de la cineasta australiana Jane Campion (El Poder del Perro, Netflix, 2021). El nombre es tomado del Salmo 20/22, y muestra a dos hermanos que manejan un rancho ganadero después de que sus padres los dejaran solos. Muy diferentes, uno típico cowboy de Montana, otro un atildado hombre de negocios que lleva la contabilidad de las ganancias de la crianza y venta de bovinos. Uno arrea animales, los engorda, y decide cuando carnearlos, otro cobra, invierte y ahorra. Esta división del trabajo recuerda a parejas opuestas en nuestros días, uno llevado a la acción, que sabe lo que hay que hacer pero no puede explicarlo bien, y otro obsesivo y ordenado, que tiene un plan que va cambiando de acuerdo a las circunstancias.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? El conocer los síndromes clínicos sirve no solo en el consultorio del psiquiatra o psicólogo clínico, sino es útil para reconocer rasgos de personalidad impulsiva, que cuando resultan bien llevan a logros materiales rápidos, así como a las estructuras obsesivas, que leen, reflexionan y planean cada paso. Tal como los hermanos de la película pueden complementarse formando una dispareja pareja, o separarse teniendo que ver como enfrentan aparte la vida. Cuando las personalidades impulsivas no logran concretar sus logros, y se dejan llevar por la ira, hablamos de estructuras psicopáticas. Cuando los obsesivos no pueden implementar sus proyectos, se transforman en rumiadores de sus sueños no realizados.

Benjamin Labatut, laureado autor cnileno de “Un verdor terrible”, ha publicado ahora una obra de ni ficción (La piedra de la locura, Anagrama, Santiago de Chile 2021), donde utilizando un cuadro de el Bosco (“La cura de la locura”) retrata a un cirujano que extirpa un tumor cerebral para curar la conducta extraña de un enfermo mental. A partir de esta escena, describe varias de las características de la psiquiatría y la psicología clínica actuales: la mayor confianza en métodos físicos (psicocirugía) o químicos (psicofármacos) que en las intervenciones psicosociales (como el psicoanálisis freudiano, visto ahora como obsoleto). Esta confianza en la ciencia “dura” se traduce en los antedichos foros presidenciales, en los cuales los periodistas interrogan a los candidatos acerca de cifras económicas, sanitarias, o lo que sea, suponiendo que su solidez está basada en su memoria numérica, mas que en su buen juicio para dirigir la barca del Estado. En la práctica psiquiátrica y psicológica, si bien la intervención sobre neuro transmisores es un medio, el fin es el darle sentido a la propia vida, e insertarla en un contexto familiar estable.

Volviendo a las elecciones chilenas, dentro de la búsqueda de igualdad y dignidad, uno de los candidatos reivindica la descentralización, y propone dirigir el país desde los territorios extremos, otro quiere hacerlo restableciendo la paz y la libertad de los individuos para buscar sus propios fines personales y familiares. El colofón de la obra de Labatut recién mencionada es de Antonio Gramsci: “La crisis consiste precisamente en que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: durante este interregno surgen los mas variados síntomas mórbidos”. En este párrafo confluyen el psicopatólogo, el político y el poeta: el cirujano, en el cuadro de Bosch antedicho, no extrae finalmente una piedra, sino una flor.

En el Instituto de Estudios Médico Psicológicos tenemos un conjunto de profesionales de la salud mental preparados para diagnosticar, tratar y prevenir problemas emocionales. En otros blogs hemos profundizado en algunos de estos temas: ellos pueden ser consultados en nuestra página web (www.iemp.cl).

Dr Ramon Florenzano
Director Médico

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