San Juan de Dios, santidad y psicopatología.

Tal como en blogs anteriores hemos relatado la historia de médicos elevados a la santidad, como San Camilo de Lelis, San Giuseppe Moscati, San Giovanni Fossati, hoy nos centraremos en un santo, elevado a los altares por su dedicación especial a los enfermos mentales: el ciudadano portugués José Cidade, mas conocido hoy día como San Juan de Dios.

San Juan de Dios (1495-1550) portugués (Joao Cidade Duarte), avecindado en España, después de una vida disipada de joven, encarcelado en el Hospital Real de Granada, motejado de loco por su desnudez, es convertido oyendo un sermón de San Juan de la Cruz. En ese hospital se compromete a servir a los mas despreciados de los reclusos, los enfermos mentales, a lo que se dedica el resto de su vida. Funda sucesivos hospitales para ellos, que se extienden luego a México y al resto de Hispanoamérica.

El proceso de búsqueda de identidad, en el libro de Carlos Peña que hemos citado anteriormente (La Política de la Identidad: ¿El infierno son los otros? Taurus, Santiago de Chile, 2021), evoluciona a lo largo del ciclo vital: desde la concepción hasta la muerte, el cual tiene extremos vulnerables (los menores y los ancianos deben ser protegidos). En el período adulto tienen un grado mayor de autonomía. Esta es vista de modos diferentes por la teoría marxista, que considera que el camino de la historia es el seguido por el proletariado, que entonces es un destino colectivo, en el cual se garantiza a todos derechos mínimos que le dan una subsistencia, techo y protección básicos. La plusvalía obtenida del trabajo proletario es utilizada por los capitalistas, que aprovechan ese mayor valor para vivir como privilegiados. De acuerdo al análisis de Marx, la vanguardia del proletariado liderará a este hacia la verdadera libertad, que asegura la dignidad mínima de todos los hombres. En el camino hacia la revolución, son esos dirigentes los que pasan a vivir como vivieron las antiguas aristocracias hereditarias o profesionales. Desde la mirada particularista de Peña, son los que comprenden el sentido de la historia los que pasan a desarrollar una identidad individual que no puede ser subsumida por los modelos colectivistas. Juan Cidade comenzó como un inmigrante portugués en Andalucía, y terminó desarrollando su propio modelo de santidad, centrado en aliviar a los enfermos mentales.

Dado lo anterior, la “locura” de Juan de Dios fue la de dejar de confiar en la pura razón, y aceptar que la dedicación a las personas con trastornos emocionales era otro modo de encontrar al dios cristiano, no en la distancia del Padre, sino en la presencia real del Hijo entre los sujetos que han perdido la razón, y cuya emocionalidad se ha desbocado: los enfermos mentales. Tal como en Teresa de Ávila, o en Ignacio de Loyola, otros grandes santos españoles coetáneos de Juan de Dios, la “locura de la cruz” lleva a la dedicación total a aliviar los trastornos emocionales de sus compañeros de reclusión. Después de ser reconocido por sus guardianes como racional, Juan pudo dedicarse a aliviar a los demás, liberar a los mas razonables y alimentar a todos. Su locura consistió en no reconocer (siempre según Peña) que “lo que distingue a las demandas identitarias del multiculturalismo es que esgrimen una cultura heredada cuyo reconocimiento y preservación reclaman”. En el caso de San Juan de Dios, el reúne su visión excéntrica (la de un portugués en España) con el plegarse a la religión común (el catolicismo) para aplicar sus creencias heredadas a otro grupo excluido (los asi llamados locos).

Sabemos poco de la niñez de San Juan de Dios, excepto que fue enviado por sus padres a España a los 10 años, quedandoser ellos en Portugal. El joven Joao llevó una vida de hombre de armas, combatiendo contra los moros, estuvo a cargo de las finanzas de su regimiento, perdiendo sus fondos en el juego. Vuelve ya hombre a Portugal, para buscar a sus padres: han muerto. La compulsión a la repetición freudiana se ve en su oscilación entre su nacionalidad de origen (portuguesa) y la de adopción (española). Al saber que había perdido a su padre biológico, encuentra a un padre adoptivo (San Juan de Avila), que lo ayuda a convertirse de un individuo centrado en si mismo y su bienestar, a otro enfocado en ayudar a los necesitados, tanto físicos como mentales. Producido ese giro, su personalidad se estabiliza en un camino altruista, tal como otros santos. Por ejemplo Santa Teresa de Avila pasó de ser una joven con tendencia a la somatización, a convertirse en ejemplo de fortaleza. San Juan de Dios fundó primero el Hospital de Granada, y luego pasó a Madrid, formando sucesivas comunidades primero en la península ibérica y luego en Mexico y el resto de las Américas.

Si bien la relación de la vida de Joao Cidade con los enfermos mentales es obvia, no es tan clara su relación con la psiquiatría actual: la Orden de San Juan de Dios (conocida en Italia como los “fatebenefrati”) existe en todo el mundo. En Santiago de Chile, la orden mantiene desde 1930 el Centro de Salud Mental de Nuestra Señora del Carmen, en la avenida Quilin en Macul (por lo que habitualmente designada como “Clinica Quilín”. En Valparaíso, los hermanos de San Juan de Dios tienen el Sanatorio Marítimo San Juan de Dios. En ambos, la vocación al cuidado de los pacientes mentales crónicos hace que estos centros sean unos de los pocos que mantienen a pacientes de larga estadía.

El Instituto de Estudios Médico Psicológicos (IEMP) cuenta con un conjunto de profesionales de la salud mental, psiquiatras y psicólogos clínicos, que pueden ayudar a diagnosticar, tratar y prevenir trastornos emocionales. En nuestra pagina web (www.iemp.cl) puede usted encontrar otros blogs sobre temas afines.,

Dr Ramon Florenzano

Director Medico

Marzo 2022

Ramon Florenzano
Director Médico IEMP

1/3/2022

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