Creatividad, matematización y Nicanor Parra

Un elemento común entre diversos genios creativos, son el saber formular preguntas importantes y tener una sólida base matemática para responderlas. Un psiquiatra y psicoanalista chileno, Ignacio Matte Blanco formuló sus teorías sobre pensamiento asimétrico y simétrico desde su familiaridad con la lógica matemática de Bertrand Russell. Un reconocido intelectual norteamericano, Steven Levitt ha formulado hipótesis acerca de la psicología del dinero después de haber obtenido doctorados en matemáticas en Harvard y cursado postgrados en MIT y Princeton. En Chile, Nicanor Parra recorrió el siglo XX creando una corriente poética, la anti poesía o poesía de la claridad, después de haber obtenido su doctorado en Física Teórica en la Universidad de Oxford.

Tal como “El Hondero Entusiasta” es una obra de juventud de Pablo Neruda, la Memoria para optar al grado de Profesor de Matemáticas y Física es una obra de juventud de Parra en 1937. Su título es: “René Descartes, Su vida, Obra, Juicios Críticos”. Allí desarrolla una idea que posteriormente ha sido tema de muchos de nuestros artículos: es imposible exponer la obra de un científico, sin antes estudiar su vida. Dice Parra que antes de exponer la obra fundamental del matemático como filósofo debe exponer algunos datos sobre su vida, ya que “El filósofo es la expresión del hombre”, y que hay que dar información sobre el contexto histórico en el que escribió, para entender porque enfrenta Descartes la crítica antes que la sistemática. Finalmente, vemos como en el desarrollo de la obra de Parra la conjunción de exposición literaria se basa en la matematización, tal como sucede en Descartes (1596-1637). en el cual acentúa la tendencia de Descartes a vivir aislado del mundo, a eludir las controversias teológicas y a aceptar la religión de sus padres, aunque en su método crítico había argumentos para destruir las bases no solo del catolicismo sino de cualquier religión. A semejanza de Parra, Descartes fue por periodos viajero, polemizó con quienes no aceptaban sus puntos de vista. A diferencia de Parra, Descartes fue soldado, y murió a la corta edad de 53 años, en la corte de Cristina de Suecia, afectado por una neumonía, con lo que contrasta con los 103 años del longevo Parra.

Deducir la realidad de la idea, determinar lo que es por lo que debe ser, es vicio frecuente entre los que llegan a la filosofía. Así construyó Spinoza el mundo, more geométrico, así construyó Descartes su sistema, concluye Parra, y esta es la primera causa de sus errores.
Este análisis es premonitorio de lo que veríamos en el proceso constituyente que acabamos de ver en Chile, en el cual un grupo aislado de convencionales encerrados en si mismos construyeron un mundo ideal, pero que es muy difícil de aplicar en la realidad de los chilenos actuales. Para Descartes la realidad es intuida claramente al observar el paisaje de medio día, y luego probada en su complejidad en el análisis detallado de la sucesión temporal de los acontecimientos.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Nicanor Parra es un personaje eminentemente sensato, y su mera longevidad nos señala que hizo un ciclo vital ascendente desde sus humildes orígenes en la precordillera de Villa Alegre, al sur de Santiago, hasta recorrer el mundo y ser homenajeado tanto en su patria como en el exterior. Pero al misma descripción que hace Parra del pensamiento de su maestro Descartes es una de altos y bajos, con el símil de la cordillera de los Andes, con montes y valles: el método cartesiano es dualista, y a veces lleva hacia las alturas idealistas de los místicos y otras a las hondonadas en las que se sumergen escépticos y científicos. La búsqueda de la verdad, dice, es inalcanzable, tanto para filósofos como para hombres de ciencia: el descubrimiento de una cima del conocimiento lleva a plantear nuevas preguntas y a seguir un camino de exploración interminable. El sumergirse en las profundidades del inconsciente abre el camino para que posteriormente Sigmund Freud pueda explorar las pulsiones erótica y agresiva de sus pacientes, y para que el mismo Descartes siga el camino del dualismo como su método crítico. En su texto contrasta las visiones dualista de Platón y la monista de Aristóteles, para tomar, por razones de método crítico, al camino primero (Cogito ergo sum). En el Discurso del Método, dice Parra, Descartes busca probar la existencia de Dios, pero no al modo medieval deductivo, sino usando el método de Bacon, inductivo: a partir de numerosas observaciones experimentales, firmes sobre un suelo matemático. Descartes, fue un firme creyente, y en paralelo a su afirmación de que existimos porque pensamos, colocó a Dios como el único criterio de certexa a la que se llega por la razón. >en forma circular, agrega que para corroborar la existencia divina, se requiere una “mente sana” (sic), cuando esta no existe, aparecen los delirios psicóticos del Cristo de Elqui.

¿Qué tiene que ver esto con el psicoanálisis? No solo Descartes abre el camino a Freud, sino que dentro de la historia de la medicina preludia el desarrollo de la visión antropológica médica. En un notable esfuerzo de síntesis, Fernamdo Martínez-Pintor y Alicia Martínez Gamo (Antropología Médica: Medicina Basada en la Antropología, Marbán, Madrid, 2022) resumen la evolución del pensamiento médico mostrando la secuencia histórica que llevó a distintas antropologías a fundamentar una práctica médica afirmando en una visión unitaria del hombre. Estos autores se sorprenden ante el dualismo cartesiano, y lo contrastan con al monismo de la Escuela de Heidelberg. Citan en diversas oportunidades la síntesis presentada por el chileno Fernando Lolas Stepke, otro representante de la escuela de Heidelberg. .
Otra aproximación a la relación entre Parra y el psicoanálisis se encuentra en su tesis para la Facultad de Matemáticas de la Universidad sobre Descartes y su obra, Allí analiza el aporte de Descartes a las matemáticas, señalando que él logró desprender estas de su raíz helénica euclidiana. Para los griegos, tanto la geometría como la aritmética se ligaban a la realidad concreta: la geometría era el arte de medir la tierra, y la aritmética, el de contar los números. Tal como los nidos, en la infancia de la humanidad solo se reconocían los números concretos, y no existían ni el cero (aporte posterior de los árabes) ni los números negativos. Las matemáticas cartesianas retoman una tradición esotérica, la pitagórica, en la cual el uno representa a la madre, fuente de todo lo creado, el dos al falo, el principio masculino, y el tres a la familia: la relación padre.madre.hijo. Esto está a la base de la mirada freudiana, en la cual el complejo de Edipo, es la base de la familia y de sus conflictos, que deben ser revisados en las terapia analítica.

En otros blogs hemos tratado la relación de diversas áreas del conocimiento. Por ejemplo, una Santa de la Iglesia Católica, Santa Edith Stein, fue una de las principales discípulas de Husserl y aplico su fenomenología en diversos estudios dirigidos por el filósofo, antes de morir en un campo de concentración en Auschwitz.

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Médico Instituto de Estudios Médico Psicológicos (IEMP)

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