En su relato autobiográfico acerca de su jornada desde una crianza fundamentalista por un padre pastor bautista, y su liberación posterior con un tratamiento psicoanalítico, Charles March (Evangelical Anxiety; A Memoir, Harper One,2022) se explaya acerca de la angustia que le produjo la noción de que la salvación dependía de su conducta obediente a un dios implacable. Esta mirada oscura a las consecuencias de una religiosidad extrínseca se asemeja a la de Nietzche, hijo también de un pastor protestante con exigencias excesivas hacia su hijo en cuanto a su fe. El Anticristo, obra final de Federico Nietzche antes de sumirse en la locura, ilustra esa mirada desesperanzada de la religión organizada.
Cien años después, enfrentamos muchos de los dilemas que Nietzsche vivió y solucionó con su progresivo ostracismo y la vida en las alturas de Sils Maria, pueblo en los Alpes Suizos. Nietzsche osciló desde temer que la humanidad, después de un ciclo iniciado con los griegos presocráticos, hasta la decadencia de los europeos occidentales en la vida superficial de las cortes decimonónicas. Su visión final fue proyecto en el cual los Señores se impondrían sobre los Esclavos y sobrevendría el “Ubermensch”, una humanidad liberada de ataduras y prejuicios.
¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología? Nuevamente surgen las interpretaciones clásicas, que relacionan la vida disipada de estudiante de Nietzsche en Leipzig donde había contraído una sífilis, y la demencia final como una forma de parálisis general, Otros creen que fueron los excesos de alcohol los que lo llevaron a una demencia megalomaníaca.
¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? Dos autores importantes para Nietzsche fueron Schopenhauer y Kant. Freud leyó a ambos, pero solo reconoció en sus escritos su basamento kantiano. Nietzsche se centró en sus estudios doctorales de filología parta llegar a una filosofía peculiar. Freud se alejó de la filosofía para formular luego una metapsicología que, quiera o no, tiene una base especulativa.
Nietzsche trató de terminar con el cristianismo con su apotegma “Dios ha muerto”. Hoy día el cristianismo contra el que se rebeló sigue vivo y coleando, y los profesionales de la salud mental vemos las consecuencias de la formación fundamentalista de algunos cristianos reflejada en el libro “Angustia Evangélica qntes aludido.
El “Dios ha muerto” de Nietzsche no es una mera declaración provocativa, sino una revelación: representa el potencial de nihilismo que arrastra el alzamiento y el progreso, en el contexto de un concepto absurdo y sin significado. Para Nietzsche, al renunciar a la idea de Dios, queda la nada. En Zaratustra el loco declara que al asesinar a Dios, los modernos han vaciado el mar, han quitado el sustento al cielo, y han despojado de sustancia (subs.tantia) al suelo. Solo queda la nada, y la ciencia permite al hombre moderno seguir funcionando con “piloto automático”, y vivir una vida cotidiana perfectamente placentera. Su progresivo aislamiento en Sils Maria le permite esa vida básica donde escribe otro texto importante (“El Crepúsculo de los Idolos”), en el que hace el duelo no solo de la idea de Dios, sino de valores políticos como democracia. En nuestra realidad local, el intento de pasar a una visión natural materialista, prescindiendo de las visiones religiosas, ha llevado a deconstruir algunos conceptos que unen a los chilenos a la idea de un Chile único, simbolizado en la bandera, a diferencia del mundo plurinacional simbolizado en la portada de la derrotada nueva constitución.
En la página web del Instituto de Esstudios Medico Psicológicos (WWW,IEMP.CL) ustedes pueden encontrar otros blogs sobre estos temas.
Dr Ramon Florenzano
Director Médico.