Wittgenstein, Lógica matemática y las leyes del poder en El Padrino.

Ludwig Wittgenstein, el paradojal autor del Tractatus Logico-Philosopicus que terminó transformado en un místico, desarrolló puntos de vista que lo llevaron a polemizar con otros grandes filósofos de su tiempo, como Karl Popper. Wittgenstein diferenciaba la búsqueda de la causalidad material y la búsqueda del sentido, usando el lenguaje como término. El lenguaje se relacionaba con la causalidad física, mientras que el sentido de lo inefable evocaba una contemplación de la naturaleza ante la que solo cabe callar.

La lógica matemática emparienta a Wittgenstein con Bertrand Russell, quien a su vez inspiró a nuestro maestro Ignacio Matte Blanco. La reducción de los hechos concretos, o el estudio material de la naturaleza propios de la física o de la química, pueden ser expresado mediante fórmulas matemáticas o dibujos geométricos. Esta matematización, para Wittgenstein, permite expresar las características cíclicas de la rotación de los astros, o de las vidas humanas, que no son tan distintas desde las tragedias griegas hasta nuestros días, en notación matemática. El sentido profundo de la vida de cada individuo puede explorarse, postuló Matte Blanco, en la naturaleza simétrica de las capas sucesivas del inconsciente dinámico. En la crucial década de los 1910, Wittgenstein estaba escribiendo su Tractatus Logico-Philosophicus y Bertrand Russell sus Principia Mathematica, al mismo tiempo que Sigmund Freud estaba sistematizando sus trabajos clínicos en su metapsicología. Russell revisó su texto y se demoró en publicar la versión final al saber que Gottlob Frege había desarrollado una nueva teoría lógica, sobre los números. Russell conectó su lógica con la lingüística, señalando que su lógica simbólica era un modo de aplicar las matemáticas, la ciencia exacta por antonomasia, a la realidad práctica en la que vive la mayoría de los hombres. Russell en el Reino Unido hizo lo que Alfred Whitehead en los Estados Unidos: ambos autores derivaron posteriormente hacia teorías morales y políticas: Whitehead llegó al utilitarismo: es verdadero aquello que hace feliz a la mayoría de los hombres, mientras que Russell dijo que la verdad de una proposición tenía que cumplir con los axiomas que definen a un sistema lógico. Russell terminó sus días buscando una justificación no teísta para la conducta moral, luchando abiertamente en contra de la posibilidad de una guerra nuclear, o del genocidio norteamericano en Vietnam.

En un texto chileno, Alberto Mayol (50 Leyes del Poder en El Padrino: De Maquiavelo a Coppola ; Pulso; Catalonia, Santiago de Chile, 2020) comienza con Maquiavelo, para insistir en la importancia practica del poder, y como este se ve ejemplificado en la película de Don de Lillo sobre El Padrino y sus tres tomos sucesivos. Allí enuncia 50 “Leyes del poder”. Estas van desde el análisis detallado de los problemas que hacía Don Vito Corleone, el patriarca al cual sus familiares solicitaban ayuda, hasta la irrupción en el mundo de la mafia de su nieto Santino (Sonny Corleone), oficial de Marina de los EEUU, formado ya dentro de la tradición militar norteamericana. La mafia siciliana vive en un mundo tribal donde la familia tiene un rol que ha disminuido en las sociedades actuales, donde el individualismo y el apego a la ley no aceptan nepotismos ni vendettas.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Para algunos Wittgenstein fue un loco que murió aislado y silencioso. Y la historia del padrino es un ejemplo de la inmoralidad de la mafia siciliana renacida en los Estados Unidos. Psicopatólogos eximios como Karl Jaspers han distinguido entre el explicar desde un punto de vista neuroanatómico) a comprender, desde un punto de vista de las vivencias internas del individuo situado en su contexto sociocultural. Hanna Arendt ha separado, refiriéndose a la vida humana, entre la labor (la tarea de subsistir físicamente) y el trabajo (el trascender la supervivencia mediante la búsqueda de un sentido. Ella encuentra en la teoría política la posibilidad de abrir la libertad no solo a unos pocos privilegiados sino a las masas. Del mismo modo, Arendt separa la vida privada, que se desarrolla dentro del hogar, de la pública, donde se debaten los temas que permiten las libertades individuales y la libertad, trabajosamente conquistadas por los individuos a lo largo de los siglos, especialmente después de las revoluciones francesa y americana. En la tercera edad, la persona se aleja del mundo público, deja de intervenir activamente en los asuntos de las polis, y se aísla en su domicilio, como ella hizo yendo por última vez a Paris, donde había pasado románticos días compartiendo con Heidegger, y volvió a su pequeño departamento en Nueva York, donde falleció bruscamente después de una caída por la escala.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? Freud intentó pasar desde la neuropatología a hacer una psicología para neurólogos, y sus discípulo Ignacio Matte Blanco ligó esto a la lógica matemática de Russell. En nuestro medio Fernando Lolas ha hablado de la relación entre los datos y las palabras. Wittgenstein leyó a Freud, y en sus Escritos Filosóficos se refiere a un artículo de éste (Una dificultad en el camino del psicoanálisis, 1917). Este texto impactó a Wittgenstein por sus alusiones a lo ominoso y a lo inefable, que sugieren a este último la idea de Dios. Una hermana de Wittgenstein fue paciente de Freud, y cuando este finalmente aceptó refugiarse en Inglaterra le dejó una copia autografiada de “El Futuro de una Ilusión”. Cronológicamente, la segunda década del siglo XX vio a Wittgenstein, Jaspers y Freud compartiendo una Zeitgeist donde la caída de los grandes imperios de Europa Central dieron origen a una angustiada búsqueda por un nuevo orden, y la hegemonía alemana y francesa en Europa fue suplantada por el nacimiento de nuevos imperios, Rusia y los Estados Unidos, que dominarían el resto del siglo XX: Freud vivió solo esa primera mitad de ese siglo, pero murió hablando en tono desesperanzado de la caída del edificio construido por el y sus seguidores desde 1909 en adelante.

En otros blogs hemos escrito acerca de estos temas, ellos se pueden encontrar en nuestra página web (www.iemp.cl),

Dr Ramon Florenzano Urua

Director Médico IEMP

El eterno retorno, Leonardo y el psicoanálisis

Nietzche planteó una teoría circular del tiempo, en la cual el individuo vuelve reiteradamente a sus temas infantiles, que va elaborando a lo largo de su vida. Para llegar a la ataraxia de los estoicos se aleja de las pasiones que gatilla la cercanía de los demás, y se retira a la soledad y a las alturas, como hizo Nietzsche cuando se refugió progresivamente en Sils Maria, un poblado en las alturas de la Engadina suiza.

Leonardo da Vinci siguió el camino opuesto: nació en un campo cercano al pueblo de Vinci, donde lo crio su madre, sin ser nunca reconocido como hijo por su padre, prospero notario del pueblo, quien sin embargo le dio una buena educación al enviarlo como aprendiz a Florencia, donde comenzó su futura carrera como pintor, escultor y hombre universal. En eso la vida de Leonardo se asemeja a nuestro Bernardo O´Higgins, quien tampoco fue reconocido por su padre don Ambrosio, quien empero lo envió a educarse a Lima y luego a Inglaterra, dándole la posibilidad de vivir educada y luego heroicamente. En el caso de Da Vinci, recorrió luego diversas ciudades del norte italiano y murió finalmente en Francia, siempre buscando benefactores que le permitieron una vida interesante, donde pudo desarrollar sus múltiples inquietudes.

¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología? Hay múltiples teorías para explicar la polifacética vida de Leonardo, una de las cuales afirma que ésta puede ser muy trágica cuando la persona no es capaz de plasmar en la realidad sus diversos sueños, o muy genial: Leonardo, quien pudo desarrollar sus potencialidades, elaborando sus teorías acerca del hombre perfectamente proporcionado en su representación del hombre de Vitrubio, la cual pasó a ser el símbolo del renacimiento: después de una era teocéntrica como fue el medioevo cristiano, pasar a la época antropocéntrica renacentista. Este equilibrio fue desarrollado desde otra perspectiva por los creadores del punto de vista psicosomático, como Frank Alezander, quienes mostraron como la falta de equilibrio racional llevaa que las pulsiones se expresen por la via corporal. Esto ha sido desarrollado en Francia por Pierre Marty y la Escuela psicosomática de Paris, o en España por Juan Rof Carballo o Gregorio Marañon.

Desde un punto de vista psicoanalítico, Sigmund Freud en su estudio sobre Leonardo intenta explicar el modo como manejó sus impulsos homosexuales, rodeándose de apuestos mancebos como su paje Salai, pero sin que a nadie le conste que haya realmente tenido relaciones homosexuales. En el texto freudiano, su conducta se explica por fantasías tempranas en relación con su madre, que lo lleva a la búsqueda de un ambiente protector, que conoció de pequeño mientras su madre lo crió, pero que después encontró en poderosos mecenas italianos o franceses. En posteriores estudios sobre sexualidad, saliendo del ámbito freudiano, zoólogos como Alfred Kinsey han mostrado que más que la visión dicotómica de masculino y femenino, hay un continuo con estados intermedios, que han basado los frecuentes puntos de vista LGBT+ actuales. En su obra maestra Ulises, James Joyce también ilustra en el incesante monologo de su protagonista Leopold Bloom, las fantasías de tipo sexual y agresivo que circulan en la mente tanto del Sr. Bloom y de sus amigos en las calles de Dublín.

En una revisión actual sobre grandes ideas que reaparecen cíclicamente, Carlos Peña (Ideas de perfil, Taurus, Santiago de Chile, 2022). señala que creadores como el propio Freud o el mismo Leonardo parten de sus experiencias infantiles traumáticas y las transforman en oportunidades que los llevan a ser reconocidos. En nuestros días vemos como lideres políticos también toman sus problemas psicopatológicos, como rituales compulsivos o pensamientos obsesivos hasta el fanatismo, y son seguidos por las masas que necesitan personas que presenten pensamientos simples que les ofrezcan resolver sus problemas inmediatos. La protesta de los desposeídos al ver a lideres bien trajeados y económicamente poderosos, es seguir a quienes se visten con pobreza franciscana, usan zapatos rotos o no amplios abrigos. Otro genio del siglo XIX, Carlos Marx, hizo lo mismo al resumir en un texto breve, el Manifiesto Comunista, lo que posteriormente desarrolló mucho más in extenso en su obra El Capital. Freud expuso resumidamente sus ideas sobre el inconsciente en su caso clínico sobre Elizabeth Von R en 1892, para luego exponer sus teorías in extenso en “La Interpretación de los sueños” en 1900. Peña también comenta que la vida de Freud estuvo enmarcada por la necesidad económica, presenciando de pequeño como su padre tenía que migrar de Moravia, donde Freud naciò, a Viena para poder mantener a los suyos. Sigmund estudió medicina en la pobreza, y tuvo que dejar su carrera como neuropatólogo y abrir consulta para casarse. Vio morir a dos de sus hijos después de la primera guerra mundial, y pasó el último tercio de su vida luchando contra un cáncer de paladar que limitó severamente su capacidad de expresarse y de aparecer en público. La vida de Freud estuvo entonces enmarcada por la carencia, el dolor y la amenaza de la muerte. En esto difiere de Carl Jung, hijo de un pastor protestante, y que se casó con Emma Rauschenberg, hija de un próspero relojero suizo. Volviendo a los psicosomatologos antes mencionados, los integradores del punto de vista biopsicosocial, como George Engel, insisten en que si no se consigue una vida bien lograda con un equilibrio entre la biología, las pulsiones amorosas y destructivas, y el contexto social, surge la enfermedad física y se acerca l a muerte.

En otros blogs se han elaborado estos temas, que pueden encontrar ustedes en nuestra pagina web (www,iemp.cl)

Dr Ramon Florenzano, Director medico IEMP