Simone de Beauvoir, Francia y filosofía femenina.

Simone de Beauvoir dijo: «No se nace mujer, se deviene una» Simone Beauvoir fue una mujer notable al hacer filosofía sobre el status epistemológico de la mujer, y al mismo tiempo vivir una vida en pareja con uno de los grandes filósofos del siglo XX. Su relación con Jean Paul Sartre, fue especial: compartieron compañía manteniendo la independencia del uno del otro. Cada uno fue crítico de las obras del otro, él un mujeriego incorregible, ella enamorándose una vez da de uno de sus estudiante, a quien dejó para mantener su relación con Jean Paul, a quien acompaño hasta la muerte.

Tanto Jean Paul Sartre como Raymond Aron fueron compañeros de liceo y amigos juveniles, el primero derivó hacia la izquierda comprometida, el segundo fue motejado de derechista. Aron no asumió su etnia hasta que los judíos fueron criticados por Charles de Gaulle, allí se rebeló contra el antisemitismo abierto u oculto. Pasó así a criticar tanto los extremismos de derecha como de izquierda, al no aceptar que Sartre dijera “todos los anticomunistas son unos perros”, afirmando que la confianza en conocer el futuro compartida por los creyentes fervorosos en una religión como los marxistas que piensan que saben hacia dónde va el desarrollo colectivo de la humanidad, llevan a despreciar al individuo y así destruirlo en forma masiva. La historia de las guerras europeas a lo largo de los siglos le da la razón. Tanto Sartre como Aron pertenecen a lo que el filósofo y sociólogo Pierre Bordieu llama el grupo de los “mandarines”, los intelectuales franceses que, sin tener poder político, influyen en los gobiernos política a través de sus columnas de opinión o de sus textos escritos.

En sus estudios de las elites, Bordieu define la meritocracia como los ganadores de los mejores lugares en el selectivo sistema francés de ingreso a los más altos puestos del Estado, que influirán desde la academia en los gobernantes. En Chile, este sistema de movilidad social viene desde los comienzos de la república, con el Instituto Nacional Jose Miguel Carrera o el Internado Nacional Barros Arana, y fue actualizado en las últimas décadas con la ampliación del número de “liceos e excelencia”. Las elites, para Bordieu son sistemas estructurados por un habitus, un modo de vestirse, un estilo de vida, una pronunciación, que distingue a la persona selecta de las masas. Ortega y Gasset se explayó sobre esto en La Rebelión de las Masas. En nuestro país, esto está señalado por el intento de los grupos meritócratas, cuando acceden al éxito, de adoptan las costumbres y lenguaje de las antiguas aristocracias. Bordieu, marxista al fin, señala que las nuevas elites no quieren aparecer en el grupo de los excéntricos, los que son distintos. Carlo Peña hablando ahora de Michel Foucault, comenta como este último se centró en los criminales, en los locos o en los pervertidos para estudiar la naturaleza humana y la reacción de la autoridad frente a lo diverso. Foucault dijo que todos sus libros eran ocultamente auto-biográficos, como lo muestra su temprano fin por complicaciones del SIDA a los 57 años.

El haber sido compañeros de curso en la Escuela de Altos Estudios en Paris fue algo que marcó el destino de Sartre y Aron, tal como en la historia de Chile lo hiso el hecho de que José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez hubieran estudiado ambos en el Instituto Nacional. Esos encuentros fortuitos han formado generaciones que luego han dirigido el rumbo de la sociedad desde un partido político, centro académico o movimiento religioso. Lo que sucedía en las antiguas aristocracias hereditarias, ha sido reemplazado por redes sociales que consciente o inconscientemente orientan el curso de la historia. La técnica, para Heidegger y luego para Karl Schmitt reemplazó al individuo por la masa, lo que llevó al auge del nazismo alemán: Schmitt comenzó como discípulo de Weber y terminó como teórico del nacionalsocialismo. Heidegger y Schmitt fueron cristianos fervorosos en su niñez, y al final dieron base intelectual a Hitler. Schmitt concilió su catolicismo inicial con su adherencia al nazismo final, en su tratado denominado «Teología Politica» reflesionò sobre la distinción entre amigos y enemigos, lo que lo relaciona con Lenin, quien también señaló que los revolucionarios tenían que eliminar a sus enemigos sin piedad. Esta política confrontacional también la vemos hoy dia en nuestro medio, al decir quienes están en el poder “hay que matar al neoliberalismo”.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? La relación de la mujer con su cuerpo y la mayor frecuencia de trastornos internalizantes en las mujeres según la epidemiología: es explicada por desarrollos del feminismo actual con Judith Butler así como por la Premio Nobel de literatura 2022, Annie Ernaux, quien en “Una mujer» (Seix Barral, 1988) escribe en tono intimista desde el cuerpo femenino. Educada en universidades de provincia, como la de Ruen, se forma como profesora, trabaja en la universidad francesa de educación a distancia por largos años, y luego se dedica a escribir, accediendo al galardón sueco de este año. Ella también muestra como los hechos de una infancia humilde rural la marcaron de adulta, al sorprenderse de que en su universidad hubiera un lavabo, y no hubiera que ir a extraer el agua de un pozo fuera de la tierra. En un plano más complejo, Julia Kristeva también reflexiona acerca de la mujer, mirándola como escritora, filósofa y psicoanalista. Kristeva, nacida en Bulgaria, emigró a Francia y ha insistido en la relación de la mujer con su cuerpo.

¿Qué tiene que ver esto con el psicoanálisis? Sigmund Freud se consideraba un judío asimilado, y se rebeló en contra de ver a su padre humillado por un gentil en su Moravia natal. Aron se identificó con su judaísmo al ver el antisemitismo de la Francia ocupada y del episodio De Gaulle. Las mujeres intelectuales como Beauvoir, Ernaulx a Kristeva a veces se adaptan a su pareja, o eligen la soledad, siempre en relación con experiencias pasadas. La lucha de la madre de Annie por sacar adelante a su progenie ha sido relatada en las novelas autobiográficas de esta. Kristeva, desde el psicoanálisis lacaniano, insiste como la separación del cuerpo materno es necesaria para que la niña se transforme en mujer. La fusión con la madre es mantenida, física o psicológicamente por mujeres que, plenamente desarrolladas intelectualmente, emocionalmente recorren la vida fusionadas con la madre, real cuando está viva, o fantaseada si se ha alejado. La relación con el padre es la palanca que permite esta maniobra emocional de separación, como lo planteó Feud en el Edipo clásico. Kristeva cree que el psicoanálisis, freudiano o lacaniano, permite a la mujer avanzar al terreno simbólico sin tener que afirmarse en creencias religiosas.

En el Instituto de estudios Medico Psicologicos (www.iemp.cl) tenemos otros blogs que pueden ser de su interés-.

Dr Ramon Florenzano
Director Medico

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