La muerte, el descanso eterno y las vacaciones.

La muerte como final conocido de la vida, marca el término de nuestras preocupaciones y abre al Mas Allá. “El paso del tiempo es implacable”, dice Arturo Perez Reverté en “Revolución” (Penguin Random House, Barcelona, 2022). La vida es como un crucero por alta mar: durante las dos semanas que dura, se disfruta intensamente, y el goce es mayor porque está enmarcado por saber que tiene un final. En el caso de la vida, el más allá es una certeza para los creyentes; en el caso del crucero, la expectativa es volver a la rutina cotidiana.

La muerte violenta es la de los guerreros, o la de los narcotraficantes. Para el resto de la humanidad, es una muerte evitada y temida. La muerte buscada por Pancho Villa hace 100 años o por Salvador Allende hace 50 es un modo de inmortalizarse en este mundo. En la centenaria lucha entre Rusia y sus naciones fronterizas, como Lituania, Ucrania o Polonia, hay períodos en los que primaron los polacos, en otros los lituanos o el Rus de Ucrania predominaron, pero a la larga el gran ducado de Moscovia unió sus países cercanos en la lucha común contra Occidente, llamese Alemania, Francia o Inglaterra.

¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología?. En su libro sobre la historia reciente de Europa, Ann Applebaum (Between East and West: Accross the Borderlands of Europe. Penguin Random House, Londres, 2023) relata los cambios que constató en sus viajes desde 1991 en adelante en los países que se independizaron de la Unión Soviética. Las rivalidades históricas entre Georgia, Ucrania, Moldavia, y las repúblicas del Báltico se acrecentaron en la medida que tenían gobiernos propios. La pugna entre Lituania, Ucrania, Polonia y Rusia ha sido centenaria, y cada uno de los países ha tenido períodos de triunfo y otros de ser sojuzgados. La crueldad de los rusos es mítica y resentida por sus vecinos hasta el dia de hoy, y el morir heroicamente luchando en contra de sus opresores, parte de la conciencia ancestral. En todos estos lugares la convivencia entre diversas religiones también permanente: desde la naturaleza glorificada por los lituanos, hasta las teologías complejas de los cristianos católicos o griegos ortodoxos. Los judíos han sido aceptados pacíficamente en muchos lugares, o perseguidos y exterminados en progroms en otros.

¿Qué tiene que ver esto con el psicoanálisis? Sigmund Freud venía de una familia de Moldavia, de la región de Galitzia, territorios todos que fueron anexados dentro del crisol de naciones que fue el imperio Austro-hungaro. Freud creyó al emperador José II quien dijo que todos los súbditos del imperio eran iguales, vinieren donde vinieren y profesaran la religión que quisieran. Le costó aceptar el antisemitismo de la Universidad de Viena y aun mas el Anchluss de Hitler que llevó a las trágicas consecuencias del holocausto. Al final de su vida aceptó su judaísmo, no religioso sino étnico, y trato de preservar su obra cambiando el centro de gravedad del psicoanálisis organizado desde Europa Central a Inglaterra y estados <unidos.

En la página web del Instituto de Estudios Medico Psicologicos tenemos otros blogs sobre estos temas, puede buscarlos en http://www.iemp.cl

Dr Ramon Florenzano Urzúa

Director Medico IEMP

LA GUERRA Y LA PAZ, VIOLENCIA Y HOBBES

En la historia de la antigua Roma, la lucha por el poder en el Senado romano.tanto durante la Republica como durante el Imperio se encuentra plagada de ejemplos de crueldad de los aspirantes al poder: desde la pugna entre el Senado y los militares, que el emperador Tiberio resolvió aislándose en la isla de Capri, tal como Germánico o Julio César lo hicieron conquistando las Galias o manteniendo el límite con Alemania, relatan toda una historia de sangre, envenenamientos o complots para eliminar a las familias rivales. Calígula fue hijo de Tiberio, entrenado por este como soldado desde pequeño: su nombre viene de “pequeña caliga”, la sandalia usada por los conductores de carrozas guerreras por los romanos.

El paso de la violencia a la paz se puede ver en el refugio de Tiberio antedicho, como en la asunción al poder de Calígula al volver a Roma como emperador, o en la ida del conde Tolstoy desde Petersburgo a sus tierras para fundar su colonia tolstoyana. En el caso de Pancho Villa después de sus dos triunfos en Ciudad Juárez, trató de refugiarse en su tierra natal, pero tuvo que volver a Ciudad de México al ver que el presidente Madero traicionaba los principios de su revolución. Huyó luego a los Estados Unidos, a El Paso, en Texas, para reagruparse y volver a la lucha en México. Al final Pancho Villa, hace 100 años, fue asesinado, tal como el presidente Allende encontró la muerte hace 50 en La Moneda. Nadie quiere ver repetirse la historia de Allende en la actualidad. Diversos grupos, unos mas revolucionarios que otros, se suceden en el poder, para aprovechar las prebendas de este.

¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología? Muchos gobernantes son psicóticos, otros son psicópatas. Todos tienen, para partir o adquieren a lo largo del tiempo, una buena dosis de narcisismo. Tanto en Roma, como en México, como en Chile, los triunfadores en las lides bélicas o políticas olvidan al pueblo armado que los hizo ganar, y disfrutan del poder dándose buena vida ellos o sus amigos. El presidente Madero y su familia terminó apoyándose en el ejército federal al que combatió durante la dictadura de Porfirio Díaz, y concediendo favores a las empresas españolas o estadounidenses que podían financiarlo. La guerra favorece que desaparezca la delgada pátina de civilización que da la paz y el tiempo para formar a los jóvenes, y estos actúan como bárbaros, llámense vándalos en tiempos romanos, o “tren de Aragua” o “maras” en nuestros días. En tiempos revueltos, en todas partes aparecen los aprovechados que esperan obtener una “mordida” para dejar pasar a un fugitivo, o para hacer caso omiso de una orden de detención.

¿Qué tiene que ver esto con el psicoanálisis? Freud estudió la psicopatología de los gobernantes en “Tótem y Tabú” (Traducción Ramon Rey Ardid, Alianza Editorial, Madrid, 2010), señalando como los pueblos primitivos requerían que sus lideres tuvieran una apariencia hierática para proyectar en ellos un Superyó social. Los jefes de estado sean elegidos sea democráticamente, sea producto de una toma violenta del poder, para luego ser mirados por la masa como un ejemplo a seguir. Esto se relaciona con el hecho de que cuando los gobernantes no dan a su pueblo lo que les ofrecieron, este se desilusiona de la democracia y prefiere los regímenes totalitarios: eso sucedió en Alemania después de la república de Weimar. En ese entonces, los alemanes dejaron de confiar en la democracia y prefirieron a Adolf Hitler. Las encuestas actuales muestran que los chilenos hoy dia no confían en la democracia para recuperar la seguridad perdida.

En conclusión, Hobbes tenía razón: en momentos de turbulencia social, cuando priman el temor a la violencia desatada y la muerte, los pueblos recurren al Leviatán del Estado, que les asegura una paz vigilada, pero que les permite volver a sus rutinas cotidianas. Prefieren los estados de excepción, los toques de queda, a la libre deliberación parlamentaria. Hay que recuperar la confianza social para volver a esta última. En Roma, Julio César aprendiò que para ser el tribuno del pueblo, tenía que haber hecho campaña triunfante en las Galias.

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DR RAMON FLORENZANO.
DIRECTOR MEDICO