Diplomacia, Aniversarios y Miedo.

La diplomacia representa un esfuerzo de los países civilizados para mantener relaciones con potencias rivales o amigas. Las memorias de Jorge Edwards (Esclavos de la Consigna, Lumen, Santiago de Chile, 2018) recientemente fallecido son un buen exponente de como un diplomático, que comenzó como aficionado y terminó con vasta experiencia internacional, navegó por las procelosas aguas de la apertura de Chile a los países del Este, primero de la Unión Soviética y luego al presenciar el «glasnost» de la vuelta a la Rusia imperial rediviva, describiendo su mirada elitista a culturas antes desconocidas. En esas memorias Edwards describe con facilidad literaria, al correr de la pluma, el cuadro de como los rebeldes antisistema que se levantaron en la revolución de octubre de 2017 en contra del régimen zarista se convirtieron rápidamente en jerarcas que adoptaron todas las costumbres de la nobleza rusa, y hoy viven en sus dachas, se vuelven millonarios en euros y ahorran en los países capitalistas. Esto sucedió no solo en Rusia, sino en China, Cuba o Venezuela.

El aniversario del 50º aniversario de la muerte de Salvador Allende en este año 2023 es otra oportunidad de revisar nuestra historia en el siglo recién pasado, tan lleno de acontecimientos nacionales y globales. Se puede recordar el denodado esfuerzo de Salvador Allende por llegar a la Presidencia de la república, asi como su trágico final. Esa reminiscencia está siendo utilizada en nuestros días tanto por sus seguidores actuales como por quienes temen volver a vivir un pasado que recuerdan como nefasto. Tal como la reaparición de la nobleza imperial zarista, hoy algunos quisieran volver al experimento allendista de la revolución con empanadas y vino tinto, que fue la promesa de Allende para la exportación, y fue creída por intelectuales franceses como Regis Debray o Daniel Cohen-Bendit, pero que devino rápidamente en un régimen militarizado que se armó para enfrentar a las Fuerzas Armadas regulares.

El temor a lo desconocido, o el miedo a la muerte, sea en manos de narcotraficantes extranjeros como de guerras intrepaises, es otro elemento que vivimos hoy a diario. En sus memorias ya aludidas, Jorge Edwards describe su vuelta a Chile después durante el gobierno de Frei Montalva: en la Cancillería quedó a cargo del recién creado Departamento de Europa Oriental, y le tocó ver las maromas que tenían que hacer los embajadores del Pacto de Varsovia para esperar que el control ruso disminuyera y pudieran adquirir algunas libertades occidentales. La “Primavera de Praga” fue un primer intento de liberar Checoeslovaquia del yugo soviético, aplastado por los tanques rusos. En Chile, se dio el camino opuesto: el intento de Allende de sacar al país de la orbita de EEUU fue interrumpido por el final del gobierno de la Unidad Popular.

¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología? Al alterarse el orden social, surgen las personalidades más alteradas y adquieren relevancia. En su libro “Erotismo” (Tusquets, Barcelona, 1997), Georges Bataille describe lúcidamente como el erotismo se liga a la muerte y a la destrucción. La reproducción sexuada y la proliferación de los hijos en el reino animal, hacen que las generaciones jóvenes tengan que reemplazar a los ancianos. En el mundo racional del trabajo, que requiere una postergación de las pulsiones eróticas, dice Bataille, priman los trabajadores racionales. En el mundo de la prohibición y la transgresión, los psicóticos y los psicópatas hacen su agosto. Lo mismo se vio en las convulsiones finales de la Rusia Zarista, con personajes como el monje Rasputín, o en quienes ordenaron la masacre de la familia del Zar en Ekateringrado. Señala también como la guerra evolucionó desde los choques primitivos entre pueblos rivales que competían por espacio o riquezas, ritualizada con exhibiciones de poder en uniformes espectaculares, a la guerra industrializada actual, que trata de eliminar en forma sistemática al ejercito opuesto, vestidos con trajes de camuflaje para no ser alcanzados por los opuestos. La guerra es planificada a la distancia, y los generales raramente están en el frente.

¿Qué tiene que ver esto con el psicoanálisis? Freud desarrolló su idea de la “compulsión a la repetición”, al describir como los pacientes adultos traumatizados por vivencias infantiles difíciles tendían a volver a vivir situaciones difíciles una y otra vez, escogiendo parejas inadecuadas, o exponiéndose a riesgos innecesarios. En “Tótem y Tabú”, Freud describe como en los pueblos primitivos, los hijos se unen para asesinar al padre, y tener su poder. Bataille agrega que la transgresión de las reglas de convivencia se acepta en los pueblos civilizados en casos extremos, en que el canibalismo se puede aceptar en caso de hambre, como en el accidente del avión uruguayo en la cordillera de los Andes, o en caso de recuperar el honor perdido en los duelos cuidadosamente reglados, o en la competencia por mujeres escasas en poblados pequeños. En la vida de los países, a pesar de haber vivido en la década de los 70 y 80 una experiencia traumática, se vuelve a repetir el experimento socialista, sabiendo a lo que ha llevado este en otros países latinoamericanos. El sacrificio de los derrotados, o el obligarlos a caminar encadenados detrás del ejercito victorioso, es una costumbre bárbara que fue morigerada por la convención de Ginebra a fines del siglo XIX. Hoy un dictador que desencadena una guerra como Putin, puede ser juzgado y considerado como criminal por la comunidad internacional. En los rituales religiosos, dice Bataille, se repite cotidianamente el sacrificio de un cordero, que reemplaza a los sacrificios humanos de las religiones primitivas. El Islam aun mantiene la muerte de un cordero blanco e impoluto, el catolicismo lo hace en forma simbólica: Jesús vuelve a morir por nuestros pecados.

En la página web del Instituto de Estudios Médico-Psicologicos (www.iemp.cl) usted puede encontrar otros blogs que se refieren a temas de Salud Mental.

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Médico IEMP

Georges Bataille, el erotismo y la muerte.

Georges Bataille (1897-1962) revisa en su libro llamado Erotismo (El Erotismo, Busquets, Barcelona 1997) la relación del erotismo con temas tan complejos como la muerte, el ascetismo religioso y la creatividad . Bataille define el erotismo al comenzar su texto: “La aprobación de la vida hasta en la muerte”. Para el, la actividad sexual reproductiva es diferente en los animales asexuados, que se reproducen por partenogénesis, y los sexuados (entre los que se incluyen los homos sapiens). Hace también una distinción entre los seres ínfimos o simples en los peldaños inferiores del mundo animal, y los complejos, entre los que nos encontramos. En estos últimos, los polos continuidad y discontinuidad marcan una diferencia: nuestra existencia es continua, y nos horrorizamos ante la discontinuidad que representa su fin. Nuestro dentro se estremece al pensar que terminaremos. Distingue también tres formas de erotismo: del cuerpo, del corazón y el erotismo sagrado. Mucha literatura de ficción se centra en esta tríada: el erotismo del cuerpo es automático, no es controlado por la razón y entra por los ojos, mientras que el del corazón requiere de sentimientos estables. Ambos se subliman en el erotismo sagrado, en el cual la atracción por otros humanos es elevada hacia la adoración divina.

En relación a la vida de Bataille, Wikipedia (consultada 17 3 2023) señala que su familia se estableció en Champagne en 1901, lo que le permitió al entonces niño comenzar sus estudios en Reims y luego en Epernay. Bataille quería ser sacerdote en sus inicios y asistió a un seminario católico pero abandonó la fe cristiana en 1922. Frecuentemente se refiere a los burdeles de París como sus auténticas iglesias, una afirmación sorprendente pero acorde con sus planteamientos teóricos. Después trabajó como bibliotecario, lo que le dio cierta libertad para no tratar sus ideas como trabajo. Fue fundador de numerosas publicaciones y grupos de escritores, y es autor de una obra abundante y diversa: lecturas, poemas, ensayos sobre numerosos temas Fue relativamente ignorado en su época, y desdeñado por contemporáneos suyos como Jean-Paul Sartre por su apoyo al misticismo, pero después de su muerte ha influido a filósofos postestructuralistas como Michel Foucault y Jacques Derrida. Tambien le influyeron Hegel, Freud, Marx, Marcel Mauss, el Marqués de Sade y Friedrich Nietzsche. Al último lo defendió en un conocido ensayo contra su apropiación por los nazis. Fascinado por el sacrificio humano, fundó una sociedad secreta, Acéphale (sin cabeza), cuyo símbolo era un hombre decapitado, con el objetivo de poner en marcha una nueva religión, y planeaba sacrificar a uno de sus miembros como inauguración, creando un lazo imborrable de complicidad. Aunque varias personas se manifestaron dispuestas a dejarse matar, nadie estuvo dispuesto a cometer el asesinato. Las imágenes de la novela están construidas sobre una serie de metáforas que a su vez hacen referencia a conceptos filosóficos desarrollados en su trabajo: el ojo, el huevo, el sol, la tierra, el testículo. Bataille tuvo un gran papel en las revistas: Documents (1929-1931); Acéphale (1936-1939); Critique, fundada por él en 1946. Entre los conceptos clave de Bataille citemos: erotismo, mercancías malditas, potlatch, gasto, exceso, soberanía, negatividad absoluta, lo sagrado, materia heterogénea, continuidad/ discontinuidad, «transgresión», lo imposible. Una de sus obras principales es “Erotismo”, a la cual nos referimos en este blog. Bataille relaciona, como ya dijimos, el erotismo de los cuerpos y el del corazón con las religiones, que introducen el elemento de prohibición, de pecado y de culpa. Esto lo hace el cristianismo, más claramente que el budismo y las religiones orientales, al relacionar los conceptos de transgresión, violación y al colocar como castigo de los anteriores la muerte, y la peor de las muertes es la muerte eterna. Dice Bataille que los humanos nos estremecemos frente a un cadáver, y el horror de la muerte al ver como los gusanos lo comen, se parece también a la prohibición de mirar a una pareja desnuda durante el coito.

Bataille fue un parisiense universal, y en su obra aparece el Paris eterno, el tan bien descrito por Jorge Edwards en sus memorias (Esclavos de la Consigna, Taurus, 2018), al llegar por primera vez allí como tercer secretario de la embajada chilena, con mujer e hijos, puestoque los obligaba a vivir con 500 dólares. mensuales. Relata allí su amistad con Neruda, las misiones en Suecia para conseguir el Premio Nobel para el poeta, y los viajes dentro y fuera de Francia: a Illiers, el lugar de la niñez de Marcel Proust descrito en la Recherche, y los veraneos en las islas griegas de Leros o Patmos, donde nació San Juan Evangelista.

¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología? Una de las categorías clasificatorias en su época eran las perversiones, hoy llamadas parafilias. El Marques de Sade denominó a una de estas “sado-masoquismo”. Describe Bataille el origen de este termino en el Marques de Sade-Masoch, quien en su vida experimentó todas las conductas sexuales, pero que se inmortalizó con sus descripciones de como sufrir y hacer subrir para maximizar el goce erótico.

¿Qué tiene que ver esto con el psicoanálisis? Bataille se refiere lateralmente a Sigmund Freud, pero se explaya en relación a Jacques Lacan, a quien incluía en su listado de amistades. En la triada antedicha, sube desde el erotismo corporal, propio de todos los animales sexuados, al del corazón, que requiere un sentimiento estable hacia un semejante, hasta el amor a Dios, que en la tradición cristiana implica el querer al próximo como a uno mismo. Esto estaba en la triada freudiana del Ello, que emerge desde la corporalidad inconsciente, hacia el Yo, que toma decisiones racionales, para ser regulada por el Superyo, que abre al homo sapiens hacia la moralidad y el amor a los demás. En todos se implica la relación con la madre, sea la madre temprana que alimenta al bebé, la relación sentimental estable con otro humano que surge en la adolescencia, y la relación con el Mas allá, en la cual se supera la muerte. El horror frente al cadáver aumenta ante la muerte de los jóvenes: la de los ancianos es previsible, no así la muerte en las guerras o entre narcotraficantes en nuestros días.

En otros blogs hemos elaborado en torno a estas ideas, blogs que pueden consultarse en la pagina web del Instituto de Estudios Medico Psicologicos (www.iemp.cl).

Dr Ramon Florenzano Urzua

Director Médico IEMP