El Marqués de Sade (1740-1814) fue un noble francés, que murió encarcelado por sus prácticas sexuales extremas con mujeres a quienes torturaba muchas veces hasta matarlas, quien al mismo tiempo fue un escritor que describió estas prácticas, que han sido mostradas hasta hoy como un caso extremo de violación de los derechos de la mujer. Durante la revolución francesa fue encarcelado primero en La Bastilla, y luego en una cárcel-manicomio, el hospicio de Charenton, donde falleció con un delirio paranoide. Bataille escribe acerca de la cercanía del erotismo con la muerte, lo que se demuestra en la vida de Sade: se permitió la expresión de sus pulsiones sexuales en forma ilimitada, y por ello fue encerrado en cárceles y finalmente murió en un manicomio. En la conclusión de su libro, Bataille señala que la última satisfacción del erotismo se da en el momento de la muerte, y que todas las personas se horrorizan al ver un cadáver.
La relación de uso de las mujeres viene desde la antigüedad, y ha sido estudiada por Claude Levy-Strauss en su clásico “Estructuras elementales del parentesco” (Paidos, Buenos Aires, 1949), donde describe como en sociedades primitivas y aisladas, la mujer era posesión de los hombres, primero el padre o los tíos mayores, luego del marido, que era intercambiada o donada por estos como un bien transable. La mujer resolvía problemas para los hombres solteros de la tribu: Levi-Strauss describió tanto los aspectos económicos de estas transacciones, donde la mujer apropiada en el matrimonio soluciona tanto la necesidad erótica del joven soltero, que al casarse obtiene sexo gratis en forma estable y segura, así como una doméstica que le cocina, cuida el hogar y a su progenie. En otro plano, las alianzas matrilineales (el matrimonio entre primas cruzadas por línea materna) aseguró la estabilidad de las familias extendidas, a diferencia de las alianzas patrilineales. Estas diferencias son expresadas en forma diversa en las culturas, como la posibilidad de matrimonio entre judíos eskenazis y sefardíes, tema que es tratado en forma humorística en una reciente serie de Netflix (“La casamentera judía”). Los judíos sefaradíes, provenientes de la península hispánica, mas oscuros de tez, prefieren buscar parejas eskenazis, provenientes de Rusia o Alemania, más rubias y de ojos claros.
El intercambio de las mujeres, como bien transable, existió no solo en las sociedades primitivas, sino que también fue habitual en la antigüedad clásica, y quedó sancionada en el derecho romano como uno de las prerrogativas del “pater familias”. Este disponía, mientras vivía, del trabajo de los hijos sin tener que pagarles, y de sus hijas que podía donar para aumentar el poder de su familia. Las podía negociar para aliarse con otras familias patricias. Esto se dio históricamente desde el medioevo en las políticas matrimoniales de la casa de Habsburgo, que llevò que a fines del siglo XIX mucho de la geopolítica europea tenía dinastías reinantes emparentadas con esa familia. Una de las consecuencias de tantos matrimonios entre primos de primer o segundo grado fue la aparición de enfermedades tales como la hemofilia en la rama española de la casa de Austria. El mismo Marqués de Sade venía de una familia noble, su padre era el Conde de Sade, emparentado con el mariscal-príncipe de Condé. La nobleza francesa tuvo menos “inbreeding” que la española por su ligazón, a través de los normandos, con la inglesa.
¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología? El término sadismo viene de las costumbres antedichas del Marques de Sade, y constituyó por largo tiempo una de las formas de perversiones, que hasta hoy es denominada como “sadomasoquismo”. En sus novelas que fueron un éxito de ventas ya en su vida (Justine y Juliette), describía con lujo de detalles prácticas en las que infligía daño físico o moral a sus parejas, relaciones con niñas menores de edad, y alianzas múltiples. Esto lo llevó a entrar en conflicto con la familia de su mujer, los Montreuil, de la nueva nobleza enriquecida provinciana. Su suegra, al conocer las infidelidades de su yerno, consiguió del rey Luis XVI “lettres de cachet”, que le prohibían acercarse a su mujer y ordenaban su detención si quebraba esa prohibición. En un plano distinto, Georges Bataille ha señalado la relación entre las experiencias eróticas y el misticismo religioso, ilustrándolo con los éxtasis de Santa Teresa. Sade, encontró una salida en la violación sistemática de las prohibiciones religiosas en sus prácticas libidinosas. En la descripción de la fascinación cristiana por la prohibición pecaminosa, los místicos describen la “delectación morosa” frente a la tentación. En una dialéctica hegeliana, el erotismo y la muerte se oponen. En su ultima obra, no novela sino una “crónica judicial” acerca del atentado del Estado Islamico en Paris en un Viernes 13, Emmanuel Carrére (V13: Crónica Judicial, Anagrama, Barcelona, 2023) describe la premeditación del asesinato de cientos de espectadores de un concierto en Paris por terroristas entrenados para matar, y el horror de fiscales, parientes de los muertos y periodistas ante la frialdad con la cual asesinaron a 123 franceses como represalia por las muertes provocadas por el Premier Hollande en el norte de Africa.
¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? Sigmund Freud escribió acerca del Tabú del incesto (Obras completas de Sigmund Freud. Volumen XIII – Tótem y tabú (1913-1914 Amorrortu editores) y señaló como en la horda primitiva los hermanos atacaban al padre para quedarse con la mujer de este, tema que también es central en el Complejo de Edipo. En su obra escrita, Roberto Brodsky describe su relación con su padre, el médico comunista Moisés Brodsky, exiliado en 1973. Bataille relaciona el erotismo con la prohibición del incesto entre familiares cercanos, y Levy-Strauss como vimos antes, desarrolla la prohibición del sexo entre solteros y el levantamiento de esa prohibición en el momento de contraer matrimonio. Las mujeres de la familia que no pueden ser objeto sexual, por transgredir las normas de parentesco, son usadas por padres, tíos o hermanos como un “don”, transable para aumentar el status social o económico de la familia.
Otro elemento interesante en Bataille es la relación de la sexualidad vital que multiplica la especie, con la cercanía a la muerte. Esto lo ilustra con el ejemplo del abejorro que se acerca a la abeja reina para morir cerca de ella, así como con el misticismo carmelitano, donde la renuncia a la sexualidad en esta vida, es recompensada después de la muerte con la contemplación eterna de la divinidad. Renunciar a hoy, para tener la recompensa después de la muerte.
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Ramon Florenzano
Director Médico