Migraciones, odio y perdón.

Las migraciones internacionales aumentan en períodos de convulsión social. Los odios entre pueblos que ocupan los mismos territorios se agudizan, y las venganzas surgen a larga distancia. Personas que habían vivido en forma estable por generaciones tienen que desplazarse, a veces voluntaria, a veces obligadamente. Emmanuel Carrere ha escrito sobre las consecuencias de las migraciones, tanto en libros como ”El Reino” como en “V13”, recientemente comentado en otro blog. La fe en el más allá de los militantes islámicos, que al explosionarse en el atentado conseguían el paraíso musulmán con un harem de huríes vírgenes, chocaba con la humanidad de sus víctimas: eran incapaces de disparar después de mirar a éstas a los ojos. Los ayudistas que arrendaron autos, o casas de acogida seguras para los yihadistas se auto-engañaban diciendo que le estaban haciendo un favor a un buen amigo, sin pensar que estaban colaborando en un atentado terrorista. En el juicio que siguió se sopesó cuidadosamente cuales de los asesinados se dieron cuenta que iban a morir y cuales murieron instantáneamente. Los familiares de los primeros tuvieron derecho a una mayor indemnización si se podía demostrar de que habían experimentado “angustia de muerte inminente”.

Esto se ve tanto global como nacionalmente. La pretensión de ser los primeros ocupantes del Medio Oriente la comparten árabes y judíos, y esa rivalidad lleva a matanzas en Francia, el viernes 13 de noviembre de 2015 en París, en el cual los terroristas árabes tienen la orden de matar a tantos franceses como puedan, buscando especialmente lugares donde pueda haber judíos. La venganza también surge en la Araucanía chilena, donde los auto-designados representantes del pueblo mapuche, oprimido por centurias por los europeos, buscan quemar las propiedades y a veces terminar con las vidas de colonos germanos, para vengarse de la opresión de sus invasores. El proceso penal francés tiene un aspecto sorprendente: la indemnización que ofrece el Estado francés a los familiares de las víctimas del terrorismo: hay un seguro estatal que paga a los parientes o sobrevivientes entre un mínimo de 3000 Euros y un máximo de un millón, sopesando cuidadosamente el daño (una pierna amputada, un trastorno de estrés postraumático). Además, se paga a los fiscales y abogados de la defensa por día de juicio y numero de defendidos, otra apreciable cantidad. Ignoro las provisiones del Estado chileno para defender a los perpetradores y víctimas de la violencia en la Araucania.

La muerte de Salvador Allende sigue siendo tema polémico, 50 años después: el político avezado que muere en La Moneda, abandonado por sus seguidores, es ahora rememorado devotamente por los mismos partidos que no lucharon por defenderlo el 11 de septiembre de 1973. Los terremotos personales para muchos que huyeron al ser elegido Allende, o al morir este, crearon en muchas familias un punto de inflexión que marcó un antes y un después.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Muchos de los asesinos de la masacre de Bataclan pertenecían al “lumpenproletariat” tanto sirio como belga, viviendo en barrios deteriorados, profitando de la asistencia social europea para los migrantes, sin posibilidades de vivir con la calidad de vida de un europeo promedio, y siendo utilizado como carne de cañón por los señores de la guerra del Estado Islámico. La psicopatología de los abogados de la defensa, ilustrada por los abogados defensores del Colegio de Abogados, muchos de los cuales simpatizaban con la causa islámica, por haber nacido en países musulmanes, o por encontrarse un gozo sádico en describir las atrocidades cometidas por los asesinos, es también de interés.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? Sigmund Freud venía de una familia de migrantes, perseguidos por el fantasma de los progroms en Ucrania y Rusia, que se refugiaron en una Viena supuestamente abierta a todos los pueblos del Imperio Austrohúngaro. Alrededor de la crucial década de 1970 a 1980 muchos psicoanalistas chilenos migraron fuera de nuestro país, rehaciendo su vida en diversos continentes. Algunos retornaron después a Chile, otros hicieron el resto de su vida fuera. Una pérdida neta para el florecimiento de esa disciplina en Chile. En su última novela, Isabel Allende (El Viento conoce mi nombre, Penguin Random House, Santiago de Chile, 2023), rememora los días del Anchluss, la anexión de Austria por Alemania y la persecución a los judíos, que debieron emigrar bruscamente al Reino Unido, EEUU o (los menos) a Sudamérica, muy pocos a Chile. Por su larga residencia en EEUU, Isabel Allende agrega episodios sobre las migraciones desde Centroamérica hacia los EEUU, los maltratos recibidos por mujeres salvadoreñas en el país del norte, los intentos de algunos por conseguir ayuda legal para los hijos separados de sus padres, que quedan al sur del Rio Grande mientras que los huérfanos no tienen como subsistir en California.

En la página web del IEMP hay otros blogs sobre estos temas, que pueden ser consultados en http://www.iemp.cl.

Dr. Ramon Florenzano Urzua
Director Medico

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