Nueva Constitución, anormalidad y nuevos aires

Blog 15/08

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En una novela referente a la redacción de la nueva constitución, Elizabeth Subercaseaux (La Constitución del Golf, Catalonia, Santiago de Chile 2023) la abrevia “CDG” en contraste al primer intento, fallido de hace dos años. Allí se ríe de la aristocracia tradicional y de sus intentos de aggiornarse revisando en forma sistemática el articulado de la constitución propuesta por expertos en un proceso en el que en vez de la Tia Pikachu, Fernando Atria y la Machi Francisca, opinan Pito Balmaceda, Alberto Larraín Errázuriz e incluso dos representantes del Partido Comunista y del Frente Amplio. La falibilidad de los grupos humanos que dependen de una opinión publica oscilante es subrayada por este libro, asi como por los asesinatos estudiados por la ciencia forense, o por las muertes violentas de candidatos presidenciales.

La conformación de grupos humanos, hoy son denominados “grupos de tarea”, castellanizando la expresión inglesa “Task Force”. En nuestro blog anterior nos referíamos hablando de Burkeman, al término alemán (Eigenzeit) que significa el tiempo que toma un proceso: el preparar un nuevo texto toma un tiempo, que debemos administrar deliberadamente. Los ciclos naturales, que incluyen al hombre, se suceden unos a otros en tradiciones religiosas muy antiguas, como en la Persia de Zoroastro, en el cual los principios del Bien y del Mal se enfrentan por largos períodos de tiempo. Finalmente, Yahura Mazda el principio del bien triunfará sobre el señor del mal, Angrya Maygu. Esta lucha reaparece en las diversas religiones monoteístas del Levante, y en la religión laica del marxismo, donde la dialéctica hegeliana es llevada a su instauración en la tierra, como señala Carlos Marx en el último capítulo del primer tomo del Capital, donde afirma que el capitalismo es necesario para promover el camino hacia el Hombre Nuevo, producto de la fusión de dos mundos. La diferencia entre la antigua doctrina persa que reconoce dos principios divinos opuestos, el Bien y el Mal, y la cosmogonía judeocristiana, es que la segunda cree en un solo Dios, pura bondad, y atribuye al hombre el origen del pecado, producto de la desobediencia en el Jardín del Edén. Tanto los persas como los judíos creen en un futuro trascendente, en esta tierra los primeros y en los cielos los segundos. La triada griega de Saber, Belleza y Amor es sintetizada en el amor que en la estatuaria griega es primero de los cuerpos, luego de las almas y finalmente el amor de Dios. Desde Eros, pasando por Dionisios hasta el llegar a la divinidad.


El sacerdote, historiador y poeta español Pablo D´Ors, en su libro “Biografia de la Luz” (Catalonia Gutenberg, Barcelona, 2021) señala la centralidad del encuentro en el desierto de Cristo con el demonio, quien lo tienta pidiéndole que vuele hacia lo alto en Jerusalén, y luego caiga a tierra sin lastimarse, acallando las dudas de los sacerdotes y fariseos. Cristo le contesta “No tentarás al Señor tu Dios”. Todos estamos acechados por la triple tentación del poder, el dinero y sobre todo por el reconocimiento de los demás. Burkeman insiste en la capacidad de enfocar nuestra atención en nuestra conciencia, y en eliminar distractores, tales como pantallas, o un Gmail que llega cuando estamos trabajando, o en gozar de observar un bello atardecer en pareja. Tanto D´Ors como Burkeman subrayan la importancia de administrar bien el tiempo de vida restante, usando el silencio y la distancia de los centros urbanos para ponerse en contacto con la divinidad. El Dios judeocristiano pide fidelidad a sus seguidores, y los recompensa con el premio de la vida eterna. La experiencia de la soledad y del desierto, desde algunos profetas veterotestamentarios hasta San Juan Bautista, son ejemplos de lo anterior. El reconocer los límites de la vida ayuda a evitar los “distractores”, como la adicción a las pantallas, y centrarse en usar el tiempo restante en lo relevante. Dice también Burkeman que nunca “tenemos tiempo” sobrante, y que solo nuestra obsesivo planeamiento nos hace pensar que el tiempo sobra: cualquier tarea sustantiva toma más tiempo del planeado.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? En cualquier grupo humano, nos dicen los estudios epidemiológicos hay una mayoría de personas normales, y un tercio que tienen problemas psiquiátricos. Entre estos están los “locos”, o psicóticos, y los “bandidos” o psicópatas. Así sucedió en la Rusia zarista con personajes como Rasputín, el pope loco favorito de la zarina, y revolucionarios como Lenin o Trotsky. Todos ellos tienen equivalentes en las revoluciones latinoamericanas que tratan de emular al país que Salvador Allende llamaba “nuestro hermano mayor”. Los grandes conquistadores persas, medos o macedonios, pensaban en las dinastías que formaban, como lo hizo por ejemplo Darío I. En la mente de los seguidores de Yahwé, sin embargo, predominaba la fidelidad al dios único cuyo nombre no se podía pronunciar. Al volver del cautiverio de Babilonia, 460 años antes de Cristo, los hebreos retornados procedieron a la reconstrucción del Templo, expulsando a aquellos que habían adoptado costumbres extranjeras. Hoy vemos esto en los fundamentalismos de derecha (Trump en EEUU) que vuelve a “hacer America grande”.


¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? El encuentro psicoterapéutico para Freud se relaciona con el aislar un lapso de 45 o 50 minutos en los cuales la diada paciente-analista se concentra en el libre flujo de las asociaciones del primero. Esta atención flotante permite reconocer patrones de pensamientos, emociones o conducta que posibilitan el cambio. Las teogonías asirias reaparecen en la historia del pueblo de Israel, y la costumbre ideada por Nabucodonosor de trasladar poblaciones enteras de un lugar a otro del imperio persa se encuentran en la historia del cautiverio de Babilonia: allí las tradiciones asiria y hebrea se funden en leyendas que llevaron en la práctica a la coexistencia de naciones rivales, lo que llega en la historia del Levante hasta nuestros días. La coexistencia del pueblo chileno con los reches es un ejemplo local.

En la página web del Instituto de Estudios Médico Psicológicos (www.iemp.cl/información) hay otros blogs sobre estos temas.

Ramon Florenzano
Director Médico IEMP

Cuatro mil semanas, administración del tiempo, cercanía a la muerte.

En un reciente best seller del New York Times, Oliver Burkeman (Four Thousand Weeks, Time Management for Mortals, Picador, Nueva York, 2021), plantea que una persona que llega a los 80 años ha vivido 4000 semanas. De ahí saca una serie de conclusiones acerca de cómo administrar mejor el tiempo restante que le queda a cada uno. Los más jóvenes tienen muchas semanas por delante. Los de mediana edad, menos, y los que superan los 70, pocas. La fantasía de muchos es que, si se trabaja más, se llegará a un momento en el cual se habrá cumplido la tarea: un ejemplo son los mensajes recibidos vía E-mail: si uno se dedica a contestarlos todos, llegará un momento en el cual la casilla estará vacía. Esto no es así: muchas personas escriben solicitando ayuda para responder dudas que ellos podrían contestar solos. Si uno los ayuda y les resuelve el problema, seguirán solicitando más auxilio. Es mejor no contestar los correos que no sean estrictamente necesarios para uno, lo que hará que las personas dejen de pedir socorro. Si es realmente importante para ellos, pueden llamar por celular directamente. Todos estamos constantemente decidiendo, como Martin Heidegger nos señala en “Ser y Tiempo”, que hacer con nuestra finitud: decidir etimológicamente significa “cortar el tiempo”, lo que hacemos cada día, minuto a minuto. Los seguidores de Heidegger insisten en la importancia de reconocer la finitud del tiempo, y de administrar lo mejor posible lo que nos queda, sea con la familia, sea en lugares que queremos volver a ver antes de desaparecer de esta vida. La palabra inglesa “procastination” es importante, ya que subraya la resistencia inconsciente a terminar una tarea de cuyo resultado no estamos convencidos.

La administración del tiempo se ha transformado en una actividad lucrativa para los coaches y los autores de libros de auto ayuda. El libro de Burkeman trata de ir más allá de esto, comentando como en la Edad Media, los siervos de la gleba cultivaban las tierras del señor feudal, y tenían una pequeña parcela de una hectárea para ellos. Al ponerse el sol, debían entrar a su casa sus animales porque si los dejaban fuera, podían ser comidos por los lobos u otros animales depredadores que rondaban en la oscuridad. No se podían bañar sino en los riachuelos cuando había buen tiempo, y debían soportar la oscuridad hasta el siguiente amanecer. Otros autores ingleses han señalado ya en el siglo XIX que los homo sapiens no debemos postular a ser dioses, sino aceptar que el ser verdaderamente humano es aceptar los propios límites. Hay un término alemán (Eigenzeit) que significa el tiempo que toma un proceso: tenemos un tiempo para vivir, que debemos aprovechar deliberadamente. Burkeman da diversos ejemplos de personas que han dejado cómodas posiciones académicas para irse a lugares agrestes para llevar una vida natural, encendiendo el fuego cada mañana para calentar la casa y cocinar. Hay un momento en la vida dice, en el que hay que renunciar a las comodidades de la vida urbana y confrontar la propia finitud, reduciéndose a lo esencial. Agrega que es importante reconocer que todos creemos tener derecho a prolongar nuestra vida lo mas posible, a pesar de la evidencia de que puede terminar en cualquier momento: uno podría haber pasado por el lugar donde hubo un tiroteo y murieron tres transeúntes hace un día. Cuando uno fue no paso nada: de allí concluye que debemos vivir cada minuto como si fuera el ultimo de nuestra vida, gozosamente. Tal como quienes reciben un pago mensual pagan primero sus deudas obligadas para luego utilizar el dinero restante en vivir y finalmente en ahorrar, dice que la administración del tiempo implica hacer temprano lo obligatorio, para luego acometer el tema personal mas importante dedicándole una hora del mejor tiempo matutino, antes de salir fuera de la casa.


¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Muchos de quienes tratan de administrar cuidadosamente sus días, sus meses y sus años de vida para sentirse más productivos cumplen con los criterios de los últimos CIE o DSM para personalidades obsesivas. Pasan las horas iniciales del día planeando lo que harán, y en la noche revisan sus listados y check marks para ver si cumplieron sus metas. Burkeman dice que finalmente se transforman en robots que atraviesan la vida sin vivirla por cumplir con su preprogramación. La relación con los rasgos obsesivos de personalidad es clara. La ilusión de que una vez que uno termine con la lista de “Cosas por hacer” va a tener tiempo para descansar tranquilamente es eso: una alucinación. Mientras uno despeja los pendientes, se va acumulando una nueva carga de peticiones, y el tiempo para limpiarla se desperdicia en cosas menores, sin centrarse en las tareas realmente importantes: un artículo por escribir, o una presentación importante por preparar. Por eso, el dicho en inglés “First things first” apunta a completar las tareas importantes primero, y las menores después: como en el clásico ejemplo del frasco de vidrio que debe ser llenado con rocas, piedrecitas y arena, hay que comenzar por las rocas, luego las piedrecillas y finalmente la arena.


¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? Ya Sigmund Freud señaló que la salud mental era obtener un equilibrio entre amar y trabajar (Lieben und Arbeiten): una vida plena implica amar a los semejantes (por lo menos a la pareja) y trabajar para auto-mantenerse. Carl Rogers posteriormente agregó que había un tercer elemento: jugar (distraerse, vacacionar, descansar los finde). La reflexión de la terapia psicoanalítica permite profundizar en las metas vitales últimas de cada persona, volviendo así a ñla preparación para la muerte. El mismo Sigmund Freud, ya en Londres, nostálgico de Viena, decidió que no quería seguir viviendo y le pidió a su médico y amigo, Max Schur, que le suministrara una dosis mortal de morfina. Una de las características de la verdadera amistad es saber compartir la vida y también reconocer cuando ha llegado el momento de alejarse.

En la página web del Instituto de Estudios Médico Psicológicos hay otros blogs sobre estos temas, que pueden accederse en el link http//www.iemp..cl/informacion. .

Ramon Florenzano
Director Médico IEMP