Fe, esperanza y caridad

En el catecismo de la Iglesia Católica católica las tres virtudes teologales son la Fe, la Esperanza y la Caridad. La primera es la que encamina la vida de la persona hacia su creencia de que hay una vida después de la muerte. La esperanza ancla su curso vital terrenal a un feliz desenlace al extinguirse al verse llegar al pórtico de san Pedro, y la caridad, que es la única que persiste siempre, en la preocupación por el prójimo, vivo o difunto. La cercanía de la muerte tiene un cariz esperanzador en este texto.

En su novela ya comentada en blogs anteriores, Thomas Mann (Europa Press , El Mundo. Madrid, 2008) describe la fe de los pacientes del Sanatorio Beckdorf en Davos en sus médicos, la esperanza de que estos serán capaces de curarlos, y la caridad en la preocupación por los otros pacientes. Thomas Mann en otras obras como “La muerte en Venecia” o “Mario y el Mago” elabora el choque entre la vida de la persona común y los grandes eventos históricos: la plaga de cólera en Venecia, el advenimiento del fascismo de Mussolini en Mario y el Mago. En esta ultima el Mago es el Duce, que fascina a los italianos con su magnético discurso, y Mario es el hombre común que se rebela ante el dictador. En Latinoamérica también hemos conocido lideres que encantan a las multitudes con su fácil palabra, pero que luego oprimen a sus pueblos.

Las virtudes teologales se encuentran estrechamente emparentadas con las cardinales, y el magisterio enseña que son imbuidas en cada cristiano en el momento del bautismo. El nuevo catecismo (Prensa Vaticana, 1995) en su versión española (Buenos Aires 2010) actualiza la visión tradicional del Catecismo con la orientación dada por el Concilio Vaticano II en 1968. La tradición de muchas iglesias, incluyendo la judía y la musulmana, es el imbuir en la persona desde pequeño la esperanza en un Mas Allá, que permite sobrellevar las penurias de la vida terrenal. El marxismo, por su parte, tiene una visión materialista histórica que dice que los pueblos deben buscar su felicidad acá después de la revolución.

¿Qué tiene esto que ver son la psicopatología? En la antedicha obra de Thomas Mann (La Muerte en Venecia, Edhasa, Barcelona, 2008), se explaya en el encanto mortífero de la ciudad del Véneto. El protagonista Gustav von Aschenbach, alemán como Hans Starp en la Montaña Mágica, pasa una temporada en la ciudad donde hay un brote de cólera. A pesar de ello, persiste en quedarse al encontrar un adolescente que lo atrae profundamente. Las relaciones homosexuales no eran al escribir su texto tan aceptadas como hoy día, y en forma bastante explicita Mann describe la atracción de un hombre mayor hacia un hermoso adolescente. A pesar de estar consciente de la epidemia, Von Aschenbach se queda en la ciudad. En su ultima obra “ En agosto nos vemos” García Marquez (Penguin Random House, Barcelona, 2024) habla, al revés, de una mujer colombiana felizmente casada, pero que en su viaje anual a visitar la tumba de su madre, tierne sexo casual con un desconocido. A diferencia del adolescente veneciano, acá solo busca un encuentro fortuito en el cual se entrega a un goce frenético, que contrasta con la placidez del sexo conyugal.


En un plano distinto, en “Neurociencias” (Lina Meruane y Megan McDowell, Graywolf Press, 2021) muestran la concepción actual de la enfermedad, hablando de lo que Sigmund Freud llamó “el misterioso salto del alma al cuerpo”, bajo la luz de los conocimientos sobre inmunidad y enfermedad. Los glóbulos blancos son un sistema de limpieza corporal que constantemente recorren el cuerpo a travñes de loos vasos sanguíneos, buscando células extrañas para eliminarlas, y mantenernos afebriles y sanos. Pero si el sistema falla y reconoce equivocadamente una célula propia confundiéndola con una extraña, aparecen los trastornos autoinmunes, que en el sistema nervioso se puede llamar esclerosis en placas. La protagonista tiene un desorden de este tipo, y debe someterse a sofisticados exámenes imagenológicos para saber lo que le sucede cuando tiene problemas para escribir. En el plano interpersonal, el texto muestra la diferencia que el personal del instituto neurológico donde acude la protagonista, entre los blancos nacidos en los Estados Unidos y los pacientes que han migrado desde Chile exiliándose de la dictadura de Pinochet.

¿Que tiene esto que ver con el psicoanálisis? En su obra corta recién aludida, Thomas Mann contrasta negativamente las anteriores virtudes teologales: el maestro que pierde la Fe en sus capacidades como director de orquesta, la esperanza en la pervivencia de la ciudad de Venecia al descubrir a pesar de la alta mortalidad de la epidemia (88% de quienes enfermaban morían). Este porcentaje aumentaba porque las autoridades no querían ahuyentar a los turistas, y la caridad cuando. Gustav trata de avisar a sus conocidos que están en la ciudad de que se vayan a tiempo. Gustav Mahler fue psicoanalizado por Freud, quien enfrentó la incapacidad repentina del músico de componer, llamada también “parálisis del escribano”. El espíritu de los creadores trata de sacar adelante sus obras, mientras que el decaimiento corporal los limita. La sordera de Beethoven es otro ejemplo. Compuso su Novena Sinfonìa estando completamente sordo. En ”Neurociencias¨, de Lina Meruane y Megan McDowell (Graywolf Press, Minnesota, 2021) la protagonista intenta seguir trabajando en su tesis doctoral a pesar del cuadro neurológico que avanza. Ella y su pareja El viven en un mundo de inmigrantes latinos en los Estados Unidos, exiliados de la dictadura militar, piensan en castellano y hablan en inglés, y deben acudir a médicos en hospitales computarizados para explicar como sus experiencias vitales consumen sus cuerpos con el recuerdo de sus traumas. El trauma mórbido gatilla recuerdos de las experiencias pasadas de la protagonista, cuando fue abusada por los esbirros de la dictadura militar.En otros blogs nos hemos referido a estos y otros temas similares, que pueden ser consultados en iemp.informacion. blog/iemp)

Dr Ramon Florenzano Urzúa
Director Médico IEMP

Enfermedad, muerte y lucha por la vida.

La novela de Thomas Mann “La Montaña Mágica” (Europa Press , El Mundo. Madrid, 2005) mencionada en blogs anteriores, ilustra detalladamente el momento en que la enfermedad respiratoria pierde las batalla y la muerte se hace inminente. Los pacientes del sanatorio Berghof en Davos siguen luchando, pero los médicos y amigos saben que la vida está perdida. A Joachim, el primo militar del protagonista Hans Castorp le sucede esto. Le permite este episodio a Mann reflexionar sobre la falta de conciencia del paso del tiempo en los enfermos o en los ancianos: nos sentimos jóvenes a pesar de saber, objetivamente que alcanzamos una edad avanzada edad. Un personaje tras otro, como el millonario holandés Peepkorn llegan como visitantes para contraer el bacilo de Koch y terminar sus días en el sanatorio. Se distancian progresivamente del “mundo real”, el mundo de “allá abajo”. En la Suiza contemporánea también se ha constituido, desde hace más de 100 años, al formarse la Liga de las Naciones, hoy día Naciones Unidas, un mundo aparte, internacional y con sus propias reglas.
Sus habitantes toman los conflictos mundiales con cierta distancia, ya que los han visto repetirse a lo largo de los años.

La muerte es el marco de la vida, y puede llevar a un desenlace prematuro, como lo fue en en Chile el deceso de Sebastián Piñera, y en Rusia la de Alex Navalny, recordándonos a “Crónica de una muerte anunciada” de García Márquez, o llevar a sucesivas etapas que debilitan el cuerpo y el espíritu del paciente. Este puede constatarse a diario como sus síntomas progresan insensiblemente, y trata de aparentar frente a los otros una normalidad que sabe inexistente. El paso del tiempo y el avance de las enfermedades son inexorables. En otro contexto, hemos reflexionado sobre como en curso del ciclo vital se deviene de más a menos, al sentirse limitados y saber que los demás también reconocen el paso del tiempo en los mayores. En el caso del libro de Mann, todos los huéspedes del Sanatorio saben que se acercan mas rápidamente algunos, mas lentamente otros, a su fin. Se sigue llevando una vida de “ricos y famosos”, pero con evidencia objetiva de que esta vida tiene un plazo. En el Festival de la Canción de Viña del Mar de este año, hemos presenciado una esplendida performance del gran cantante de ópera Andrea Bocelli, hoy dia ciego, que recibió un homenaje de un público impresionado por la mantención de su maravillosa vox y talento musical, al mismo tiempo que es acompañado por una joven soprano y por su hijo Matteo Bocelli, quien espera ser su sucesor.

¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología? Tal como las enfermedades respiratorias siguen un curso previsible, las emocionales también lo hacen. El desgaste del cerebro del alcohólico o del drogadicto a lo largo de los años lleva a complicaciones bien reconocidas por los especialistas, que pueden anticipar lo que sucederá a lo largo de los años. Muchos no escuchan esas advertencias, y terminan sus días antes de tiempo. Los avances sean psicofarmacológicos, sean de intervenciones psicológicas, lentamente consiguen mejores tasas de sobrevida.

¿Qué tiene que ver esto con el psicoanálisis? Sigmund Freud señaló como factores inconscientes pesaban para el consumo crónico de sustancias tóxicas, lo en su caso personal no fue el alcohol, sino el tabaco, A pesar de ello, fumó puros hasta que estos produjeron un cáncer de mandíbula, que le llevò a numerosas intervenciones quirúrgicas y a la larga terminó ocasionándole la muerte. Un psicoanalista suizo, Carl Jung, también vio como su obra científica y su enfermedad se vieron afectadas por la el comienzo de la II Guerra Mundial, que lo obligó a huir a Inglaterra.

En blogs anteriores nos hemos referido a estos y otros temas similares, que pueden ser consultados en (iemp.informacion.blog/iemp).

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Médico IEMP