Enfermedad, muerte y lucha por la vida.

La novela de Thomas Mann “La Montaña Mágica” (Europa Press , El Mundo. Madrid, 2005) mencionada en blogs anteriores, ilustra detalladamente el momento en que la enfermedad respiratoria pierde las batalla y la muerte se hace inminente. Los pacientes del sanatorio Berghof en Davos siguen luchando, pero los médicos y amigos saben que la vida está perdida. A Joachim, el primo militar del protagonista Hans Castorp le sucede esto. Le permite este episodio a Mann reflexionar sobre la falta de conciencia del paso del tiempo en los enfermos o en los ancianos: nos sentimos jóvenes a pesar de saber, objetivamente que alcanzamos una edad avanzada edad. Un personaje tras otro, como el millonario holandés Peepkorn llegan como visitantes para contraer el bacilo de Koch y terminar sus días en el sanatorio. Se distancian progresivamente del “mundo real”, el mundo de “allá abajo”. En la Suiza contemporánea también se ha constituido, desde hace más de 100 años, al formarse la Liga de las Naciones, hoy día Naciones Unidas, un mundo aparte, internacional y con sus propias reglas.
Sus habitantes toman los conflictos mundiales con cierta distancia, ya que los han visto repetirse a lo largo de los años.

La muerte es el marco de la vida, y puede llevar a un desenlace prematuro, como lo fue en en Chile el deceso de Sebastián Piñera, y en Rusia la de Alex Navalny, recordándonos a “Crónica de una muerte anunciada” de García Márquez, o llevar a sucesivas etapas que debilitan el cuerpo y el espíritu del paciente. Este puede constatarse a diario como sus síntomas progresan insensiblemente, y trata de aparentar frente a los otros una normalidad que sabe inexistente. El paso del tiempo y el avance de las enfermedades son inexorables. En otro contexto, hemos reflexionado sobre como en curso del ciclo vital se deviene de más a menos, al sentirse limitados y saber que los demás también reconocen el paso del tiempo en los mayores. En el caso del libro de Mann, todos los huéspedes del Sanatorio saben que se acercan mas rápidamente algunos, mas lentamente otros, a su fin. Se sigue llevando una vida de “ricos y famosos”, pero con evidencia objetiva de que esta vida tiene un plazo. En el Festival de la Canción de Viña del Mar de este año, hemos presenciado una esplendida performance del gran cantante de ópera Andrea Bocelli, hoy dia ciego, que recibió un homenaje de un público impresionado por la mantención de su maravillosa vox y talento musical, al mismo tiempo que es acompañado por una joven soprano y por su hijo Matteo Bocelli, quien espera ser su sucesor.

¿Qué tiene que ver esto con la psicopatología? Tal como las enfermedades respiratorias siguen un curso previsible, las emocionales también lo hacen. El desgaste del cerebro del alcohólico o del drogadicto a lo largo de los años lleva a complicaciones bien reconocidas por los especialistas, que pueden anticipar lo que sucederá a lo largo de los años. Muchos no escuchan esas advertencias, y terminan sus días antes de tiempo. Los avances sean psicofarmacológicos, sean de intervenciones psicológicas, lentamente consiguen mejores tasas de sobrevida.

¿Qué tiene que ver esto con el psicoanálisis? Sigmund Freud señaló como factores inconscientes pesaban para el consumo crónico de sustancias tóxicas, lo en su caso personal no fue el alcohol, sino el tabaco, A pesar de ello, fumó puros hasta que estos produjeron un cáncer de mandíbula, que le llevò a numerosas intervenciones quirúrgicas y a la larga terminó ocasionándole la muerte. Un psicoanalista suizo, Carl Jung, también vio como su obra científica y su enfermedad se vieron afectadas por la el comienzo de la II Guerra Mundial, que lo obligó a huir a Inglaterra.

En blogs anteriores nos hemos referido a estos y otros temas similares, que pueden ser consultados en (iemp.informacion.blog/iemp).

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Médico IEMP

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