PAX ROMANA, ESTABILIDAD Y CRISTIANISMO.

En su enciclopédica obra “El Emperador de Roma” (Editorial Critica, Madrid 2023), Mary Beard hace un meticuloso estudio de cómo se generó el Imperio Romano, que mantuvo por tres o mas siglos la estabilidad del Mediterraneo, desde Portugal hasta el Ponto, y desde Irlanda hasta Abisinia. Muestra asimismo el rol de generosidad de los emperadores, que agasajaban al pueblo romano con grandes banquetes en espacios públicos, manteniéndolos contentos y co-optando asi a los tribunos de la plebe”, como lo hizo el mismo Julio César, modelo para los siguientes emperadores. Estos banquetes pasaron a ser el centro de la vida cortesana, sea en Roma o en los refugios de los emperadores, como la isla de Capri, donde los huéspedes locales o acompañantes del soberano se divertían, planeaban estrategias bélicas, o eran envenenados si los catadores no detectaban la sustancia tóxica. La arquitectura de los palacios imperiales era intricada y confusa, porque se iban edificando paulatinamente, dependiendo de las peculiaridades de cada gobernante, los cuales a veces recibían cada mañana a sus súbditos, u otras ocultaban sus aficiones, como Tiberio lo hizo en Capri para no mostrar a los romanos su interés por los jovencitos. La cercanía al emperador determinaba la suerte tanto de senadores y militares, como de esclavos, mujeres cercanas a la esposa y amantes del gobernante, y los libertos, que constituían un numero invisible porque circulaban por subterráneos sin sdr visto por los dignatarios. La elite senatorial y militar tenía una clase letrada, compuesta por libertos: Horacio era hijo de un liberto, que escribían cartas, conservaban bibliotecas y eran enviados a las provincias distantes a supervisar como se obedecía al emperador. Notas sobre Galeno, el médico imperial, y sobre las cartas de Marco Aurelio, emperador y filósofo de la escuela estoica, son también capítulos interesantes. El imperio romano tenía una administración compleja, en la cual los ciudadanos de sus cuarenta provincias tenían autoridades locales, pero cada comunidad podía recurrir directamente al Emperador, sea yendo a verlo a Roma o (mas frecuente= escribiéndole. En la capital eran escribas, muchas veces esclavos, quienes preparaban las respuestas, que a veces eran visadas por el soberano. Esto lo hacían los trabajadores obsesivos, como Claudio o Adriano, mientras que otros simplemente esperaban que sus representantes locales decidieran por ellos.

  1. La Pax Romana ha sido imitada en el siglo pasado por los Estados Unidos con la Pax Americana, en la cual los Estados Unidos, después de la victoria de los Aliados en la II Guerra Mundial, pudieron mantener un mundo monopolar que permitió un periodo de auge global, tanto para vencedores como vencidos, tanto para americanos como para los países de la NATO. Solo el siglo XXI ha visto como ese equilibro parece derrumbarse hoy día. Tal como antes en Roma, Washington es el centro del poder, y los habitantes del Distrito Federal han visto asesinatos de dignatarios extranjeros, como fue el de Orlando Letelier, con consecuencias aciagas para Augusto Pinochet. Los presidentes de los Estados Unidos tienen la misma necesidad de los emperadores romanos de estar custodiados cuidadosamente, pero al mismo tiempo mostrarse en públicos para asegurar su re-elección. La diferencia está en que en Roma predominaba el mantener la línea dinástica (de los Antoninos, por ejemplo), mientras que en América la importante es asegurarse que el presidente o su partido siga en el poder. En nuestra realidad local, la cercanía al presidente, sus ministros, los alcaldes u otras personas con poder real o aparente es importante para el resto de los ciudadanos. El sacarse un selfie con alguna de estas personas es un trofeo para exhibir después a las amistades. El tener progenie que se incorpora a trabajar cerca de los gobernantes o poderosos influye en las familias que pasan desde la plebe a la pequeña burguesía. En todo caso, el sistema romano, que usaba la palabra “cliente” para referirse a los gobernados que recurrían al emperador, ha sido utilizado tanto en política para hablar de quienes apoyan a los candidatos a alcalde para luego pedirles algo cuando son electos, o en medicina para hablar de los paciente que pagan al médico para que solucione sus problemas.
  2. La estabilidad de Roma hizo posible la expansión del cristianismo, desde una secta mesiánica judía más, a su difusión por todos los rincones del imperio, después del Edicto de Constantino. La tradición romana de alimentar a grandes grupos humanos, aparece en los Evangelios mostrando a un Jesús que con algunos pocos peces alimenta a una muchedumbre de seguidores. El politeísmo romano permitió que este “dios desconocido” tuviera seguidores en Roma, y surgieran desde las catacumbas a ser la religión oficial del Imperio. En las obras de arte de esa época aparecen caricaturas que muestran a los primeros cristianos, así como la aparición del símbolo de la Cruz, inexistente en Roma: el morir crucificados era una costumbre judía.
  3. ¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Algunos emperadores eran anormales, como Heliogábalo, quien planteaba surtidas extravagancias a su corte, como alimentarse de pétalos de rosa, o Calígula, nombrando cónsul a su caballo. Un caso clásico de megalomanía fue el de Nerón, quien construyó una gigantesca estatua de oro de si mismo, o hizo quemar la ciudad para cantar al son de la lira. Posteriormente los gobernantes son escrutados por los psiquiatras o psicólogos, buscando signos de deterioro mental, de psicosis o de psicopatía. Los actuales presidentes de Estados Unidos y de la Unión Soviética son ejemplos de ello.
  4. ¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? El rol de la madre del emperador fue importante en el caso de Cornelia, la madre de Julio César, o de Livia, la de Trajano. Las matronas romanas tenían los mismos derechos que los patricios, pero no podían entrar al recinto del Senado. Las madres tenían una cercana relación con sus imperiales hijos, pero no vacilaban en envenenar a los pretendientes al trono, fueran sobrinos o hijos adoptivos, como lo hizo Mesalina. En blogs anteriores nos hemos referido a la vida de Robert Oppenheimer, personaje clave en el diseño de la bomba atómica, glorificado hasta el final de la II Guerra, y vilipendiado en el período de caza de brujas de postguerra con el ascenso del anticomunismo, por sus simpatías de izquierda. Es interesante que finalmente, su muerte se debió a un cáncer de paladar producto de su incesante consumo de tabaco a lo largo de los años, lo mismo que le sucedió a Sigmund Freud.
  5. En blogs anteriores, nos hemos referido a estos temas, y pueden consultarse en nuestra página web (iemp.informacion. blog).

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Medico IEMP

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