Decamerón, Edad Media e Hipocresía

En una nueva producción de Netflix de la obra clásica de Giovanni Bocaccio El Decamerón (Penguin Clasicos, Barcelona,2008), se relatan las historias contadas por un conjunto de siete damas y tres varones que huyen de la epidemia de la peste bobónica en Florencia a un refugio campestre, donde se deleitan con los paisajes bucólicos de la campiña italiana y entretienen relatando historias en sus reuniones vespertinas. Es interesante la correlación cronológica entre el Decamerón y el texto equivalente árabe de las Mil y Una Noches. El Decamerón fue escrito por Boccaccio entre 1348 y 1353. Los cuentos de las mil y una noches son anteriores, procediendo sus primeras versiones del siglo XIII. Ambos documentos están dentro de la tradición de “libros enmarcados”, o sea de un relato dentro de una historia mayor, en un caso los relatos de los tres varones y siete amigas pasando el tiempo en una villa en Fiesole, Italia, y el otro los cuentos que Scherazade le contaba cada noche al sultán su esposo, Las historias ilustran el rol dado a la atracción entre ambos sexos y las diferentes argucias que utilizaban los enamorados para reunirse sin romper las apariencias sociales. La mirada machista predomina, al considerar a las mujeres sirvientas de los hombres, sea en los menesteres domésticos como en sus inquietudes sexuales.

En una obra distinta, Kara Gnode (“Theory of (not quite) every thing”), publicada en 2023 por Harper en Nueva York, se explaya sobre otro tema de interés, el mundo de las matemáticas, donde dos hermanos, Mimi y Art representan, ella la búsqueda de pareja de una joven que teme quedar solterona, y el la rigidez de un hermano que busca generar un algoritmo para encontrar una buena pareja. Cuando ella conoce a un candidato que la atrae, Art se opone porque no siguió el protocolo de salir con cierto número de citas (como en nuestro actual Tinder) y conoció a su. pretendiente por casualidad. El desenlace se complica al tener ella que elegir entre cuidar de su hermano Art, como siempre lo había hecho, y mantener su emparejamiento con Frank, quien resulta no ser tan “trigo limpio” como ella creía. El amor fraternal y el de pareja entran en conflicto, y Mimi debe buscar una solución de compromiso entre ambos.

La hipocresía ha sido definida como la reverencia que el vicio hace a la virtud: En las historias del Decamerón, se muestra la necesidad de mantener las apariencias, aunque en los conventos tanto novicios como sabios abades aprovechen la oportunidad cuando una hermosa campesina aparece en el austero marco del monasterio, sus oraciones a la hora prima y su aislamiento de personajes del sexo opuesto. La tentación tiene rostro de mujer, tanto en la Edad Media como en nuestros días. Algunos partidos políticos, como el comunista, desde los días de la Pasionaria en España de los 1930, o con voceras de gobierno atractivas como en el Chile actual, han usado el interés del público masculino en damas atractivas. Otro elemento que las historias de Boccacio relevan una y otra vez, es la hipocresía de los frailes, a quienes describe como hombres débiles que se refugian en los conventos para disfrutar de alimentos y protección nocturna, y que al confesar a sus parroquianas las asustan con el infierno para que ellas no cumplan con sus deseos carnales.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Los bribones, que sorprenden a los buenos ciudadanos con su trucos para llegar a ver en primera línea los acontecimientos multitudinarios, son ilustrados por los tres amigos “Tedescos”, que llegan a Treviso cuando la muchedumbre contemplaba un milagro de San Arrigo, el patrono de la ciudad, y simulan, uno, ser un paralítico y sus dos , los acompañantes que lo llevan al Santo para que lo cure. Esta maniobra sería rotulada como psicopatológica por los psiquiatras actuales. ¨La necesidad tiene cara de hereje” como dice el antiguo dicho. Los trucos para aprovecharse de una hermosa damisela cuando esta es desposada por un rico abogado en Pisa, pero que no tiene ya energías, por su edad para satisfacerla, y que es raptada por un robusto corsario que si le da lo que ella necesita, muestra como la psicopatía puede ser recompensada. El cuidado de las jóvenes casaderas es confiado primero a sus padres, pero si estos faltan, lo que sucedía frecuentemente en esos años muy previos a la unificación italiana, con frecuentes guerras entre regiones, corresponde a los amigos hacerse cargo.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? Los triángulos, sean edípicos o conyugales, son el trasfondo que Sigmund Freud encontró en los casos que el veía en su practica clínica en Viena, y que reaparece tanto en el Decamerón como en las Mil y Una Noches. En las historias relatadas en el primer libro, un triangulo frecuente es entre una señora que aparece santa y piadosa, un marido poco cumplidor de sus deberes conyugales, y un fraile que es el confesor de la devota dama. Cuando esta quiere secretamente descargar sus necesidades sexuales, recurre al fraile como intermediario entre ella y un nuevo enamorado. En el modelo estructural freudiano, la dama representa al Yo que toma decisiones ejecutivas, el Ello a la libido insatisfecha de ella, y el Super Yo al religioso que acepta una solución de compromiso. En la práctica clínica actual, temas como el trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C) son frecuentes y su manejo psicofarmacológico o psicogterpeutico es especializado.

En otros blogs, nos hemos referido a estos temas, que el lector interesado puede encontrar en iemp.informacion. blog.

Dr Ramon Florenzano Urzúa
Director médico IEMP.

Deja un comentario