EL AFUERA, LOS HIJOS Y LA RESILIENCIA.

En su obra sobre “El Afuera” (Cuadernos Anagrama, 2024) la autora argentina Margarita García Robayo describe su vida durante la pandemia, teniendo que dejar su trabajo como periodista siempre en movimiento para refugiarse con sus hijos en una casa sumergida en la campiña. Su marido tiene que aislarse en la casa de la ciudad mientras que mujer e hijos esperan en el campo a que haga su cuarentena. En ese ambiente bucólico, ven como mueren los jóvenes promisorios de COVID, y como sobreviven ancianos con enfermedades crónicas al quedar sin auxilio médico. Los dispensarios y centros de salud están dedicados solo a luchar contra el coronavirus, Comenta también cuan rápidamente, al salir del encierro, la pandemia pasa a ser un mal recuerdo, y todos vuelven a sus vidas previas.

La reflexión sobre los hijos hecha por esta autora nos recuerda a las palabras de Khalil Gibran: “Tus hijos son flechas lanzadas hacia el futuro, no te pertenecen” Ella al conducirlos en las mañanas al colegio, piensa que los hijos solo recordarán su espalda, su cuello y su moño, mirada desde el asiento trasero. Los padres al revés, siguen pendientes de los desarrollos, triunfos y fracasos de sus hijos, y luego de sus nietos. Para muchos ancianos solos, la felicidad es cuando un descendiente los llama, o mejor aun, los invita a almorzar el domingo a su casa. El ver morir a los de la propia generación, y el pesar del duelo, son contrapesados al ver como el linaje se mantiene en hijos y nietos. En una de las ultimas novelas de Hernán Rivera Letelier, “Hombre que miraba al cielo” (Penguin Random House Mondadori, Santiago de Chile 2018) el autor describe un viaje de una pareja sureña por el desierto de Atacama, con un anciano que miraba las estrellas, y buscaba al asesino de su mujer y dos hijas. Finalmente, el viejo muere en el Valle de la Luna, y ellos lo entierran en la arena.

La resiliencia es un tema amplio que es resumido por Diego José Feder (Resiliencia: cómo la mente supera las adversidades, EMSE EDDAPP, Madrid, 2018). La pandemia obligó a probarla al hacer convivir cercanamente a parejas que se veían solo en las noches, y llevó o a separaciones o a mayor cercanía. El salir de ella representó un triunfo de la vida, y el ver como en el obligado encierro, los árboles habían crecido, las abejas seguían polinizando las flores, y las mariposas se habían multiplicado. La naturaleza irrumpió de vuelta, al desaparecer por un tiempo los homo sapiens depredadores de su entorno.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? En el encierro los mercaderes de la muerte siguen fuera, y el peligro no es solo el virus sino los psicópatas que salen a robar las casas abandonadas, o a saquear los cadáveres que se amontonan en los camposantos. Los psicópatas medran cuando los buenos burgueses se encierran en sus moradas, y los policías están ocupados enterrando a los numerosos cadáveres y descuidando su labor de vigilancia nocturna. La psicopatía aparece en cualquier nivel social. En su obra histórica “Leonor de Aquitania”, Eva García Sainx de Urturi (Planeta, Barcelona, 2020), cuenta la historia verídica de Eleanora, duquesa de Aquitania y reina consorte de Francia, casada con Luis VI hasta la muerte de este, y luego reina regente de Inglaterra mientras Enrique II de Inglaterra iba a las cruzadas. Muere en la abadia de Chevrevault, después de haber sido una mujer de estado que mostró la capacidad de las mujeres de gobernar, siempre atentas a no ser manejadas por los hombres, sean sus maridos u hombres de guerra. En el libro de Rivera Letelier, el lector se pregunta si el anciano que miraba al cielo era realmente un asesino, o si estaba tomando la justicia en sus manos, ya que los tribunales no habían condenado a los asesinos de su mujer e hijos. Muchos psicópatas eluden la lay nacional ocultándose en naciones vecinas, lo que aprovechan dictaduras como la venezolana para deshacerse de sus criminales dejando que salgan indocumentados de sus límites nacionales refugiándose en Colombia o en Chile.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? Sigmund Freud mostró como el inconsciente no tiene la noción de muerte, y que la realidad de esta es reprimida. Soñamos volviendo a nuestros lugares de infancia, que en la realidad han desaparecido hace tiempo. Leonor de Aquitania, a pesar de vivir en Francia o Inglaterra por largos periodos de su vida, siempre recordó su Aquitania natal. Los triángulos se forman en las familias de nuestros pacientes, o en los personajes de las novelas, como en el matrimonio de Eleanora con el rey de Francia, o en el enamoramiento postrero del anciano que miraba al cielo de la pareja del relator, la “Saltimbanqui”, joven y bella. Desde la Francia medieval hasta el norte de Chile, la misma historia se repite. Los triángulos constituyen la trama, dijo Freud, de las “novelas familiares” que mantienen la tensión de muchas estructuras triádicas: el Edipo clásico es la competencia entre el hijo y el padre por el cariño de la madre. En las estructuras psicopáticas antes mencionadas, el asesinato del padre no es una fantasía sino una realidad.

En otros blogs, nos hemos referido a estos temas. Que el lector interesado puede encontrar en iemp.informacion. blog.

Dr Ramon Florenzano Urzxua
Director Médico EMP

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