PERSECUCIONES , GUERRA FRIA Y EL TREN A SAMARCANDA.

En diferentes obras de ficción recientes, se ilustra el tema de persecuciones, sean políticas o producto de situaciones complejas. Entre ellas, vale la pena mencionar “Victoria”, que ganó el Premio Planeta en 2023 (Planeta, Barcelona, 2023), donde Paloma Sánchez-Garnica relata la historia real de una pareja, compuesta por un norteamericano, Oliver Norton, y una alemana (Victoria), que se conocen al final de la II Guerra Mundial y vuelven el primero a su país terminado su servicio en el ejercito, y se refugia la segunda en los EEUU, pensando que allí escapará de las hambrunas de la Alemania de la posguerra reciente.

La Guerra Fría trajo diferentes consecuencias. Al pasar la euforia del triunfo tanto los Aliados como la Unión Soviética pasaron a la reconstrucción de los países diezmados por la catástrofe bélica. La tensión entre los mundos capitalista y comunista en el auto denominado “mundo libre” llevaron a persecuciones y cazas de brujas personificadas en el senador por Wisconsin, Eugene McCarthy, un tórrido anticomunista, quien inició una caza de brujas apoyado por el directos del FBI, Edgar Hoover. Esta psicosis disminuyó con el fin de la Guerra Fría y la presidencia de Dwight Eisenhower en la década de los 50. Vino el período denominado por Hobsbown “la edad de oro” del capitalismo, en el cual los aliados vencedores en la guerra se separaron, y lentamente la URSS de Stalin perdió su ventaja de economía centralmente planificada, y terminó colapsando en la década de los 90. Hoy dia curiosamente los EEUU de Trump y la Federacion Rusa de Putin se ponen de acuerdo para poner fin a la guerra con Ucrania.

En el caso soviético, la preocupación por la niñez llevó a tratar de sacar a los niños pequeños que morían de hambre en Moscú, en un tren que los llevaría a la parte oriental del extenso territorio ruso, sin los fríos moscovitas y con mejor acceso a alimentación sana. En “Tren a Samarcanda” Guzel Yágina (Acantilado, Barcelona, 2024), relata las vicisitudes del viaje, centrándose en dos personajes, el comandante Deyeb el jefe de la expedición, y Bèlaya, la Comisaria de la Infancia, ligada a la KGB, comunista convencida. En el otoño de 2023 deben evacuar en un convoy ferroviario a quinientos niños de un orfanato de Kazán y conducirlos a la ciudad sureña de Samarcanda, recorriendo mil kilómetros en seis semanas. En este período ocurre de todo: la frenética búsqueda de alimentos del comandante Deyeb, y el esperable romance entre este y la Comisaria, a pesar de que el tiene dudas acerca de las bondades de la revolución de octubre, a diferencia de ella. Terminan dándose besos de ocho minutos de duración, a hurtadillas para no ser vistos por los niños. Atraviesan la estepa siberiana, huyendo de los cosacos, y siempre cortos de víveres. Finalmente llegan a Samarcanda, y dejan a los niños en el orfanato local, donde la encargada, una aristócrata rusa de tiempos del Zar, Ana Davidova los recibe y cuida en un clima muy diferente a los fríos de Moscú.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? En “Victoria” se ven diversos caracteres psicopatológicos, como los espías de la República Democrática Alemana, que no temen extorsionar y asesinar con el objeto de evitar el paso de información a la Republica Federal. Con la caída del muro de Berlín todo cambia, y el capitalismo se impone sobre los planes quinquenales soviéticos. En diversas latitudes hemos visto mas adelante como el neoliberalismo da mejores frutos que el centralismo democrático. En una obra histórica sobre la guerra civil chilena de 1891, Guillermo Parvex (El rey del salitre que derrotó s Balmaceda, Penguin Random House, Santiago de Chile, 2024)) describe a los torturadores de la “Policía Secreta” de Balmaceda, como Antonio Valdés Calderón, que extraían nombres a los miembros de los “Comités revolucionarios” que saboteaban al ejército balmacedista para golpearlos o matarlos, como ocurrió en Lo Cañas. Después del triunfo de los congresistas, fue el turno de estos quienes se ensañaron con los cadáveres de los derrotados en las batallas de Concón y La Placilla, como lo hicieron con los cadáveres de los generales Barboza y Alcérreca. Balmaceda fue derrocado por el parlamento financiado por un capitalista inglés, John North, que financió a los congresistas. Nuestros actuales revolucionarios también reciben hoy fondos de millonarios extranjeros, se dice.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? Sigmund Freud ilustro en sus casos clínicos los triángulos edípicos, que surgen tanto en “Victoria” como en “Tren a Samarcanda” En la primera, aparece un tercero en Berlín cuando a Victoria no le llegan las cartas de <Norton, y cree que este la olvidó. En Tren a Samarcanda, en el romance entre Deyev y Belaya aparece la adolescente Fátima, que toma de la mano al primero y lo rescata cuando se ha perdido en las llanuras siberianas. En otro libro, “El ultimo encuentro” (Budapest, 1950) Sandor Marai muestra otro triangulo, entre el protagonista, un general retirado del ejército austro-húngaro, de gran familia, con castillos y propiedades en diferentes lugares del Imperio, su amigo Frank, musico pobre pero culto y la mujer del general, Krystina, encerrada en si misma y condenada a una muerte temprana. .

En otros blogs, nos hemos referido a estos temas, que el lector interesado puede encontrar en iemp.informacion. blog.

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Médico, IEMP

EL FUTURO SEGÚN HOBSBAUM Y TIRONI-ESTIO TARDIO-RESTO DEL AÑO.

Dos autores, uno inglés y otro chileno escriben sobre el futuro. Eric Hobsbawm, desde el Reino Unido y Eugenio Tironi, desde Santiago de Chile, escriben sobre los acontecimientos del siglo XX y el futuro en el siglo XXI. Ambos coinciden en que la recuperación económica, global y chilena, será lenta. Los años dorados del capitalismo parecen haber pasado, y tal como en la Gran Depresión de 1929, nuestros hijos no tendrán la oportunidad del boom de Occidente durante la postguerra.

Hobsbawm en un libro comentado en nuestro blog anterior (Historia del Siglo XX, Critica, Barcelona, 2023), señala como el “siglo XX corto”, como llama al periodo entre 1914 y 1990, vio caer los grandes imperios coloniales que mantuvieron la estabilidad en el siglo XIX desde Napoleón hasta la Gran Guerra. La república de Weimar alemana se parece al “estallido social” chileno del 2017, y la revolución de expectativas poblacionales constituye una espiral que no es fácil de satisfacer. Hobsbawm plantea que en contra de la opinión habitual de que después de un ciclo económico depresivo hay un contra-ciclo ascendente, diciendo que la situación actual puede llevar a un estado permanente de movimientos de masas, no para buscar como antes un refugio en las revoluciones comunistas, sino en la mantención de un estado de confusión y rabia poblacional.

Eugenio Tironi por su parte, reflexiona sobre el fracaso del experimento allendista de una revolución socialista “con empanadas y vino tinto”, señalando como los intentos de estabilizar a Chile después de 1974 han sido difíciles. Tanto la contra-revolución pinochetista como la vuelta a la democracia aylwinista han tenido resultados relativos, y nuestros hijos no tienen el nivel de vida que nuestra generación gozó durante las décadas finales del siglo XX. Tironi plantea que una social-democracia abierta al diálogo con los polos políticos extremos de izquierda y derecha puede ser una salida a nuestro predicamento.

En su nueva obra “Frontera Sur”, Guillermo Parvex (Penguin Random House, Santiago de Chile, 2021) revisa el distanciamiento de los pueblos chileno y mapuche desde la convivencia a ambos lados del rio Bio Bio en tiempos de la corona española, hasta la inicial cercanía durante el gobierno de Bernardo O´Higgins. El protagonista, un chileno que se arruina en el terremoto de Concepción en 1821, se va a vivir a Wallmapu, aprende mapudungun y se casa con una adolescente hija de un lonko, y luego comercia con chilenos con un gran éxito inicial. Luego comienza a experimentar la sorpresa y el dolor de los mapuche al ver que los chilenos no respetan el parlamento de Negrete y lentamente comienzan a invadir sus tierras, no por la vía armada sino por la compra individual de sus predios a “indios” incautos. Finalmente, el coronel Cornelio Saavedra termina la antigua alianza con la “pacificación” de la Araucanía. El tenía sus propios intereses, al haber comprado un extenso predio entre Bureo y Negrete. Este fue incendiado durante la gran rebelión mapuche, y vuelto a reconstruir por el posteriormente.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Tanto Allende como Pinochet pueden ser diagnosticados psiquiátricamente, uno como un burgués auto-convencido de su “muñeca” y otro como un psicópata criminal que produjo una mortalidad elevada entre sus compatriotas. Ninguno salió con la suya, y solo el diálogo parlamentario habitual puede hacernos salir del camino al despeñadero.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? La rebelión de los hijos contra el padre es un concepto del “Totem y Tabú” freudiano. Esto lo podemos ver en las familias, con el hijo mayor diferenciándose cancelando al padre y sus puntos de vista. Si el padre es conservador, el hijo es de izquierdas, o viceversa. Freud vivió el personalmente esta situación cuando su hijo psicoanalítico, Carl Gustav Jung, a quien el nombrara el “heredero” de su movimiento psicoanalítico, se apartara de él, tomara una perspectiva deísta (en contraste al ateísmo expreso del fundador del psicoanálisis), y pasara a liderar su propia escuela y punto de vista, denominada por el “psicología analítica”.

En otros blogs, nos hemos referido a estos temas, que el lector interesado puede encontrar en iemp.informacion.blog.

Dr. Ramon Florenzano Urzua
Director Médico, IEMP

EL FUTURO SEGÚN HOBSBAUM Y TIRONI-ESTIO TARDIO-RESTO DEL AÑO.

Dos autores, uno inglés y otro chileno escriben sobre el futuro. Eric Hobsbaum, desde el Reino Unido y Eugenio Tironi, desde Santiago de Chile, escriben sobre los acontecimientos del siglo XX y el futuro en el siglo XXI. Ambos coinciden en que la recuperación económica, global y chilena, será lenta. Los años dorados del capitalismo parecen haber pasado, y tal como en la Gran Depresión de 1929, nuestros hijos no tendrán la oportunidad del boom de Occidente durante la postguerra.

Hobsbaum en un libro comentado en nuestro blog anterior (Historia del Siglo XX, Critica, Barcelona, 2023), señala como el “siglo XX corto”, como llama al periodo entre 1914 y 1990, vio caer los grandes imperios coloniales que mantuvieron la estabilidad en el siglo XIX desde Napoleón hasta la Gran Guerra. La república de Weimar alemana se parece al “estallido social” chileno del 2017, y la revolución de expectativas poblacionales constituye una espiral que no es fácil de satisfacer. Hobsbaum plantea que en contra de la opinión habitual de que después de un ciclo económico depresivo hay un contra-ciclo ascendente, diciendo que la situación actual puede llevar a un estado permanente de movimientos de masas, no para buscar como antes un refugio en las revoluciones comunistas, sino en la mantención de un estado de confusión y rabia poblacional.

Eugenio Tironi por su parte, reflexiona sobre el fracaso del experimento allendista de una revolución socialista “con empanadas y vino tinto”, señalando como los intentos de estabilizar a Chile después de 1974 han sido difíciles. Tanto la contra-revolución pinochetista como la vuelta a la democracia aylwinista han tenido resultados relativos, y nuestros hijos no tienen el nivel de vida que nuestra generación gozó durante las décadas finales del siglo XX. Tironi plantea que una social-democracia abierta al diálogo con los polos políticos extremos de izquierda y derecha puede ser una salida a nuestro predicamento.

En su nueva obra “Frontera Sur”, Guillermo Parvex (Penguin Random House, Santiago de Chile, 2021) revisa el distanciamiento de los pueblos chileno y mapuche desde la convivencia a ambos lados del rio Bio Bio en tiempos de la corona española, hasta la inicial cercanía durante el gobierno de Bernardo

O´Higgins. El protagonista, un chileno que se arruina en el terremoto de Concepción en 1821, se va a vivir a Wallmapu, aprende mapudungun y se casa con una adolescente hija de un lonko, y luego comercia con chilenos con un gran éxito inicial. Luego comienza a experimentar la sorpresa y el dolor de los mapuche al ver que los chilenos no respetan el parlamento de Negrete y lentamente comienzan a invadir sus tierras, no por la vía armada sino por la compra individual de sus predios a “indios” incautos. Finalmente, el coronel Cornelio Saavedra termina la antigua alianza con la “pacificación” de la Araucanía. El tenía sus propios intereses, al haber comprado un extenso predio entre Bureo y Negrete. Este fue incendiado durante la gran rebelión mapuche, y vuelto a reconstruir por el posteriormente.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Tanto Allende como Pinochet pueden ser diagnosticados psiquiátricamente, uno como un burgués auto-convencido de su “muñeca” y otro como un psicópata criminal que produjo una mortalidad elevada entre sus compatriotas. Ninguno salió con la suya, y solo el diálogo parlamentario habitual puede hacernos salir del camino al despeñadero.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? La rebelión de los hijos contra el padre es un concepto del “Totem y Tabú” freudiano. Esto lo podemos ver en las familias, con el hijo mayor diferenciándose cancelando al padre y sus puntos de vista. Si el padre es conservador, el hijo es de izquierdas, o viceversa. Freud vivió el personalmente esta situación cuando su hijo psicoanalítico, Carl Gustav Jung, a quien el nombró el “heredero” de su movimiento psicoanalítico, se apartara de él, tomara una perspectiva deísta (en contraste al ateísmo expreso del fundador del psicoanálisis), y pasara a liderar su propia escuela y punto de vista, denominada por el “psicología analítica”.

En otros blogs, nos hemos referido a estos temas, que el lector interesado puede encontrar en iemp.informacion.blog.

Dr. Ramon Florenzano Urzua
Director Médico, IEMP