AMORES, SIGLO XIX y Gregorio XIVBlog

Los romances adultos son elaborados por autores como Elizabeth Benavent en Esnob (Penguin Random House, Santiago de Chile, 2024) donde un español que ha perdido su trabajo como alto ejecutivo comercial en una gran empresa tiene que aceptar un puesto de asistente de la CEO de un exitoso start-up informático madrileño, o en series como “Yo no soy Mendoza” de Netflix, donde un joven de extracción popular es secuestrado por una millonaria por su parecido con su desaparecido novio. En otro blog nos hemos referido a “Casa Grande”, de Augusto Orrego Luco, donde los amores de Ángel Heredia, el protagonista, con Gabriela Fernández, la hija del gran terrateniente describe ls vida de aristocráticas familias santiaguinas y sus visitas periódicas a sus predios agrícolas en el Valle Central. Las vicisitudes sentimentales del protagonista lo enfrentan con el alejamiento de su esposa y madre de sus hijos, con la pérdida de su fortuna jugando en la bolsa chilena, y su escape viajando por Europa, conociendo allí a una atractiva joven inglesa. A su retorno a Chile, empobrecido, constata su alejamiento de Gabriela, y su angustia por tener que mantenerla en el tren de vida a la que estaba acostumbrado. El final muestra la imposibilidad de decidir entre su legítima esposa, quien lo ha perdonado, y su juvenil pareja, quien lo espera en Europa. El final es sorprendente, y como en toda novela de esa época, los malos son castigados

El siglo XIX es de interés, ya que en el se consolidó nuestra identidad nacional, mezcla de los pueblos originarios como el mapuche y de los conquistadores hispanos. En “Región y Nación: La constitución provincial de Chile en el siglo XIX*, Armando Cortés Montory dirige un grupo selecto de historiadores de la Universidad Católica de Valparaíso (Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2020) quienes describen cuidadosamente las bases territoriales de las provincias chilenas, desde Tarapacá hasta el cono sur. El choque entre la aristocracia terrateniente santiaguina y los inmigrantes sean desde otros países y las clases medias formadas por profesionales provincianos que llegaron a Santiago desde sus territorios, formó una burguesía pujante que actuó políticamente en el Partido Radical. Algunos de ellos, enriquecidos en la minería como los Matta o los Gallo, encabezaron las revueltas provincianas en contra de la hegemonía santiaguina. En la historia decimonónica, la nación-estado fue progresivamente centralizada en Santiago, dirección resistida por las regiones extremas, La Serena, Concepción y Chiloé. Los gobernantes *pipiolos¨, como Ramón Freire, trataron de insubordinar a las provincias, pero fueron derrotados por los ¨pelucones¨, como Joaquín Prieto, en la batalla de Lircay en 1832, dando origen al largo gobierno conservador desde esa fecha hasta 1869. Colchagua, el “riñón de la oligarquía”, es importante por su cercanía a Santiago, que permite a los aristócratas escapar del calor capitalino en los meses de verano. Toda familia de buen tono tenía una casona en Santiago y una hacienda en el valle central. Después de Colcuagua, las provincias de Talca y Curicó fueron fuente de migrantes acaudalados, como Pedro Correa Ovalle, quien desde las viñas de Lontué y San Pedro, se trasladó a residir cerca de Santiago, en El Monte, cuando fue electo Senador por su zona. Mas al sur, Concepción fue la eterna rival de Santiago, la capital de la región de la Frontera, que desde Talcahuano exportò trigo y productos mapuche directamente al Perù. Valdivia y Chiloé comparten el hecho de que no formaron parte de Chile republicano mas adelante, y que resistieron al centralismo de Santiago ya que se habían acostumbrado a recibir directamente desde España el “real situado”, que aseguraba el pago de sus funcionarios públicos y soldados, Al pasar a depender de “Chile”, como llamaban a Santiago, sus dineros demoraban y pasaban tiempo impagos.

La tradición católica se ha visto reavivada por la elección del nuevo papa, Gregorio XIV. A pesar de que la influencia numérica del catolicismo ha disminuido en Europa y las Américas, la base cultural cristiana de Occidente se revitaliza al presenciar por las pantallas la solemnidad de la elección de un nuevo sucesor de Pedro y los enfoques que cada nuevo Papa le da a su pontificado. El actual papa toma su nombre de Gregorio XIII, autor de Rerum Novarum y el giro de la Iglesia hacia la “preocupación preferencial por los pobres”. León XIV reúne esa postura del autor de Rerum Novarum, con el apego a la liturgia tradicional de sus primeras misas en el Vaticano. Abandona la casa Santa Marta, donde residió Francisco, y vuelve a hacerlo en el Palacio <apostólico, donde vivieron antes los papas.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? Las vicisitudes del dinero y el amor, que se ven en el personaje de Ángel Heredia en Casa Grande, son retratados en la antedicha obra de Eliizabeth Benavent, donde un economista joven presumido debe renunciar a su bien pagado puesto en una gran empresa madrileña y tiene que aceptar una posición de secretario de la CEO de una star up de citas electrónica que es el único lugar donde obtiene un cargo humilde pero que le proporciona el dinero necesito para subsistir. El romance surge entre la atractiva pelirroja Marieta, jefa y su secretario, con consecuencias previsibles, debiendo elegir entre la subordinación y la relación paritaria de dos enamorados. Finalmente el protagonista, prototipo del “Snob” (sine nobilitate), criollo consigue un trabajo acorde con su formación de ingeniero comercial y estudios en Europa, y pueden consumar el romance entre Marieta y Alejo Mercier.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? En las distintas obras antes citadas el dilema entre cumplir con las exigencias sociales y religiosas al contraer matrimonio, y las peripecias del amor en la vida posterior, enfrentan al tironeo descrito por Freud entre un ello que incesantemente busca nuevos objetos de interés eróticos, un super-yo que le recuerda los deberes y un Yo que debe navegar entre tensiones, manteniendo la racionalidad del proceso secundario.

En otros blogs, nos hemos referido a estos temas, que el lector interesado puede encontrar en iemp.informacion. blog.

Dr Ramon Florenzano Urzua
Direcot Medico IEMP

1º/6(2025

Ejercito de Chile, Militarismo y Estado en forma.

La historia de Chile es la historia de su Ejercito. En “Ejército de Chile: Un recorrido por su historia”, la Academia de Historia Militar (Salesianos Impresores, Santiago de Chile, 2020) describe los hitos de la formación del ejército, desde Francisco Pizarro y Pedro de Valdivia hasta la cuasi guerra con Argentina. Lo hace de modo muy patriótico, sin los detalles del libro sobre el tema de Parvex, aludido en nuestro blog anterior, sin explicar que la enmienda Kennedy que hizo difícil para Chile comprar armas en EEUU se debió al asesinato de Osvaldo Letelier en Washington DC: Muestra el paso desde la predominancia del modelo prusiano que predominó en el siglo XIX, con los cascos en punta que aun usan nuestros cadetes, y con instructores alemanes como el coronel Körner, que formó a nuestro ejercito siguiendo el ejemplo de Bismarck, hasta el predominio anglosajón, especialmente norteamericano después de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial. El ejército también exploró la Antártida, y fueron militares los primeros que llegaron al Polo Sur. Eso no quiere decir que no hubieran miembros de la Armada y de la Fuerza Aérea, y que fuera una mujer miembro de la FACh (Ana María Martino) la primera en tener un hijo en el continente helado.

El militarismo recorre la historia chilena: desde José Miguel Carrera, Bernardo O´Higgins y Manuel Bulnes en el siglo XIX hasta Carlos Ibáñez del Campo y Augusto Pinochet en el siglo XX. Los gobernantes militares han sido amados o vilipendiados. La primera republica Socialista fue dirigida por un militar, Marmaduke Grove. Todos vibramos con el grito “Ejército de Chile, siempre vencedor, jamás vencido”, dudosamente auténtico si uno recuerda el bombardeo de Valparaíso en 1866 por el contraalmirante español Pareja, hijo del coronel Pareja, quien murió a manos del ejercito patriota durante la Patria Nueva en el sitio de Chillán. Una venganza generacional. Otro hecho significativo fue la vocación expansionista de Chile durante el siglo XIX, en las dos guerras con el Perú, primero contra la Confederación Peru-Boliviana y luego en la Guerra del Pacífico: durante ese siglo, el Ministerio que tenía que ver con lo militar se llamaba abiertamente “Ministerio de Guerra”. Solo en el siglo XX este nombre fue camuflado con el actual eufemístico nombre de “Ministerio de Defensa”, en la cual aparecemos preparándonos para protegernos de ataques de alguno de nuestros vecinos. El expansionismo chileno en el siglo XXI ha pasado a ser más bien pedagógico, al ser solicitados nuestros militares para instruir al ejército ecuatoriano, colombiano, o enviar fuerzas de paz a Haití. Los chilenos actuales olvidamos los avances hechos en la primera dictadura militar del siglo XX, la de Carlos Ibáñez del Campo, quien fundó entro otras cosas el Banco Central, el Ministerio de Agricultura y Colonización y comenzó la magna obra de explorar la vasta región al sur del seno de Reloncaví, con la construcción (con miembros del Servicio Militar del Trabajo) que hoy día lleva su nombre.

Los historiadores han acuñado el término “Estado en forma”, centrado en la figura de Diego Portales y luego mantenido por los gobernantes del siglo XIX, civiles tales como Manuel Montt y Antonio Varas, analizado por Gonzalo Arenas Hodar (Antonio Varas, el Ministro y el proyecto político Monttvarista (1817-1866) (Centro de Estudios Bicentenario y Ediciones USS, Santiago, 2024). Ambos siguieron la tradición portaliana de un obsesivo énfasis en los detalles y una cuidadosa planificación de las acciones del gobierno. Antonio Varas no accedió a la presidencia de la república después de Montt, pero tuvo una larga y esforzada carrera de servicio publico, siendo muchas veces diputado, Senador, Ministro de Estado, y alternó honores con Manuel Montt: cuando este último fue Presidente de la Corte Suprema, Varas fue clave en el manejo de la “cuestión del sacristán”, donde sus puntos de vista laicistas mostraron su distancia de los conservadores ultramontanos, siempre guiados por las ideas del arzobispo Mariano Casanova. La clase alta chulena, a pesar de las imitaciones parisienses de los Parques Cousiño o Forestal, está enraizada en el campo, donde la tradición de las grandes haciendas tradicionales ha sido descrita certeramente por Luis Orrego Luco en su novela “Casa Grande: Escenas de la vida en Chile* (Lingua ediciones, Reimpresion 2014, Santiago de Chile) de comienzos del siglo XX. Allí muestra la alta burguesía santiaguina, con fortuna basada en sus haciendas o en yacimientos mineros, imitando las costumbres parisienses y haciendo reuniones fastuosas. La cuidada descripción de Orrego Luco de la “Belle Epoque” chilena, de vuelta de siglo, cuando una clase alta disfrutaba de los altos precios del salitre, muestra como las damas se reunioan en salones afrancesados, y comentaban los amores abiertos de las solteras y ocultos de las casadas. Cien años despues, la nueva clase dirigente también vive romances, ahora no comentados como rumores y en voz baja, sino públicos a través de la prensa, y nuevamente los escándalos sociales remueven ministerios y derriban candadaturas presidenciales.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? En este caso no hablaremos ni de psicosis ni de psicopatía, sino de rasgos obsesivos. Tanto Portales, con su revisión de los botones de los soldados en Valparaiso cuando iba a pasar revista a las tropas como Antonio Varas, en sus eruditos discursos en el parlamento, mostraban rasgos obsesivos de personalidad. En el caso de la historia del Ejército, este tuvo que planear meticulosamente su defensa en el período de la cuasi guerra por el Beaglo con la Argentina.

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? El duelo patológico es ilustrado por la pena (real o simulada) de Diego Portales cuando se lamentaba por la muerte prematura de su primera mujer, su prima Mercedes, al mismo tiempo que hacìa sufrir a su amante peruana, Constanza Nordenflycht, que lo siguió a Chile desde Lima, no queriendo casarse y vivir con ella, manteniéndola en una quinta al otro lado del Mapocho, en la Chimba (donde está actualmente la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. La segregación por barrios, primero, y luego por comunas, es una de las características del Gran Santiago.

En otros blogs, nos hemos referido a estos temas, que el lector interesado puede encontrar en iemp.informacion. blog.

Dr Ramon Florenzano Urzúa
Director Médico IEMP