Los tres mundos, Hernan Rivera Letelier y La Mujer Temblorosa

En su última obra, Santiago Posteguillo (Los Tres Mundos, Ediciones B, Barcelona 2025), autor de libros que hemos comentado en blogs anteriores, desarrolla la historia no ya de los secretos del Vaticano, o del Opus Dei, sino de el primer triunvirato romano, formado por Cesar, Pompeyo y Craso. Sus tres mundos son el de la Guerra de las Galias centrada en el proto cónsul Julio César, Egipto, con la dinastía tolomeica centrada en la figura de Cleopatra, y las disputas de los optimates tales como Cicerón o Catón, en el senado romano. En blogs anteriores nos hemos referido a como personajes provenientes de la península itálica han marcado la historia europea, como es el caso de Julio Cesar encabezando la expansión europea de Roma, hacia las Galias primero y hacia Britania, después. En un ámbito mas universal, otro italiano, el genovés Cristóbal Colón determinó la expansión del imperio español hacia las Américas (“A Castilla y a León, nuevo mundo dio Colón”. Los senadores optimates en Roma, o la corte castellana, disfrutaban las riquezas conquistadas en las Galias o las Américas, mientras los conquistadores envejecían o morían prematuramente. El sueño indiano se desvaneció rápidamente, al constatar las sucesivas expediciones colombinas que en las tierras descubierta no existía el Dorado descrito por Marco Polo, que los indígenas no eran complacientes y sumisos, ya que rápidamente se pusieron en pie de guerra para expulsar a los invasores europeos, y que mas que oro, podían ser explotados como obra de mano en los cultivos americanos, como la yuca, o llevados como esclavos a la península. Cristobal Colon tuvo un envejecimiento prematuro, y falleció a los 61 años, artritítico, casi ciego, y preocupado hasta el final de que sus hijos heredaran sus títulos de Virrey y Almirante. Muerta un año antes Isabel de Castilla, su marido, Fernando de Aragón no mostró la preocupación que ella tuvo por Colón ni por su familia.

En su mas reciente obra, esta vez autobiográfica, Hernán Rivera Letelier (“Del divino tesoro de mi juventud”, (Penguin Random House, Santiago de Chile, 2025) describe sus recuerdos infantiles, sus travesías por Chile y los eventos que lo llevaron a transformarse en un escritor de tiempo completo. Después de trabajar en las minas nortinas como peón, descubre su capacidad de escribir, primero poniendo en el papel las cartas que los trabajadores enviaban a sus familias al sur, y luego generando sus propios cuentos y novelas. El “divino tesoro de la juventud” fue por lo tanto su generatividad como novelista. Desde allí en adelante ha publicado por lo menos un libro al año, transformándose en uno de los novelistas mas populares de nuestro país. El título del libro alude también a una enciclopedia para niños denominada “El Tesoro de la Juventud”, que instruyó a muchos de nosotros en la década de los 1950.

En “La Mujer Temblorosa: historia de mis nervios” Siri Huvstedt (Planeta Chilena, Santiago, 2020) relata las investigaciones bibliográficas que la llevaron a estudiar su episodio convulsivo al hablar en el funeral de su padre. Esta escritora y doctora en neurociencias revisa el plano de confluencia del alma y el cuerpo, cuya explicación tiene que estar dentro del cerebro, y las teorías, desde Platón y Aristòteles hasta los milagros de la psicofarmacología actual, para entender como somos un solo ser y no una metáfora cartesiana (“cogito ergo sum”). La distinción entre cuerpo y alma, o entre cerebro y mente es también elaborada, en las tradiciones religiosas y científicas europeas y orientales. La apariencia externa calmada del conferencista, y su temblar interior es compartida por muchos, así como adivinada por quienes lo o la conocen bien. Con el correr del tiempo, la autora ve como personas que enferman y se acercan a la muerte, también tiemblan por dentro al saber que sus días están contados. Cierra el libro diciendo que nunca superó totalmente su sensación de fragilidad interna.

¿Qué tiene esto que ver con la psicopatología? La confluencia de la neurología y la psiquiatría se encuentra dentro de esa caja ósea cuidadosamente protegida, en el cerebro cuyos millones de neuronas nos permiten vivir la vida pensándola al mismo tiempo. Las clasificaciones actuales denominan a lo que antes se denominaron “cuadros psicorgánicos”, como ¨trastornos neurodegenerativos”, que han tenido un a frecuencia diagnóstica creciente, sea en la vejez (la demencia de Alzheimer) como en la infantil (los trastornos del espectro autista).

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? La contraparte del dilema de Huvstedt la representa el neuro psicoanálisis actual. Lo que ella explica como alteraciones del parénquima cerebral, son explicados por la teoría freudiana como cuadros en los cuales experiencias infantiles reprimidas reaparecen después de la adolescencia, sea como trastornos histéricos u otros fenómenos. Un diagnóstico popular en cierta época fue el término “histero-epilepsia”.

En otros blogs, nos hemos referido a estos temas. Que el lector interesado puede encontrar en iemp.informacion. blog.

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Médico IEMP

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