Locura, genio y fin de la vida.

Diversos genios terminaron locos o enfermos: Federico Nietzche, Max Weber y Jacques Lacan. Otros presentaron enfermedades médicas que les limitaron sus últimos años: Immanuel Kant y Sigmund Freud son ejemplos. Immanuel Kant tuvo una forma especial de locura: su personalidad obsesiva lo hizo vivir en forma extraordinariamente ordenada, prácticamente no salió de su Königsberg natal, lo que le permitió una productividad científica excepcional. Entre sus escritos juveniles se encuentra un pequeño tratado de psicopatología que es de interés porque explora el mundo de la enfermedad mental de un modo que fue después ampliado por la gran psiquiatría germana. Sigmund Freud, formado como neuropatólogo, pasó desde la descripción de los cuadros neuróticos, ansiosos e histéricos, a crear una disciplina independiente, el psicoanálisis, que le labró fama e inmortalidad. Tal como a Kant, su vida ordenada y obsesiva le permitió a Freud escribir 24 tomos de obras completas. Sus problemas médicos fueron de otra índole: un cáncer de mandíbula mal tratado lo limitó progresivamente desde 1920 hasta su muerte en Inglaterra en 1940.

Algunos genios recorrieron su país y alrededores buscando un lugar donde aliviar sus males y encontrar tranquilidad para escribir. Nietzche en Sils Maria, en Suiza escribió algunas de sus obras finales y mas proféticas, así como Max Weber encontró en la isla de Ascona el lugar para dejar su cátedra de Heidelberg y vivir los últimos años (relativamente) tranquilo. Relativamente porque después de toda una vida de ascetismo victoriano, en sus últimos años Weber dejó de lado la hipocresía de los profesores universitarios (se acuerdo a la definición de La Rochefoucauld: la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud). O bien, la paráfrasis freudiana de Peter Gay. “ el tributo que el ego decimonónico pagó al Super Yo”. En esos años vivió mas disipadamente que en su larga trayectoria académica anterior, siempre acompañado por su esposa y biógrafa, Marianne.

El fin de la vida de varios genios concluyó con algunos sumidos en la locura, como es el caso de Federico Nietzche, que perdió la razón para algunos como consecuencia de sus devaneos juveniles donde contrajo una sífilis, o para otros por el esfuerzo intelectual máximo que implicaron sus obras finales, con los aforismos de la Genealogia de la Moral, de Zaratrusta, etc. En el caso de Max Weber, comenzó a presentar episodios depresivos ya en 1897, en que presentò un agotamiento nervioso que le hizo dejar su cátedra de Heidelberg, y que “lo obligaba a pasar días enteros mirando al vacío a través de la ventana de su casa (”Erica Grossi, Max Weber: le scienze sociale di fronte a la modernitá. Batiscafo, 2015). Finalmente, murió en forma repentina, en 1920 víctima de la gripe española que asoló la Europa de post-guerra. El estaba también escribiendo su gran obra final (Economia y Sociedad) que dejó inconclusa.

Las pandemias han sido compañeras históricos de la humanidad desde las plagas de Egipto hasta los días que vivimos. No solo genios sino líderes políticos han enfermado en momentos cruciales: el presidente Woodrow Wilson dirigía las negociaciones para poner fin a la Gran Guerra en Versalles en 1919 cuando tuvo una grave gripe española, siguió negociando la rendición alemana aun con fiebre y con un evidente cuadro de alteración de conciencia e ideación paranoide. Sus desatinos llevaron no solo a que Sigmund Freud y el embajador de EEUU Bullitt escribieran la primera psicobiografía psicoanalítica, sino a sembrar las semillas que llevaron a la II Guerra Mundial 30 años después.

Federico Nietzche en el Tratado III de La Genealogía de la Moral, señala como la debilidad de los enfermos es utilizada por los sacerdotes, los psicólogos o los filósofos para proporcionarles un consuelo y al mismo tiempo, adquirir poder sobre ellos. Los médicos viven de administrar pócimas o dietas, los cirujanos de hacer sangrías o incisiones, y la profesión creada por Freud, los psicoterapeutas, de conversar con sus pacientes. Ofrecen una curación que en tiempos de Nietzche se conseguía ocasionalmente, a veces solo esperando pacientemente que la enfermedad siguiera su curso natural. Actualmente, las profesiones de la salud tienen mucha mayor efectividad, y se acercan mas a ser ciencias, pero sus practicantes siguen viviendo de la debilidad de sus usuarios.

En las vidas de santos también las pandemias y las enfermedades juegan un rol importante. Por tomar un solo caso, Santa Teresa de Avila, Doctora de la Iglesia, era hija del segundo matrimonio de don Alonso de Cepeda, quien enviudó joven: su primera mujer murió de peste bubónica, que asoló España en el siglo XVI. Teresa, mujer apasionada y de gran imaginación, fue muy enfermiza desde su adolescencia y presentó crisis de pérdida de conciencia, experimentó visiones extáticas, y se recuperó milagrosamente de un estado catatónico que la tuvo a bordes de la muerte. En esas visiones, ángeles y santos la impulsaron a una obra de reforma de la orden del Carmelo, y las carmelitas descalzas fueron uno de los puntales de la Contrarreforma no solo en España sino en toda Europa. Su enfermedad le dio una paciencia y reciedumbre que le permitió su gran obra fundacional.

En la pandemia actual vemos como algunos ceden ante la dictadura sanitaria y se refugian medrosamente en sus cabañas, otros adoptan las costumbres de los selknam en la Patagonia: cuando morían misteriosamente por las pestes traídas por los europeos, como el sarampión, su expresión era “hay que seguir viviendo”, y seguían pescando, preparando sus tolderíos y esperaban ver de nuevo a quienes desaparecían. Los profesionales de la salud mental podemos ayudar en términos actuales, a enfrentar el miedo a la muerte ayudando a mantener rutinas, emprender re-inventándonos, o desarrollando nuevos rituales ante los duelos inevitables.

La tarea de los dispositivos de salud mental hoy día es ayudar a enfrentar la pandemia, los confinamientos, diagnosticar los problemas de salud mental que ellos traen, tratarlos y sobre todo prevenir sus consecuencias de largo plazo.

Ramon Florenzano

KANT, CLERICALISMOS Y PSICOPATOLOGÍA

Emmanuel Kant (1724-1804), cuando joven tuvo intereses menos conocidos que sus grandes obras de madurez, como las Criticas de la Razón Pura, de la Razón Práctica o del Juicio. En “El Duelo de los Ángeles: Locura sublime, tedio y melancolía en el pensamiento moderno”, Roger Bartra (Fondo de Cultura Económica, México, 2018) estudia su breve obra “Ensayo sobre las enfermedades de la Cabeza”. Este escrito, poco mencionado por los filósofos kantianos, es interesante para los psicopatólogos. Allí hace una descripción de las diversas enfermedades mentales, que para el van desde la simple estupidez hasta la locura bufonesca. Kant es un convencido de que los males de la cabeza proceden de la sociedad, y estudia casos que conoce, como el del Emmanuel Swedenborg, que decía ser capaz de comunicarse con el mundo de los espíritus. Para el hay formas tolerables de locura, que no anulan la participación en la vida social, y otras en las que es necesario tratar a los afectados por el mal. Entre las primeras incluye Kant a las “pulsiones de la naturaleza humana”, dando el ejemplo de que una pasión amorosa o la ambición pueden convertir a un hombre razonable en un loco irracional. Entre las formas graves de la locura coloca Kant a la melancolía, a la cual liga a la hipocondría que sitúa en el abdomen. El melancólico está lleno de tristes suposiciones, y esta penuria debe ser tratada recurriendo al médico, al cual el filósofo puede ayudar escribiendo, lo que es un modo de hacer catarsis (eliminar) las ideas locas que lo asedian. Concluye afirmando que el filósofo melancólico debe optar entre eliminar su melancolía, escribiendo; eliminándose (abriéndo la posibilidad del suicidio) o bien, lo mas difícil “guardando silencio”.

Kant fue criado en un hogar pietista, por padres extremadamente religiosos. Desde sus días hasta ahora, lo espiritual puede llevar a posiciones clericalistas, que son revisadas en la historia chilena por el libro de Ana María Stuven y Darío Castillo (Construyendo un Reino de este Mundo: Ensayo Histórico sobre Clericalismo y Política en Chile.Ediciones UDP; Santiago de Chile, 2020). El clericalismo ha sido definido por el papa Francisco como “una manera desviada de concebir la autoridad en la Iglesia”. Históricamente, la Iglesia fue definiendo y defendiendo su autoridad frente al laicado y al poder político apoyándose en su origen divino. Aunque ya Jesús sabía que el afirmar su palabra frente al poder de los sumos sacerdotes traería roces, fue en el siglo IV dC que, con la conversión de Constantino, se llegó a una unidad político-religiosa que unió el poder del Imperio Romano con la jerarquía eclesiástica.

Ese conflicto se aceleró durante la reforma protestante, en la que Lutero no solo se rebeló contra la autoridad de Roma y su comercio con las indulgencias, sino que afirmó que todos los bautizados son sacerdotes. En 1541 la respuesta de Roma fue el Concilio de Trento que reforzó la autoridad de la jerarquía, diciendo que los sacerdotes representan en la tierra a la persona misma de Dios. En Chile, ese conflicto aparece en el siglo XIX en la Independencia, en que el régimen monárquico con un soberano “por derecho divino”, fue reemplazado por un sistema republicano basado en la soberanía popular. El conflicto del patronato en la designación de la autoridad eclesiástica atravesó todo ese siglo, que en Europa fue representada por el Papa Pio IX, y en Chile por los conservadores ultramontanos y por el Obispo Rafael Valentín Valdivieso. El primer arzobispo de Santiago defendió a la iglesia en contra del Estado, del protestantismo y de la masonería. Asimismo, trató de mantener a las mujeres en sus hogares, negándoseles el acceso a la educación científica. La iglesia trató de separarse del poder civil, y de la enseñanza laica, formando su propia, y las Acciones Católicas que trataron de evitar que el laicado fuera autónomo. En el siglo XX este conflicto se mantuvo hasta la separación entre la Iglesia y el Estado, pero persistió en el Partido Conservador. El papado mantuvo su estructura piramidal, y los papas mantuvieron lo mas que pudieron su soberanía: Pio XI fue el ultimo Papa-Rey (de Roma). Stuven postula que solo el Concilio Vaticano II trató de terminar con la estructura jerárquica de Trento, pero aún así, mantuvo la sacralidad de la figura sacerdotal. Lo que ella y Castillo señalan es que la Iglesia como comunidad de fieles es un concepto distinto de la iglesia jerárquica. La ultima mantiene hasta hoy su visión de la mujer sometida a la autoridad del hombre, sea marido o sacerdote, ya que ellas no pueden ser ordenadas. En esto se mantiene la tradición paulina, y en los sistemas de autoridad eclesiástica que eximen a la jerarquía de todo sistema de escrutinio, lo que se puede ligar a los abusos sexuales y de poder sobre el laicado.

Kant es también de interés para los psicoanalistas. Sigmund Freud, poco amigo de aceptar su tributo a filósofos de su época, como Nietzche o Schopenhauer, si reconoció su deuda con Von Brentano y con el propio Kant. Estas raíces freudianas siguen siendo relevantes hasta hoy día, pasando por Lacan, y llegando a Deleuze y Guattari. En estos autores se tensionan miradas individualistas y del mundo interno, como en Freud, con otras colectivistas y centradas en las máquinas sociales y los movimientos aberrantes, como en esos autores.

La vida personal influye en la obra intelectual. En estos días de aislamiento obligado, recordamos la “década silenciosa” de Kant, que ya reconocido con los cargos de profesor de Lógica y Metafísica en la Universidad de su ciudad natal, Königsberg, no escribió por diez años y eludió viajar para pronunciar conferencias y aceptar ofrecimientos de príncipes, o recibir el crédito por su popularidad creciente como autor, sino que se dedicó a escribir su Critica de la Razón Pura, un punto de inflexión para la filosofía de Occidente hasta nuestros días. Ya en vida fue visto como el puntal de las filosofías idealistas, y su rol fue central hasta la gran síntesis hegeliana del siglo XIX.

Como en otros gigantes intelectuales, la productividad kantiana llegó hasta que su cuerpo le falló. Ya tenía síntomas de arteriosclerosis cerebral, y en su último año de vida se vio limitado por dolores estomacales, pérdida de memoria y somnolencia. Tal como Nietzche y el propio Freud, su productividad intelectual decreció en la medida que la máquina corporal fallaba.

Kant también incursionó en política, no aceptó el rol central de la felicidad individual de las revoluciones americana y francesa, que le tocó conocer desde su aislamiento prusiano, y en la práctica avaló la teoría del Estado de Hobbes, con su visión de un estado protector de la violencia inter-humana (Homo homini lupus). Estos temas surgen también en su psicopatología, donde distingue las locuras inofensivas de las peligrosas. Si bien sus categorías no son las actuales, algunos de sus puntos de vista tienen aun vigencia, como el de la locura razonante, que se ven tanto en estructuras obsesivas de personalidad, como en sistemas delirantes crónicos, en los cuales la persona desarrolla una teoría conspiratorial de lo que le sucede. Esas categorías persisten hoy, con otros nombres: los sistemas intelectuales sin base corporal se ven en teorías especulativas o poéticas acerca de idealizan la locura como creativa o como aportando al cambio social.

¿Qué relevancia tiene esto para la salud mental? El avance hacia la integración del nuevo conocimiento aportado por las neurociencias y el mundo mental ordenado sea psicopatológica o psicodinámicamente se traduce en disciplinas de fronteras, como la neuropsiquiatría o el neuropsicoanálisis. En la práctica clínica, los sistemas diagnósticos mas recientes buscan las bases materiales de los distintos trastornos mentales, y las terapias se preocupan de mantener el buen funcionamiento cerebral con un adecuado ritmo sueño-vigilia, con una sana alimentación o evitando el consumo de sustancias tóxicas legales o ilegales. Acepta la locura bufonesca de Kant en algunas personalidades con uso excesivo del humor, pero teme a aquellos fanáticamente convencidos de sus creencias sean religiosas o políticas. La locura bufonesca se ve hoy en cuadros graves como en las clásicas hebefrenias, o en otros leves en las cuales el sentido del humor es un factor protector para no tomar la pandemia tan trágicamente.

En el plano de la organización de servicios de salud mental, tanto los sistemas públicos como privados también tienden a integrarse con los de salud general, y la pandemia de coronavirus ha catalizado sistemas de teleconsulta y programas preventivos a distancia que tienen efectividad mensurable. Dispositivos privados como el Instituto de Estudios-Médico Psicológicos pueden colaborar eficazmente con los sistemas públicos en sus niveles diagnósticos, terapéuticos o preventivos.

Dr Ramon Florenzano
Director Médico IEMP

SINDEMIA, CONTROL SOCIAL, CULPA Y DEUDA.

Fernando Lolas, en su articulo “Perspectivas Bio-éticas en un mundo en sindemia» (Acta Bioethica 2020; 26 (1): 7-8) nos recuerda este vocablo, que alude al hecho de que no presenciamos una interacción causal simple entre un virus y un organismo, sino una compleja relación entre agentes causales, procesos sociales, y estados mórbidos de base. Es pues esta sintesis entre sinergia y epidemia los que nos tiene sumidos en una crisis de incertezas que afecta nuestra salud mental. Surgen las posibilidades de grandes crisis socio-ecoómicas o de cambios en la trayectoria depredadora del homo sapiens.

En blogs anteriores hemos comentado los escritos proféticos de Federico Nietzche, en su obra Genealogía de la Moral. Hoy nos referiremos a su Tratado III, donde habla de la antítesis entre lo dionisíaco (con su inmersión intensa en las sensaciones corporales, en los cambios químicos producidos por el alcohol y las drogas, y en la satisfacción libidinal del encuentro entre humanos) con lo apolíneo (la superación hacia arriba en sistemas conceptuales lógicos y racionales). Mas adelante, en “Así hablaba Zaratrusta” usa su metáfora evolutiva del camello, el león y el niño, en el cual muestra como la ultima visión es creativa e ingenua. En la vida de Nietzche su esfuerzo final de síntesis desembocó en la locura y en su muerte prematura.

Posteriormente a Nietzche, Freud retomó desde su método clínico, el psicoanalítico, el esfuerzo por mostrar vías de intervención terapéutica primero y preventiva después, en su distinción entre Libido y Tánatos, que fue elaborada por Lacan a mediados del siglo XX y profundizada por Gilles Deleuze y Feliz Guattari en su Anti-Edipo. Su visión amplía el individualismo freudiano al ámbito colectivo, y plantea una visión productiva del proceso analítico, al mirar los procesos mentales como “maquinicos” y siguiendo caminos fluidos o aberrantes. La patología sería una máquina que se desvía de su proceso productivo habitual. Esos autores dicen “las maquinas combustionan gastándose“. Es probable que la sindemia actual tenga que ver con desgaste de los caminos de Occidente.

El control social de los comportamientos de los individuos aumenta cuando se requiere un Estado que proteja a los individuos: esto se da en las emergencias físicas, biológicas como las pestes, y en las catástrofes bélicas. Este control se predica desde la protección de las personas, pero termina en general infligiendo un sufrimiento inequitativo: sufren mas los mas vulnerables. Las religiones prometen una recompensa a este sufrimiento, a veces en esta vida, como en el budismo, al aprender a sumergirse en un estado sin Yo. Esto a diferencia de los credos occidentales, en los cuales tanto los dioses helénicos como el dios sin nombre de la Escritura hebrea pueden entretenerse con el sufrimiento humano. El Dios cristiano proclama la aceptación de la misericordia del Creador, que ama tanto a sus creaturas que muere por ellas.

Para Nietzche, todas las religiones por diversos caminos buscan evitar el sufrimiento ofreciendo un camino en esta vida o en la venidera. Muchas se centran en insistir en la culpa, traída por el pecado, que debe expiarse ahora o en el futuro. Tanto los Estados terrenales como los credos religiosos se centran en el tema de la Schuld (culpa), que debe pagarse o en carne propia o en deudas temporales o pecuniarias.

En el caso de esta pandemia, el control sanitario de la población se hace para mantener a esta viva, frente al temido Coronavirus, símbolo de una muerte sin rituales y deshumanizada por la técnica. Las cuarentenas, los confinamientos y los cordones sanitarios eliminan las libertades individuales, y tal como en las guerras le entregan el control total a los representantes del Estado. Muchos de estos muestran un placer sádico en hacer sufrir a quienes están protegiendo.

El exceso de protagonismo aparece también en las autoridades sanitarias que deben velar por las medidas protectoras para la población, y en sus entrevistas explican su vocación como producto de privaciones y traumas infantiles diversos. Esto es comprensible, pero en términos freudianos se puede ver el mecanismo de desplazamiento: lo que sufrieron de niños, lo hacen sufrir a la poblacioin a su cargo. En la serie de Netflix “Desplazados” se puede ver como los guardianes de los inmigrantes indocumentados que llegan a Australia, se transforman en entes cada vez mas sádicos hacia sus protegidos.

David Goleman, a propósito de la actual pandemia, señala la relación entre esta y el miedo humano a la muerte que puede gatillar reacciones irreflexivas y elabora en la teoría de la angustia. Ya la definición freudiana de esta emoción en 1890 distinguía entre el temor normal a la muerte y el temor anormal a lo desconocido. La amenaza cierta de la muerte por un cataclismo telúrico como un terremoto lleva a descargas noradrenérgicas, y es una respuesta adaptativa para evitar la muerte. La respuesta anormal es huir sin una causa aparente. Goleman añade que desde su perspectiva (la de la “Inteligencia emocional”, que cumple ahora 25 años desde su formulación), la mejor respuesta al miedo es la reflexión, o sea mantener la calma. Esto, dicho en términos neuroanatómicos, significa mantener el control de la corteza pre-frontal sobre el resto del cerebro, y no responder impulsivamente, lo cual permite analizar soluciones alternativas, creativas o innovadoras a la amenaza, cuando es externa, o aclarar el significado de esta, cuando es interna y la noxa temida no es fácilmente identificable.

El dilema para todos hoy día es aceptar la “dictadura sanitaria” y aportar a salida de la pandemia, respetando las normas por ellos impuestas.

Los profesionales de la salud mental tenemos una tarea más compleja: aportar al control de la pandemia en el nivel diagnóstico, analizando los síntomas que traen los pacientes a teleconsultar, en el plano de intervenciones psicofarmacológicas, para calmar químicamente los síntomas ansiosos, depresivos, el insomnio u otros síntomas frecuentes hoy día. O bien para desarrollar intervenciones preventivas, individuales o grupales. Mas información al respecto en la página web del Instituto de Estudios Médico Psicológicos (www.iemp.cl)

Dr Ramon Florenzano

Director médico

Pestes, Edipo y Federico Nietzche

  • La historia de las pestes es tan antigua como la historia escrita de la humanidad. Desde las Siete Plagas de Egipto, pasando por la Peste Negra, para llegar a la Gripe Española de hace cien años, son todos ejemplos de epidemias, pandemias o endemias que han exterminado a un buen numero de miembros de nuestra predadora especie. En todos esos casos la reacción humana ha sido o proyectar en terceros la causalidad del exterminio, o el recurrir a un poder superior, para que nos proteja. 
  • La reacción de un pueblo a una epidemia es semejante desde la polis griega. En el drama griego Edipo Rey, la ciudad de Tebas está siendo azotada por la plaga, y en su escena de apertura los efectos del contagio son evidentes por sus calles vacías, los hijos son separados de sus padres, y solo se oyen los gritos y quejumbres de mujeres y sacerdotes.  La historia continua enseñándonos que la pestilencia es un castigo divino por el asesinato del difunto rey Laio y que solo desaparecerá encontrando y exiliando al culpable de su muerte. La ciudad pide al jóven y enérgico nuevo rey, Edipo,  que viaje a visitar a la Esfinge en el templo de Apolo para resolver el enigma y salvar a Tebas. Cuando Edipo descubre horrotizado que fue el mismo quien mató a su padre, quien cuando el nació lo había abandonado en un lugar fuera de la ciudad para que muriera.  Edipo niño fue encontrado y criado en Corinto, y ya joven encuentra en una encrucijada de caminos a Laio y en una disputa lo asesina. También sin saberlo, al volver a Tebas desposa a su propia madre, Yocasta. La tragedia llega a su climax cuando Edipo se percata que es su propia fuerza, su visión y agudeza para guiar a su pueblo  lo que ha desencadenado la pestilencia sobre Tebas. Decide entonces arrancarse los ojos y exiliarse para redimir su pecado y no volver mas, acompañado de su hija Antígona. 
  • Este mito inspiró fuertemente al creador del psicoanálisis, quien lo hizo la piedra angular de su edificio teórico. Esta leyenda, estudiada por Freud y re-descubierta en múltiples psitoterapias desde entonces. Ya Freud explicó la génesis de la confianza en Dios como un modo de salir de la sujeción al padre biológico invocando a un poder superior.  En el Edipo clásico, el niño se rebela en contra del padre y se apoya en la madre. En las versiones actuales, el individuo obedece a la autoridad sanitaria o política, pero mantiene la capacidad de criticarlos y de no aceptar sus ordenanzas, esperando un plebiscito o un cambio constitucional que termine con medidas atrabiliarias.
  • También re-aparece en nuestros dias, cuando los avances científicos y tecnológicos nos hacen enfrentar a una nueva peste, la del Coronavirus, y nos demos cuenta de que nuestra conducta depredadora como especie ha llevado a una consecuencia inesperada: esta pandemia  Somos un animal social: un médico que trata pacientes de COVID-19 decía que lo peor de esta muerte es que tienen que hacerlo solos, sin el consuelo de la presencia de sus familiares, sin un rito de despedida. El aislamiento por el distanciamiento social necesario tiene consecuencias serias en la salud mental de enfermos y sus cuidadores.
  • Este dilema ha sido ilustrado de diversos modos. Gabriel García Márquez en «Amor en Tiempos del Cólera» muestra las consecuencias en una historia familiar compleja en la Colombia de hace cien años, del amor fuera del matrimonio, y de la decisión de los protagonistas de morir de cólera antes de separarse. 
  • Antes de la interpretación individual freudiana, Federico Nietzche en «La Genealogia de la Moral» (Alianza Editorial, 9a Edicion revisada, 2017) hace uno de los relatos mas pesimistas acerca de la actitud humana frente a los misterios. En su idea de «transvaloración» surge la diferencia entre la ética señorial y la de los esclavos. La ultima es desarrollada por las religiones monoteístas, sean judía, cristiana o musulmanas. El Dios único quiere ver sufrir a sus adversarios. En su visionaria proyección de lo que vendría escrita a fines del siglo XIX, profetizó la aparición de un líder que sacaría a su país (Alemania) de la mediocridad en la que la veía inmersa, y que promovería el dominio de la raza aria, proveniente de la indoeuropea, sobre el resto, descrito por el como etnias menores y biológicamente precarias.  En el Tratado segundo de esa obra Nietzche apunta la sensación de culpa de los que no acatan las normas de sus gobernantes: el que quiebra la norma infringe las normas de los dioses, o de sus representantes terrenales. En ese tratado el foco de ese autor no son los representantes de las religiones sino los psicólogos, que son nuevamente representantes del control social sobre la conducta socialmente inaceptable. . 
  • Los gobernantes pueden usar la peste para sus propios fines politicos o estratégicos. Nietzche señala como la culpa (Schuld) y la pena son la misma palabra en alemán, y como el género humano progresó desde el pago de las ofensas entregando literalmente trozos de carne, en la escritura hebrea, al pago monetario y de tributos al César, en el derecho romano. Hoy día también se pasa desde el castigo directo de los presuntos ofensores, como en el reciente caso de George Floyd, al pago con confinamiento, en cárceles o en el propio domicilio, a las penas pecuniarias.
  • ¿Que tiene que ver esto con la salud mental? Los virus siguen siendo el enemigo ancestral, los micro-organismos, y usan métodos cada vez mas sofisticados para atacar a los homo sapiens. Esto tiene consecuencias tanto biomédicas como de salud mental. En la practica es importante seguir desarrollando investigación sobre las caracteristiccas de esta nueva pandemia, el tener servicios clínicos públicos y privados preparados para apoyar desde la salud mental a los casos afectados, asi como al personal de salud que enfrenta el peso de la nueva enfermedad, y el diseñar programas preventivos para esta y para la próxima pandemia. 

Dr Ramon Florenzano

Director Médico del IEMP.


[i] Antiel RM. Oedipus and the Coronavirus Pandemic. JAMA. Published online May 21, 2020. doi:10.1001/jama.2020.8594

[ii] Galea  S, Merchant  RM, Lurie  N.  The mental health consequences of COVID-19 and physical distancing: the need for prevention and early intervention.  JAMA Intern Med. Published online April 10, 2020. doi:10.1001/jamainternmed.2020.1562

El fantasma de la muerte, la metáfora de la guerra y las injusticias sociales.

En la medida de que el numero de muertos, globales, en las Américas y en Chile aumentan precipitadamente, la Muerte es un fantasma que ronda entre moros y cristianos. Es un fantasma, ya que a las Parcas nadie las ve hasta que cortan el hilo de la vida. Pero la “sindemia”, término actualizado por Fernando Lolas, es magnificado en los titulares de los medios de comunicación para aumentar nuestro nivel de tensión, angustia o insomnio, según la hora del día.

En el enfrentamiento con el Coronavirus que parecemos por el momento ir perdiendo, se usan frecuentemente las metáforas con la guerra. La autoridad sanitaria y sus voceros públicos nos amenazan no solo con la mortalidad nuestra, de nuestros padres o de nuestros hijos, sino con penas mas terrenales, como detenciones, multas gravosas y confinamiento obligado. Pero debemos recordar que esto es una metáfora. En las guerras reales, entre países o entre religiones, hay un enemigo real, organizado, que planifica cuidadosamente sus avances y retrocesos. En este caso, se trata de un virus, un organismo biológico subcelular, que está aprovechando las vulnerabilidades de nuestra especie, nuestras patologías preexistentes, y la no inversión en salud de varias décadas en el enfoque economicista imperante en Occidente.

El estallido social chileno del 18 de octubre de 2019 fue prólogo de los estallidos mundiales actuales. Muchas de las técnicas que vimos aplicadas alrededor de la Plaza Italia entonces, están campeando en los Estados Unidos después de la muerte de George Floyd a manos de un policía blanco en el progresista estado de Minnesota Este estallido en contra de desigualdades raciales y socio-educacionales se ha extendido desde Norteamérica hacia Europa y el resto del globo. La pandemia de Coronavirus hace mas peligroso el desafiar las políticas de distanciamiento social, y aumenta el riesgo de nuevas olas epidémicas en países que empezaban a ver sus tasas de mortalidad decrecer.

El fantasma del proletariado recorre Europa, fue la acertada frase de Karl Marx para comenzar su “Manifiesto Comunista”. Hoy día, ese fantasma sigue recorriendo ya no solo Europa, sino todo el globo, reactivado por las pestes, la inequidad social y la búsqueda de oportunidades de muchos, que saben que después de crisis como estas se rebarajan los naipes para todos. El “castillo de naipes” de un Ministro se desmorona, y debe salir, y es necesario buscar otros paladines que acuñen otras metáforas para mantener viva la esperanza en días mejores.

En un blog previo hablábamos de la visión profética de Nietzche en «La Genealogia de la Moral» (Alianza Editorial, 9a Edicion revisada, 2017). En su segundo Tratado del mismo texto se refiere a los conceptos de “culpa” y “mala conciencia”, y a la capacidad de olvido, para el una fuerza activa, propia de los fuertes. Los débiles graban en su memoria los recuerdos del haber sido dañados, el sufrimiento marca a fuego la culpa (schuld), que es a su vez una deuda: una relación entre un acreedor y un deudor. El que comete una falta queda en deuda con la sociedad y esta descarga sobre el sua golpes. La mala conciencia viene de la internalización de esos golpes, y la auto flagelación del deudor o pecador que reconoce su falta. En su interioridad quedan los reproches, la baja auto estima deben ser pagados de alguna manera. Para redimir esta culpa, surgen para Nietzche los Dioses, que exigen sacrificios compensatorios, y así las religiones adquieren poder sobre los humanos. Esta culpa alcanza su mayor poder en los dioses únicos de las religiones del Oriente Medio, y desaparece con el ateísmo, que para este autor consiste en no tener deudas (Unschuld): es una segunda inocencia, una vuelta a una existencia pre-teológica.

Las consecuencias económicas y sociales de la contingencia actual preocupan a muchos: la caída libre de las economías abiertas producto de la cuarentena estricta, el derrumbe de las líneas aéreas, el desfinanciamiento de espectáculos culturales, museos y conciertos, el desempleo masivo llevan a una crisis que está siendo medida y que solo es comparable con la de 1929, hace casi cien años. Otro fantasma, el del hambre, y sus consecuencias de turbulencia social, está siendo evaluado por los Bancos Centrales de muchos países, incluyendo al de Chile.

Las consecuencias en la salud mental individual y colectiva del COVID 19 son múltiples, entre ellos la falta de “ritos de salda” al no poder enterrar a los propios muertos para elaborar el duelo, tema que está en la cultura desde Egipto hasta nuestros días. La elaboración colectiva de la actual pandemia no es tan distinta a la que se hacía durante las pestes medievales, y aun antes: la historia de Edipo, tan cara para Freud y los psicoanalistas, comienza con una peste asolando Tebas, y el triángulo Laio, Edipo y Yocasta.

Las consecuencias del COVID19 para la Salud Mental serán mayores, y es necesario enfrentarla, tanto a nivel clínico como preventivo. Las modernas tecnologías nos permiten las terapias y los formatos preventivos telemáticos, tema en el cual el Instituto de Estudios Médico Psicológicos ha. Sido pionero. Los interesados pueden revisar nuestros boletines o escribir a http://www.iemp.cl

Dr Ramon Florenzano

Pestes, muerte y vida eterna.

Las pestes activan temores primitivos en la humanidad. En un reciente libro de Elena Ferrante (La Invención Ocasional, Madrid, Lumen 2019), la laureada novelista italiana recuerda su miedo infantil a monstruos, terremotos o eventos repentinos que podían poner en peligro su vida. Hoy el Coronavirus hace que moros y cristianos tengan miedo a un ataque de este micro-organismo desconocido, que está cobrando vidas como lo hicieron la gripe española hace 100 años y como está en la memoria colectiva desde tiempos inmemoriales.

El temor a la muerte aparece en todos: la sabiduría de los mayores les hace saber cuidarse (un común denominador de los cardenales de la Iglesia Católica y de los analistas didactas de la Asociación Psicoanalítica Internacional es que muchos llegan a edades elevadas) y en escritores de la talla de Javier Cercas, que describió la Guerra Civil Española en Soldados de Salamina, y que hoy vive aislado en Verges, pueblo de Cataluña de 1000 habitantes. La cuarentena y el confinamiento traen problemas pero representan la única garantía de no contagiarse, si son bien llevados.

El fantasma de la muerte es enfrentado igualmente por creyentes en un Dios trascendente como entre por ateos y agnósticos: todos tratamos de sobrevivir a este lado, antes de enfrentar el Mas Allá. Los creyentes quieren aprovechar el «tiempo de merecer» para acumular actos virtuosos para presentar el dia del Juicio Final, y los descreídos quieren prolongar sus días en la única realidad existente, la terrenal. Las religiones de esta tierra, como el marxismo-leninismo piensan en impulsar desde la vanguardia del proletariado el camino colectivo hacia una mayor igualdad, o las religiones con un dios inmanente, como los ecologismos verdes o radicales, quieren contribuir a salvar el escenario de una sequia progresiva.

Federico Nietzche en «La Genealogia de la Moral» (Alianza Editorial, 9a Edicion revisada, Madrid 2017) hace uno de los relatos mas pesimistas acerca de la actitud humana frente a los misterios. En su idea de «transvaloración» surge la diferencia entre la ética señorial y la de los esclavos. La ultima es desarrollada por las religiones monoteístas, sean judía, cristiana o musulmanas. El Dios único quiere ver sufrir a sus adversarios. En su visionaria proyección de lo que vendría, que Nietizche escribió a fines del siglo XIX, profetizó la aparición de un líder que sacaría a su país (Alemania) de la mediocridad en la que la veía inmersa, y que promovería el dominio de la raza aria, proveniente de la indoeuropea, sobre el resto, descrito por el como etnias menores y biológicamente precarias.

En las cosmovisiones religiosas la vida eterna es el premio por aceptar restricciones en conductas reñidas, no solo con la moral, sino con la sobrevida. Esto se puede constatar en la relación de los fieles religiosos con los datos de la salud pública que se han expresado en la actual pandemia: quienes se cuidan a si mismos y cuidan a sus próximos tienen una mayor sobrevida. El evitar el consumo excesivo de alcohol, de drogas ilegales y de conductas sexuales impulsivas tiene un fruto terrenal. Puede objetarse que el comportarse bien por estos fines es utilitario y moralmente consecuencialista, pero está apoyado por la evidencia empírica. En el último número de Crossroads, el boletín de la Universidad de Duke sobre el tema, el Dr Harold Koenig recomienda a los clínicos que cuidan pacientes mayores, los mas vulnerables a la pandemia de COVID-19. La angustia y distress emocional que acompañan a la actual situacion, aumenta la susceptibilidad a la infecció y disminuye la función inmune. Las creencis y prácticas religiosas ayudan a todos a enfrentar los ciempos de estrés. La evidencia también muestra que la religiosidad se liga a mayor resistencia a infecciones virales (Koenig, H. G. (2020). Ways of protecting religious older adults from the consequences of COVID-19. American Journal of Geriatric Psychiatry, 20 Abril 2020). Esto no solo se aplica a cristianos, sino al Islam (Thurston, A. (2020). Islamic Responses to COVID-19. The COVID-19 Pandemic in the Middle East and North Africa, April. Project on Middle East Political Science, POMEPS Studies 39), y a intervenciones en alcohólicos con un componente espiritual, como es Alcoholicos Anonimos (Kelly, J. F., Humphreys, K., & Ferri, M. (2020). Alcoholics Anonymous and other 12‐step programs for alcohol use disorder. Cochrane Database of Systematic Reviews, 3).El Coronavirus influye en la salud mental de las personas, y la pandemia afecta tanto a personal de salud que está en la primera linea de tratamiento en hospitales y centros de salud, como a los psiquiatras y psicólogos que deben apoyar a estos equipos. La cuarentena y el confinamiento prolongado producen también reacciones, que están siendo enfrentadas en forma sistemática con teleterapias y prevención a distancia.

Otra de las consecuencias de la emergencia de salud publica actual, es la convicción de que de esta crisis emergerán nuevas modalidades telemáticas. En el Instituto de Estudios Médico Psicológicos, estamos ofreciendo tanto apoyo virtual, como mediciones de nivel de sintomas emocionales, para decidir cuando pedir ayuda o apoyar a cerganos o familiares. Para ello, acudir a http://www.iemp.cl

Ramon Florenzano
Director Medico

Pestes, Miedo y Apocalipsis

Las pestes movilizan terrores primitivos. La fantasía apocalíptica de «acabo de mundo» es frecuente, así como la sensación de que nunca la humanidad había enfrentado peligros iguales. La metáfora con la guerra contra un enemigo común aparece en las «batallas» o derrotas parciales con el objetivo final de ganar la guerra. Nada de lo anterior es verdad, la lucha contra los micro-organismos viene desde los comienzos de la historia escrita, y es una lucha que cada individuo está destinado a perder, sea muriendo por un cuadro infecto-contagioso, sea devorado por los micro-organismos que se alimentan de nuestros cadáveres después de la muerte biológica.

Las Siete Plagas de Egipto, pasando por la Peste Negra, para llegar a la Gripe Española de hace cien años, son ejemplos de epidemias, pandemias o endemias que han exterminado a un buen número de miembros de nuestra predadora especie. En todas la tendencia  ha sido o proyectar en terceros la causalidad del exterminio, o el recurrir a un poder superior, para que nos proteja.

Ya Freud explicó la génesis de la confianza en Dios como un modo de salir de la sujeción al padre biológico invocando a un poder superior. En el Edipo clásico, el niño se rebela en contra del padre y se apoya en la madre. En las versiones actuales, el individuo obedece a la autoridad sanitaria o política, pero mantiene su capacidad de criticarlas y de no aceptar sus ordenanzas, esperando un plebiscito o cambio de constitucional que termine con las medidas atrabiliarias.

El dilema ha sido ilustrado de diversos modos. Gabriel García Márquez en «Amor en Tiempos del Cólera» muestra las consecuencias en una historia familiar compleja en la Colombia de hace cien años, del amor fuera del matrimonio en sucesivas generaciones de una familia poderosa. En el Nueva York del siglo XX, Gay Talese (La Tercera, Tendencias, 16.05.2020) opina acerca de los cambios que ha traído el vivir en confinamiento, en su caso en una mansión de cuatro pisos en Park Avenue, llevando  la vida cosmopolita de los neoyorquinos que han dominado esa ciudad. El ha conocido de cerca la historia de la familia Sulzbeger, los dueños del New York Times.

Se cumplen en estos días los cien años de la canonización de Santa Juana, la patrona de Francia. Joven humilde que supo movilizar al pueblo francés para luchar en contra de la invasión inglesa, defendió su virginidad hasta llegar al martirio en la hoguera. Sus voces le permitieron imponer a la Iglesia Triunfante sobre la burocracia terrena de Papas y Doctores de la Iglesia que la condenaron a muerte.

¿Como se relaciona esto con Chile? Hace un siglo la canonización de Juana en Roma fue celebrada en Santiago en el Santuario de Lourdes, donde las autoridades locales hicieron una ceremonia semejante, con la presencia del embajador de Francia, y con asistencia de miles de fieles. Desde nuestro aislamiento estamos viviendo en los equivalentes a Park Avenue la misma sorpresa de Gay Talese, al ver como dependemos de conserjes, recogedores de basura, y motoboys para alimentarnos y ayudarnos a las tareas cotidianas que antes dabamos por sentadas. La creciente mortalidad de la pandemia nos hace aplaudir acá, tal como en Nueva York, Paris o Roma, a los profesionales sanitarios que hoy constituyen la nueva primera línea que defiende nuestro estilo privilegiado de vida.

¿Como será la «nueva normalidad? Pocos creen que podamos volver a vivir como lo hacíamos, y hoy añoramos placeres menores, las caminatas por el parque, los almuerzos en familia o las tardes con las amistades. Lo mas probable, parece ser, es que tengamos que mantener un grado de distancia social, y que volvamos a costumbres decimonónicas. El orden aristocrático que el príncipe Giuseppe Tomasso de Lampedusa vió desaparecer en la italia de Garibaldi, está recién cayendo en Sudamérica. Muchos descendientes de inmigrantes europeos que han mantenido el estilo de vida de sus antepasados en estas latitudes, tendrán que cambiar. Tal como Sigmund Freud sufrió en su familia las consecuencias de la Gran Guerra y de la Gripe Española, a nuestra generación nos toca vivir el fin de una era, Este fin es marcado por la pandemia del Coronavirus

¿Que nos trae el futuro? Esto depende de si tomamos una perspectiva liberal-individualista, o una progresista-colectivista. Los que miran el presente desde  la pérdida del control personal sobre la propia vida, donde el confinamiento progresivo y el aislamiento personal para algunos, o familiar para muchos, llegan a la sensación de que la sociedad para protegerlo, le impide tomar sus propias decisiones. Un ex-Fiscal Nacional ayer en una carta a El Mercurio mostraba la inconstitucionalidad de muchas de las restricciones a la libre circulación. Desde una mirada colectivista global, nacional o local, el modo de persistir como especie es limitar la mortalidad mediante las medidas empleadas. Por ello sociedades autoritarias como las de China pudieron enfrentar la emergencia de Buhan mas rápidamente que las democracias occidentales.

¿Que sucede con la salud mental de los chilenos? Hay múltiples respuestas, sean académicas, sean mediáticas, sean de servicios dirigidos a niños, adultos o ancianos. Es claro que la práctica de las psicoterapias no será la misma, y que la telemática superará a las consultas individuales publicas o privadas. Hay una masiva oferta de tratamientos virtuales, y muchos de éstos son sin costo. Las profesiones que crecieron mas rápidamente durante la proliferación universitaria son las mas afectadas, las que restringieron la formación están mas preservadas. Se aplican los pensamientos de Federico Nietzche en «La Genealogía de la Moral: un escrito polémico» (Alianza Editorial, Madrid, 3a Edición revisada, 2019) acerca de la supervivencia de los mejores grupos, de los «buenos» en la particular manera que el usa ese término: no en el sentido moral clásico, sino de los Señores que imponen su modo de pensar y actuar sobre los grupos mas desprotegidos. Hacia donde vamos sigue siendo una pregunta abierta

Dr Ramon Florenzano

Director IEMP

Coronavirus, temor a la muerte y temor a Dios.

El Covid19 ha cambiado bruscamente el camino humano hacia la equidad social y hacia la globalización. Como un rayo desde las alturas, ha encerrado a las primeras líneas que luchaban por la equidad en todos los países donde los movimientos sociales hacían presión por el cambio rápido. Ha centrado nuestra atención en la lucha biológica con los microorganismos, lucha que sabemos viene desde antiguo y cuyo desenlace también conocemos: ellos prevalecerán. Este virus hasta ahora desconocido está mostrando que las «pestes» han diezmado al homo sapiens desde siempre.

El Coronavirus ha subrayado algunos hechos básicos sobre la naturaleza humana, como es el temor universal a la muerte, y el egoísmo propio de una especie depredadora, que ha estado agotando nuestros ecosistemas con su invasión progresiva de todos los extremos del globo. La mayoría reflexiva ha cumplido con el mandato de sus gobiernos de aislarse socialmente, y solo unos pocos intrépidos han desafiado esta orden para quebrar cuarentenas, para mostrar su independencia algunos, o para seguir son sus conductas delincuentes, otros.

Aparentemente, el virus no respeta jerarquías sociales y ataca a cualquiera. Al analizar en mas detalle los datos sin embargo, hay una estratificación socio económica: en Nueva York mueren mas afroamericanos o hispanos, en Chile mas de etnias originarias y de bajo nivel educacional. La muerte se distribuye entonces en forma selectiva. Los emigrantes son los mas desprotegidos y después de una declaración utópica de igualdad, en esta emergencia las fronteras nacionales se cierran, y también los chilenos protegemos a los nacidos en esta tierra.

La religión vuelve con fuerza, y los distintos credos, cristianos, islámicos o budistas desafian a las autoridades sanitarias: en su homilía de Semana Santa, el Cardenal Cantalamesa plantea para los católicos que el coronavirus es una señal divina para enmendar rumbos, desde un consumismo desatado, centrado en las propias necesidades, a aprender a compartir, no solo  con los demás humanos sino con el resto de la creación. Esto, para dejarle algo a nuestros hijos. La globalización, que parecía imparable, se detiene bruscamente, y los límites entre las naciones-estado, que se veían como cada vez mas porosos y permeables, se cierran bruscamente. El retorno a lo natural, a lo propio, a lo rural, aparece como un modo de eludir al temido virus.

El vivir recluido en el campo o fuera de la ciudad hace revivir una tendencia literaria olvidada, el criollismo, que exaltaba los valores de la vida rural y de la creatividad de los excluidos. Entre quienes exaltaron este punto de vista en Chile se encontró primero el Grupo de los 10, entre cuyos fundadores se encontró Pedro Prado Calvo, y luego en Talca Enrique Gómez-Correa, quien junto a Braulio Arenas y a Teófilo Cid crearon un movimiento surrealista, y trataron de desarrollar puntos de vista propios en filosofía, arte, pintura y poesía. Ambos grupos se acercaron inicialmente en la importancia que dieron a los valores nacionales, y los autores de Mandrágora cuando se vinieron a Santiago a estudiar Derecho, sesionaban en la casona de los Diez en la calle de Santa Rosa. El grupo se centró en la exaltación del inconsciente freudiano, en las conceptuaciones del conde de Lautreamont, de Paul Éluard, de Louis Aragón y de André Bretón. Entraron en pugna abierta en la Revista Mandrágora con Pablo Neruda y con Vicente Huidobro.

¿Que tiene que ver lo anterior con la psiquiatría y la salud mental? Enrique Gómez-Correa desarrolló su tesis para obtener el título de abogado en la Universidad de Chile sobre «La Sociología de la Locura»publicada por el por primera vez en 1942, y luego re-editada por Cesar Cuadra y Luis De Mussy en 2006 (Cuarto Propio, Santiago de Chile). Allí el plantea que el Sueño, el Mito y la Locura tienen en común el abrir nuevos horizontes y promover lo nuevo y lo creativo. Su tesis central es el aporte de la locura al progreso social, afirmando que los enajenados son seres extraños al mundo convencional y que a través de la poesía aportan mirando y actuando de un modo diferente.

Estudia también la relación entre fenomenología y psiquiatría, citando a Jaspers cuando dice que la fenomenología reposa sobre la antítesis fundamental entre la conciencia del Yo y la del Mundo Externo. En su cita textual: “La intencion de la fenomenología no puede descubrirse más que viéndola desde la destrucción del ser”. Para Gómez-Correa, la fenomenología del hombre enfermo debe centrarse en las vivencias del “hombre desmoronante”. Afirma, décadas antes que Gilles Deleuze y Felix Guattari, que la esquizofrenia puede aportar al progreso social.

Se refiere también a la relación entre Locura y Psicoanálisis, señalando que para el psicoanálisis freudiano no hay diferencia radical entre el hombre sano y el enfermo: la enfermedad es una fuga del conflicto entre los deseos sexuales del hombre y la oposición externa por exigencias de la moral. ”Al no poder satisfacer sus deseos en la realidad, el neurótico se refugia en la enfermedad”. En Freud toda la psicopatología gira alrededor del concepto de libido. Esto a diferencia de Adler donde todo gira alrededor de la “Voluntad de Poder” (Wille zur Macht de Nietzche), de Jung donde la libido (Imago) no es solo sexual, sino que es toda la energía que mueve al individuo. Gómez-Correa es finalmente junguiano, diciendo que los sueños un equilibrio entre el individuo y el subconsciente colectivo, o sea sociológico.

En estos días en que volvemos a reflexionar sobre la muerte, ya no como un fenómeno abstracto, sino como una realidad amenazante que nos atañe, o a nosotros o a nuestros familiares o amigos, es importante mantener la Fe, en la trascendencia del género humano en la medida que afirme la existencia de una realidad espiritual mas alla de nuestra actual envoltura material. Esto irá en provecho de la salud mental de usuarios y. proveedores, de terapeutas y de terapizados.

Dr Ramon Florenzano Urzua

Director IEMP

Pestes, cuarentenas y tribus

La humanidad vuelve a tener uno de sus periódicos enfrentamientos con nuestros enemigos atávicos, los micro-organismos. Tal como en la Edad Media, las pestes amenazan con exterminar un porcentaje no menor de la población, en este caso los que sobran parecen ser los ancianos. Sabemos que esto permite crear espacio para los jóvenes, que pueden combatir en las guerras tribales, reproducirse y mantener la continuidad del homo sapiens.

Este enfrentamiento, como muchas guerras puede librarse en forma de un conflicto frontal de corta duración, como la batalla de Maipú que nos dio independencia del yugo hispano. O bien, en forma de sitios prolongados, en la que se rodea la fortaleza enemiga hasta que esta se rinde. En el caso del Coronavirus el enfrentamiento es terminal cuando el virus afecta a individuos debilitados por una enfermedad crónica, o frágiles por desnutrición o por falta de redes sociales adecuadas. La respuesta del lockdown y de las cuarentenas, que están adoptando muchos Estados, como el chileno, es el impedir el desarrollo del virus y que este muera por inanición. La limitante es por cuanto tiempo se puede mantener el lockdown y la caída en ingresos económicos individuales, corporativos o nacionales.

La cuarentena parece ser una solución que impide la propagación de la pandemia. Tiene ventajas y permite el reencuentro de las familias que recuperan un tiempo de encuentro que normalmente era limitado por las responsabilidades laborales, académicas o de toda índole que llevaba a salir del hogar. Sin embargo, esta solución tiene sus bemoles, como nos recuerda el Profesor Titular de la Universidad del Desarrollo, Jaime Silva, cuya opinión experta nos dice que cuarentenas de mas de diez días se asocian a estrés post-traumático, miedos excesivos, aburrimiento y al aumento de síntomas emocionales en los adultos. Las cuarentenas voluntarias son mucho más difíciles de implementar que las obligatorias, y estas requieren de un rol coercitivo del Estado, por lo que pueden implementarse bien solo con ayuda del ejército, como sucedió en China, y se puede dar en otras situaciones en las cuales el orden es asegurado, en forma hobbesiana, con medidas de fuerza.

Una reciente revisión del Lancet (Brooks SK, Webster RK, Smith LE, et al. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Lancet 2020; published online Feb 26. http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30460-8.) elabora sobre los efectos psicologicos de la cuarentena, tanto para el personal de salud que enfrenta epidemias como las de Corona Virus, como para los sujetos expuestos a cuarentenas prolongadas. En un meta análisis de 3166 investigaciones, 24 revisiones fueron revisadas en profundidad. En resumen, a mayor duración de la cuarentena, mas efectos psicológicos adversos, entre los que se cuentan síntomas de estrés postraumático, confusión y enojo progresivo. A mayor duración de la cuarentena, mayor número de síntomas negativos, aumento del temor a la infección en uno mismo o en los familiares , aburrimiento, falta de suministros necesarios para mantener el aislamiento, falta de información adecuada y dependencia excesiva en las noticias alarmistas de los periodistas, conciencia de las pérdidas financieras. Por ello son importantes los mensajes que den esperanzas acerca del fin del encierro, dar explicaciones claras acerca de la necesidad de mantener la reclusión, asegurar la entrega de alimentos y medicamentos vitales. Es también necesario aumentar el esfuerzo para organizar el dia en forma eficiente.

En forma anticipatoria, Ricardo Capponi en su obra final (Felicidad Sólida: sobre la construcción de una felicidad perdurable, Caligrama, Santiago de Chile 2019) insistió en la importancia de desarrollar Recursos Mentales (RM) junto a los Recursos Financieros (RF). Las personas con mas recursos mentales pueden tener mayor capacidad de tolerar la soledad, porque tienen mas posibilidad de extraer energía de su mundo interno. Si bien la extraversión es un componente importante del bienestar subjetivo, la larga tradición monástica de Occidente muestra que la reclusión en celdas individuales puede ser transformada en un estilo de vida por períodos prolongados.

Otro aspecto interesante acerca de esta experiencia es su globalidad. Por primera vez tenemos la capacidad tecnológica para monitorear los avances y retrocesos de la pandemia, y darnos cuenta de nuestra interdependencia a nivel mundial. Si bien el modo de vida europeo u occidental ha sido el predominante en los grupos ilustrados en nuestro país, hoy son los países orientales los que están protagonizando primero el ascenso de la epidemia, y ojalá el paso de esta. Un autor interesante es Kwame Anthoni Appiah (Las mentiras que nos unen: repensar la identidad. Taurus, Barcelona, 2019), a quien mencionamos en nuestro Blog de Febrero. Este filósofo anglo-ghanés catedrático de Filosofía y Derecho en la Universidad de Nueva York, proviene por parte de padre de una familia emparentada con la realeza de la Costa de Oro africana, y por parte de madre es inglés de una antigua familia de los Cotsfields. Esta doble identidad le ha permitido mantenerse en ambos mundos, y «repensar» el tema de la identidad, identificando los mitos culturales que cohesionan a los individuos, a las familias o a las Naciones estados. Su tesis doctoral en la Universidad de Princeton versó sobre esto.

Para Appiah, la diversidad de cada individuo es central hoy día, y está dada por cinco elementos: Creencias, país, color, clase y cultura. Estas dimensiones clásicas de la Antropología Cultural se mezclan en un palimpsesto que hoy día surge en las respuestas individuales y nacionales frente a la pandemia de Coronavirus, y lleva a tensiones diarias en las decisiones tanto científicas como políticas con respecto a nuestro futuro.

Es pues necesario seguir enfrentando un desafía tan antiguo como una peste, y tan nuevo como el de un germen desconocido. La capacidad de enfrentar la incerteza nos debe aunar para tratar de avanzar en el proceso de humanización del homo sapiens, independientemente de nuestro futuro individual. Como dice Vargas Llosa repitiendo una frase de Teresa de Avila, «son tiempos recios«.

Ramon Florenzano

Tribus, conflicto individual, crisis sociales

Kwame Anthont Appiah es un filósofo anglo-ghanés, profesor de Filosofía y Derecho en la Universidad de Princeton, que en su reciente Las Mentiras que nos Unen: Repensar la Identidad ( Taurus, Barcelona, 2019) hace un muy certero diagnóstico de eventos actuales. Señala que la especie homo sapiens es de naturaleza tribal, y que las dimensiones de género, raza, nacionalidad, clase y cultura llevan a identidades colectivas que están plagadas de contradicciones y falsedades. Por eso, hay mentiras que nos unen.

Entre las engañosas ideas del siglo XIX sobre raza que Appiah considera mas venenosas, se encuentran las teorías raciales de Ernest Renan. Este historiador y patriota francés dijo en 1882: «El olvido y diría incluso, el error histórico, es el elemento esencial en la creación de una nación«. En su Vida de Jesús, Renan muestra como la biografía del creador del cristianismo fue elaborada por San Pablo y re-elaborada por la tradición paulina ampliándola al mundo helenístico y finalmente a Roma, con lo que lo sacó de la tradición judía de Jerusalén, centrada en San Pedro.

En su libro final, Ricardo Capponi (Felicidad Sólida: sobre la construcción de una felicidad perdurable. Caligrama, Santiago de Chile 2019) también habla sobre la capacidad de auto-engañarnos, sea en forma consciente, automática o inconsciente. Para ello se basa en las teorías freudianas clásicas, y su diferenciación entre principio de placer, que quiere satisfacer las pulsiones biológicas sean sexuales o agresivas, y el de realidad, que limita el accionar al reconocer las restricciones del medio. Cita ese autor a Kahneman (Pensar rápido, pensar despacio, Barcelona, Debate 2012) quien en sus estudios sobre neurociencia cognitiva muestra que el sesgo de nuestro cerebro es a las respuestas rápidas de nuestro arquicortex, que nos ayudan a sobrevivir en emergencias, versus las respuestas reflexivas y lentas del neocortex, evolutivamente propio del Homo sapiens. El concepto de Capponi de Reservas Mentales (RM) engloba lo anterior, al afirmar que la felicidad sólida se construye en personas maduras que controlan ponderadamente sus respuestas.

Entre las muertes que trajo  este febrero se encuentra la muerte de Mario Bunge, filòsofo y físico argentino, Premio Principe de Asturias 1982, quien creía que la filosofía debía preocuparse «de la realidad material, social y abstracta, no de interpretar las ideas de los otros«. Para Bunge, uno de los principales teóricos de la epistemología de la ciencia en el siglo XX, el mal trance por el que pasa la filosofía actual es que la mayoría de los profesores de filosofía se limitan a comentar a los filósofos del pasado, mas que abordar problemas «nuevos». Lo mismo pudiéramos nosotros decir de los psicopatólogos y psicoanalistas actuales: nos centramos en citar a los grandes autores del pasado, mas que enfrentar problemas nuevos, como los avatares o bio-robots.

En las visiones de las ciencias sociales, se pueden contraponer las tradiciones simplistas que llevan a la acción, y las tradiciones complejas que llevan a desarrollos académicos. En Inglaterra, es la tradición de Hobbes, quien planteó el desarrollo del estado para como protector de la naturaleza agresiva del ser humano («homo homini lupus«). Esto se complementó por el psicoanálisis freudiano, que postuló una dicotomía entre impulsos sexual-libidinosos y otros agresivos, para buscar una terapia individual que permitiera el predominio consciente de los primeros. Paralelamente a Freud, Marx postuló una teoría con solo dos clases sociales, los propietarios del capital y los proletarios, para buscar un modo de que la clase obrera se hiciera cargo de si mismo y excluyera a los burgueses. En el texto de Appiah antes mencionado, el autor critica esta visión como simplista, ya que dejo de lado a muchos grupos, algunos tribales como las antiguas aristocracias, ligadas por lazos familiares y territoriales, y otros que no tenían capital sino que subsistían gracias a sus profesiones liberales, a sus tiendas, a sus escuelas o universidades.

Ildefonso Falcones, en su novela que ilustra lo anterior ( «El Pintor de Almas» Grijalbo, Barcelona 2019) muestra como hombres y mujeres humildes pero trabajadores se organizaron en Barcelona de comienzos del siglo XX para desarrollar una clase proletaria republicana, que 100 años después está aun buscando la independencia de la autonomía catalana. El cambio social es lento y evolucionario, y las revoluciones llevan a que nuevas clases dirigentes se hagan del poder

¿Que tiene que ver lo anterior con la salud mental? El cambio contextual que estamos presenciando, hace necesario trabajar en una psicopatología menos esencialista, menos centrada en un diagnóstico rígido, pensado en términos de dimensiones continuas y no insulares. Las intervenciones terapéuticas deben ser centradas en cada paciente, respetando su identidad sin aplicarle un método único, sino ajustarlo a sus individualidades. La prevención debe enfocarse en quienes han estado mas expuestos a contextos restrictivos o represivos, y ayudarlos a empoderarse en las diversas dimensiones de la identidad, tal como las postula Appiah.

Ese autor insiste que la construcción de la identidad, tanto personal como nacional, debe hacerse a futuro. El revisar solo el desarrollo histórico de una Nación Estado, como Chile, o el desarrollo infantil la narrativa familiar es una parte inicial de las terapias: Es mas importante mirar a futuro y buscar una salida a los dilemas que enfrentamos en el presente. Dentro de lo anterior, es crucial la recuperación de la confianza en los otros: las tribus que se enfrentan pueden dejar de luchar en forma intestina para hacer alianza para enfrentar un enemigo común. como especie biológica luchamos desde que nacemos con los microorganismos que nos rodean o que forman nuestro microbioma. La presente epidemia de Coronavirus puede representar una oportunidad en este sentido

Ramón Florenzano Urzúa

Director IEMP

Febrero 2020