Tribus, conflicto individual, crisis sociales

Kwame Anthont Appiah es un filósofo anglo-ghanés, profesor de Filosofía y Derecho en la Universidad de Princeton, que en su reciente Las Mentiras que nos Unen: Repensar la Identidad ( Taurus, Barcelona, 2019) hace un muy certero diagnóstico de eventos actuales. Señala que la especie homo sapiens es de naturaleza tribal, y que las dimensiones de género, raza, nacionalidad, clase y cultura llevan a identidades colectivas que están plagadas de contradicciones y falsedades. Por eso, hay mentiras que nos unen.

Entre las engañosas ideas del siglo XIX sobre raza que Appiah considera mas venenosas, se encuentran las teorías raciales de Ernest Renan. Este historiador y patriota francés dijo en 1882: «El olvido y diría incluso, el error histórico, es el elemento esencial en la creación de una nación«. En su Vida de Jesús, Renan muestra como la biografía del creador del cristianismo fue elaborada por San Pablo y re-elaborada por la tradición paulina ampliándola al mundo helenístico y finalmente a Roma, con lo que lo sacó de la tradición judía de Jerusalén, centrada en San Pedro.

En su libro final, Ricardo Capponi (Felicidad Sólida: sobre la construcción de una felicidad perdurable. Caligrama, Santiago de Chile 2019) también habla sobre la capacidad de auto-engañarnos, sea en forma consciente, automática o inconsciente. Para ello se basa en las teorías freudianas clásicas, y su diferenciación entre principio de placer, que quiere satisfacer las pulsiones biológicas sean sexuales o agresivas, y el de realidad, que limita el accionar al reconocer las restricciones del medio. Cita ese autor a Kahneman (Pensar rápido, pensar despacio, Barcelona, Debate 2012) quien en sus estudios sobre neurociencia cognitiva muestra que el sesgo de nuestro cerebro es a las respuestas rápidas de nuestro arquicortex, que nos ayudan a sobrevivir en emergencias, versus las respuestas reflexivas y lentas del neocortex, evolutivamente propio del Homo sapiens. El concepto de Capponi de Reservas Mentales (RM) engloba lo anterior, al afirmar que la felicidad sólida se construye en personas maduras que controlan ponderadamente sus respuestas.

Entre las muertes que trajo  este febrero se encuentra la muerte de Mario Bunge, filòsofo y físico argentino, Premio Principe de Asturias 1982, quien creía que la filosofía debía preocuparse «de la realidad material, social y abstracta, no de interpretar las ideas de los otros«. Para Bunge, uno de los principales teóricos de la epistemología de la ciencia en el siglo XX, el mal trance por el que pasa la filosofía actual es que la mayoría de los profesores de filosofía se limitan a comentar a los filósofos del pasado, mas que abordar problemas «nuevos». Lo mismo pudiéramos nosotros decir de los psicopatólogos y psicoanalistas actuales: nos centramos en citar a los grandes autores del pasado, mas que enfrentar problemas nuevos, como los avatares o bio-robots.

En las visiones de las ciencias sociales, se pueden contraponer las tradiciones simplistas que llevan a la acción, y las tradiciones complejas que llevan a desarrollos académicos. En Inglaterra, es la tradición de Hobbes, quien planteó el desarrollo del estado para como protector de la naturaleza agresiva del ser humano («homo homini lupus«). Esto se complementó por el psicoanálisis freudiano, que postuló una dicotomía entre impulsos sexual-libidinosos y otros agresivos, para buscar una terapia individual que permitiera el predominio consciente de los primeros. Paralelamente a Freud, Marx postuló una teoría con solo dos clases sociales, los propietarios del capital y los proletarios, para buscar un modo de que la clase obrera se hiciera cargo de si mismo y excluyera a los burgueses. En el texto de Appiah antes mencionado, el autor critica esta visión como simplista, ya que dejo de lado a muchos grupos, algunos tribales como las antiguas aristocracias, ligadas por lazos familiares y territoriales, y otros que no tenían capital sino que subsistían gracias a sus profesiones liberales, a sus tiendas, a sus escuelas o universidades.

Ildefonso Falcones, en su novela que ilustra lo anterior ( «El Pintor de Almas» Grijalbo, Barcelona 2019) muestra como hombres y mujeres humildes pero trabajadores se organizaron en Barcelona de comienzos del siglo XX para desarrollar una clase proletaria republicana, que 100 años después está aun buscando la independencia de la autonomía catalana. El cambio social es lento y evolucionario, y las revoluciones llevan a que nuevas clases dirigentes se hagan del poder

¿Que tiene que ver lo anterior con la salud mental? El cambio contextual que estamos presenciando, hace necesario trabajar en una psicopatología menos esencialista, menos centrada en un diagnóstico rígido, pensado en términos de dimensiones continuas y no insulares. Las intervenciones terapéuticas deben ser centradas en cada paciente, respetando su identidad sin aplicarle un método único, sino ajustarlo a sus individualidades. La prevención debe enfocarse en quienes han estado mas expuestos a contextos restrictivos o represivos, y ayudarlos a empoderarse en las diversas dimensiones de la identidad, tal como las postula Appiah.

Ese autor insiste que la construcción de la identidad, tanto personal como nacional, debe hacerse a futuro. El revisar solo el desarrollo histórico de una Nación Estado, como Chile, o el desarrollo infantil la narrativa familiar es una parte inicial de las terapias: Es mas importante mirar a futuro y buscar una salida a los dilemas que enfrentamos en el presente. Dentro de lo anterior, es crucial la recuperación de la confianza en los otros: las tribus que se enfrentan pueden dejar de luchar en forma intestina para hacer alianza para enfrentar un enemigo común. como especie biológica luchamos desde que nacemos con los microorganismos que nos rodean o que forman nuestro microbioma. La presente epidemia de Coronavirus puede representar una oportunidad en este sentido

Ramón Florenzano Urzúa

Director IEMP

Febrero 2020

Un comentario en “Tribus, conflicto individual, crisis sociales

  1. Gracias Doctor ! Me encanto el artículo y la integración que hace con las narrativas y corrientes que subyacen a las actuales distinciones que como sociedad nos paraliza . Nos dejan en el juicio y desde la supervivencia . Efectivamente esta pandemia es una oportunidad de mirar nuestra propia vulnerabilidad y afrontar las diferencias sociales con capacidad de mentalizar , de mirar desde el observador que somos . Gracias !

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