Pobreza, Weber y la ética del capitalismo.

Weber en su “Ética protestante y la ética del capitalismo,» analiza la diferencia entre luteranos, católicos y calvinistas desde la economía y de la sociología. Max Weber fue un autor que vivió, tal como Sigmund Freud y Carl Jung, a horcajadas entre los siglos XIX y XX. Freud (1856-1940) fue el mayor de los tres, Weber (1864-1920) el del medio, y Carl Jung (1875-1961) el menor. Los tres, de modos diferentes vivieron o escribieron sobre la pobreza desde una perspectiva vivencial (Freud), y conceptual (Weber y Jung). En efecto: Sigmund Freud nació y pasó sus primeros años en Freiberg (Moravia) en un pueblo donde su padre (Jakob) había migrado desde Galizia, buscando mejores perspectivas. Al no conseguirlo, volvió a migrar con su familia a Viena, entonces la capital del iImperio Austro-Hungaro, y allí el joven Sigmund a través de sus estudios pudo llegar a ejercer privadamente como médico, lo que le permitió dar estabilidad económica a su familia. Por el contrario, tanto Weber como Jung venían de familias acomodadas, en Alemania el primero y en Suiza el segundo. Weber vivió buena parte de su vida en Heidelberg, donde desarrollo su comprensión sociológica de la acumulación de la riqueza y su explicación acerca de como los cristianos reformados a través del capitalismo sacaban a sus familias y pueblos de la pobreza. Jung vivió en una familia donde su padre, pastor protestante, gracias a su ministerio pudo mantener a su familia y educar a Carl Gustav. Tal como Freud, los estudios médicos del último, pero sobre todo su matrimonio con una mujer acaudalada (Emma Rauschenbach), le permitieron vivir tranquilamente toda su larga vida.

Esto ha tenido aplicación en la Europa medieval y de comienzos del siglo XX, así como en nuestros días en el siglo XXI, donde se ha exacerbado la condenación del neoliberalismo individualista y la idealización del colectivismo naturalista. Desde el medioevo, en el cual se desarrollaron sociedades jerarquizadas teocéntricas, como el dominio de la Iglesia Católica y el Papa, con un poder celestial (“Atar y desatar en el Cielo y en la Tierra”) y su aplicación en otras estructuras imperiales como el Islam (el dominio de Alah a través de sus representantes terrenales en Estambul), o del cristianismo reformado, sea luterano o anglicano. Las estructuras colectivas ceden paso en el Renacimiento a los condottieri (Leonardo y su búsqueda de benefactores, los músicos del siglo XIX y sus patronos en los restos del Sacro Imperio Romano Germánico (príncipes y grandes duques). Hoy día se completa el periplo, criticando al neoliberalismo individualista de los emprendedores y buscando soluciones colectivistas, donde un grupo originario trata de imponer sus reglas a los otros pueblos y a sus conquistadores europeos.

Los antiguos y nuevos profetas: la demostración de la divinidad de Cristo por el haber sido anunciado en la Escritura. A Carl Jung lo intrigó desde pequeño la diferencia entre la religiosidad formal de su padre, que predicaba cada domingo de una manera que su hijo encontraba poco inspiradora, y su convicción profunda de la existencia de Dios. Por ello derivó a un panteísmo orientalista muy anclado en la naturaleza. Para él la idealización del Niño Jesús era una característica del cristianismo occidental. Hoy día vemos como la glorificación de los presidentes niños sigue influyendo poderosamente en la mentalidad de nuestro pueblo.

¿Que tiene que ver lo anterior con la salud mental?: hay una psicopatología de la religiosidad, que fue estudiada por el mismo Freud, al analizar a pacientes obsesivos, llegando en su agnosticismo iluminista, a plantear que Dios era una proyección de la figura del progenitor en un personaje superior y mas poderoso al cual debía obediencia el propio padre: si el niño obedecía a este ente superior, podía desafiar a su padre. Esta teoría fue complementada por Jung, quien en contrasta en “Sueños, reflexiones, pensamientos” (Memories, dreams, Reflections. Harper Collins, Londres, 1967) la religiosidad formal de su padre, con su propia certeza de la existencia de Dios, a quien dejó de ver como a la trinidad cristiana, sino a quien encontraba en los fenómenos naturales (vientos, tempestades o animales) en su doble naturaleza, protectora y amenazante a la vez. Esto se tradujo en un quiebre psicopatológico, que para algunos fue disociativo, para otros psicótico. En clínica diaria vemos tanto pacientes obsesionados con una religiosidad formal, como otros con delirios místicos incapacitantes.

Las explicaciones psicodinámicas de los fenómenos anteriores han sido diversas. Una es la de la lucha entre mujeres, que en la Biblia se muestra en la oposición entre la madre primigenia, Eva y la madre de la Nueva Alianza, María, madre del Salvador; en la historia del psicoanálisis por las disputas en la Asociación Británica entre Melanie Klein, que llegó primero a Londres y formó un grupo de seguidores, y Anna Freud, la hija fiel que llegó en 1939 con su padre. Ambas entraron en las «Controversial Discussions» que sacudieron a la Sociedad Británica. La tendencia a la fragmentación se dio luego entre los kleinianos, al distanciarse Melanie Klein y su hija Melitta Schmideberg. Hoy vemos tensiones entre mujeres políticas, sea entre líderes femeninas rusas y ucranianas, o entre parlamentarias o convencionales chilenas. Otra línea explicativa es la del complejo de Edipo: Carl Jung vivió entre mujeres (su madre, su hermana, su mujer y sus cuatro hijas), y se alejó progresivamente de su padre, a quien de pequeño temió y luego descalificó, al percatarse de que detrás de sus sermones y su teología desangelada, se ocultaban profundas dudas de fe. Jung prefirió encarar solo sus propias dificultades con Dios.

Entre los blogs anteriores del Instituto de Estudios Médico Psicológicos ustedes pueden encontrar análisis de estos y otros temas (www.iemp.cl).

Dr Ramon Florenzano Urzua
Director Médico

15 abril 2022.

Un comentario en “Pobreza, Weber y la ética del capitalismo.

  1. Estimado Ramón, como siempre un buen artículo hermenéutica que fusiona la historia, con biografía de personajes claves de la psiquiatra y su lectura cultural, llevada a la interpretación psicológica de líderes políticos , en este caso, que reconfiguran los cambio de un nuevo orden mundial neo globalizado.
    Creo que mirando los dibujos del » Libro rojo» la crisis de Jung parece un quiebre psicótico

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