DETERIORO, MONOTEISMOS Y NOVELISTAS

El deterioro progresivo de las capacidades del homo sapiens al final de su vida ha sido comentado por Lolas en una reciente publicación (Reflexiones y vinetas: escritos de circunstancia. Hygeia Ediciones, Buenos Aires, 2022) acerca de las etapas de la vida: en “Anglicismos etarios” denomina “go-go years” a aquellos comprendidos entre los 65 y los 75; después de esta fase entusiasta, se pasa a los “slow-go years” entre los 75 y 85, en los cuales se vive mas lentamente; finalmente, después de los 85 vienen los “no-go years” entre los 85 y 95, en los cuales la persona asiste a su propio deterioro. En el plano de las sociedades y las naciones, también se ha planteado que estas tienen auge y caída: la “Decadencia de Occidente” de Spengler es un ejemplo, asi como hay quienes piensan que Chile, el país sudamericano estrella a fines del siglo XX, está en un proceso de irreversible desorden que sigue el camino de Cuba y otras naciones Estado.

En un plano distinto, Freud en una de sus obras finales (Moisés y la religión monoteísta, S.E.XXIII,114,1939) reflexiona pesimistamente acerca de la permanencia de su obra en un período de persecuciones al pueblo judío que culminó en el Holocausto, donde tantos de sus familiares y amigos fueron exterminados. En su obra sobre el influjo del psicoanálisis en el pensamiento del siglo XX, Eli Zaretsky (Freud:Una historia política del siglo XX),elabora sobre este punto. El reemplazo del intento monoteísta en el antiguo Egipto por parte de Akhenaton por el politeísmo es equiparado al reemplazo del monoteísmo de Moisés por la adoración de los ídolos por el pueblo de Israel. Freud pensaba que los judíos tenían especial capacidad para el análisis, al venir de la tradición mosaica, en el cual el asesinato del padre por la horda de hermanos era importante. La disidencia de Jung y Adler simplificaba la tarea de la “demolición de la imagen del padre, al recurrir Jung a la tradición cristiana, en la cual el padre envìa a la muerte a su propio hijo por amor a los hombres, mientras que en el caso de Adler, el triunfo de la hermandad la da el colectivo socialista, en la cual los oprimidos forjan una alianza para derrocar a los padres poseedores del capital. La utopia socialista es un futuro terrenal, en la cual todos seremos iguales. 

Lo que en el plano científico trataron de establecer Freud, Jung o Adler, lo hicieron literariamente novelistas como Proust y Joyce. En su biografia de Proust (George Painter: Marcel Proust: Biografía. Editorial Lumen, Barcelona, 1992), muestra como el joven Marcel se apegó tempranamente a su madre y se distanció de su padre, tal como en el Ulises de Joyce el personaje central emigra de Dublín para volver reiteradamente a sus recuerdos de la ciudad donde pasó su niñez. La relación con el padre aparece desde el Antiguo Testamento, se reformula en el Nuevo, y es ilustrada por los novelistas aludidos. 

¿Qué tiene esto que ver son la psicopatología? La pregunta desde psiquiatras germanos del siglo XIX como Kraepelin o Jaspers es si las personas están en sus cabales, o sea su conducta es razonable o anormal. La anormalidad de algunos es meramente psíquica, como es el caso del personaje central del Ulises, o psicosomática, como lo fue el asma infantil de Proust. En los escritos sobre Moisés y el monoteísmo, la descripción del judío como el extranjero que viene de Oriente, muestra el rechazo del “normal” al alienado, sea psicótico o psicópata. Hoy día, la centenaria lucha entre Rusia y Ucrania vuelve a traer la sangre a Europa, sangre que creímos olvidada cuando Fukuyama nos habló del fin de la historia. La guerra de Ucrania y el compromiso masivo de la población civil, y el sacrificio no solo de soldados, sino de mujeres y niños son presentados a toda la humanidad en tiempo real, involucrando a todos en “el esfuerzo de la guerra”. En los ataques a la autoestima de los pueblos, el enemigo es mostrado como bárbaro: tanto en Pearl Harbor en 1941 como en las Torres Gemelas el 2001, la respuesta al trauma es la venganza justiciera. 

¿Qué tiene esto que ver con el psicoanálisis? La relación triangular de la familia primigenia (Dios, Adán y. Eva en la Torá, o el mito fundante del psicoanálisis freudiano, el de Edipo) son estructuras triangulares que serán re-elaboradas una y otra vez a lo largo de los siglos. En el libro de Zeitsisky, explora las consecuencias políticas del psicoanálisis, sea freudiano, sea junguiano, sea adleriano. En Moisés y el monoteísmo, un Freud escéptico y atemorizado de que la obra de su vida sea sepultada con el Holocausto nazi, trata de salvar sus conceptos afirmando que Freud no era judío, proposición falsa de la partida, pero que permitiría que un psicoanálisis ario, como el sugerido por Hermann Goering y llevado a la práctica por Carl Gustav Jung, pudiera subsistir en un mundo nacionalsocialista. Hoy día el psicoanálisis se camufla de neurociencias, y es aplicado a las masas como Salud Mental, a trabérs de libros de ayto-ayuda y de programas gubernamentales. Durante los días de la república de Weimar, Freud y otros psicoanalistas social demócratas, soñaban con un psicoanálisis masivo, donde se aplicarán los principios freudianos a los desposeídos. Otro aspecto en el cual la búsqueda del tiempo perdido de la novela de Proust se relaciona con el psicoanálisis es en que en este muchas veces los sueños son situados por el soñante en su espacio mental espacialmente ubicado en los lugares de su infancia. En su novela, Proust coloca su niñez en Combray, lugar ficticio que corresponde en la realidad a Illiers, donde vacacionó realmente Marcel y su familia cuando niño. Allí habían dos caminos para ir del predio de los Proust al poblado, uno largo y otro corto que en apariencia eran opuestos pero que en realidad constituían un circulo. En el primer tomo de la obra monumental de Proust (“A la sombra de los cerezos en flor”) el personaje central, Swann, sigue a sus padres en esas caminatas, y se sorprende como por ambas se llega al mismo lugar. En la vida real, muchas veces en nuestro devenir llegamos al acercarnos al final de la vida a enfrentar los mismos temas que nos preocuparon de niños: los padres, los amigos, los lugares de la infancia. La protección de los niños se transforma en la respuesta social, como después de los incendios en Valparaíso. La vulnerabilidad nos hace despertar de nuestros sueños narcisistas: el fuego, los estallidos sociales y la inequidad nos remecen.  El psicoanálisis freudiano derivó en Norteamerica a la Psicología del Yo, centrada en el autocontrol y el manejo de las pulsiones que, descontroladas, llevan a la psicosis o la psicopatía. En Europa y en los territorios que se liberaron de las dictaduras totalitarias, el psicoanálisis es visto por la Nueva Izquierda como un movimiento que libera esas pulsiones y permite jugar con ellas, despatologizándolas. En la década de los 1960, Marcuse y otros atacaron a la psiquiatría clásica desde el psicoanálisis, afirmando que liberaba las fuerzas de la pulsión en contra de la represión de los partidarios de los chalecos de fuerza químicos o del electroshock.  

En la página web del Instituto de Estudios Medico Psicologicos se encuentran otros blogs sobre estos temas, que pueden ser consultados en www.iemp.cl.

Dr Ramon Florenzano

Director Medico

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